Dakar 2014: manual práctico de cómo pasar correctamente dunas

Dakar 2014: manual práctico de cómo pasar correctamente dunas
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Contrariamente a lo que podría pensar la gente, cuando los corredores del Dakar se enfrenta a largos tramos de arena y dunas (como los que recientemente han dejado atrás en el desierto de Atacama y Copiapó), las mecánicas apenas sufren. No hay posibilidad de destrozar una rueda contra una piedra o al atravesar un río seco. Únicamente hay que tener cuidado en la cresta ya que es casi imposible saber lo que le espera uno al otro lado.

Marek Dąbrowski, con doce participaciones en moto y este año en coches y Gerard de Rooy, piloto consumado de camiones que está este año luchando con los Kamaz para llevarse la victoria final, explican las particularidades que tiene conducir sobre la arena. Precisamente y contra lo que podríamos pensar, los camiones son los que mejor surfean las dunas gracias a que pueden bajar la presión de las ruedas a menos de 1 bar.

Sobre dos ruedas o cuatro ruedas, da igual, la técnica es bastante sencilla: hay que mantener bastante velocidad con una marcha baja para poder recurrir al máximo de par si fuera necesario. Ahora bien, la trayectoria correcta es diferente, porque con una moto se puede atacar la duna de frente hasta la cresta, pero en coche hay que modificar la trayectoria para ‘envolver’ la cresta de la duna y pasarla un poco de lado para ver bien lo que hay detrás. Eso sí, ojo con inclinarse mucho porque… ¡el coche vuelca a la velocidad del rayo! La diferencia principal entre los dos vehículos es la visibilidad. En la moto, el campo de visión es casi de 360°, 180° en horizontal y 180° en vertical, y además puede uno parar, o por lo menos frenar, en lo alto de la duna para estudiar cuál sería la mejor trayectoria de descenso. En cambio, en un coche es imposible frenar salvo que quieras quedarte encallado, así que solo ves el cielo hasta que coronas la cresta y empiezas a bajar. Lo malo es que entonces te puedes encontrar con un descenso empinadísimo, una ‘cuba’ de arena o incluso otro competidor, por qué no, y ahí tienes que reaccionar con muchos reflejos.
Sortear las dunas tampoco es tan difícil para nosotros, porque tenemos mucho espacio hasta el suelo, neumáticos enormes y, además, contamos con la ventaja de que podemos desinflarlos hasta 0,8 bares de presión. “En esas condiciones, ¡es como pilotar un tanque! Pasas por encima de lo que se te ponga por delante, vamos. Y además, puedes parar, buscar la mejor trayectoria y continuar, cosa absolutamente imposible en un coche, donde no hay que parar nunca… En fin, si quieres pasar la duna sin más, sin que la velocidad importe mucho, es facilísimo. Ahora bien, si quieres pasarla rápido, tienes que tomar decisiones en muy poco tiempo y ahí pueden venir los errores, como por ejemplo elegir una ruta infranqueable. Si te quedas encallado con un camión, es para mucho tiempo seguro. Los coches pueden usar gatos hidráulicos, pero para nosotros es casi imposible salir sin la ayuda de otro camión. Bueno, depende también de la consistencia de la arena. Cuando está muy blanda, no tenemos tanta ventaja, porque nos falta un poco de par con respecto a los coches.
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