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Cronología de un fin de semana movido en Pau

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A estas alturas pocos son los que desconocen lo vivido, deportivamente, en la última cita de Pau. El Safety-Gate no fue más que otro lunar en una prueba marcada por las decisiones en los despachos.

Todo esto comenzó hace dos semanas, cuando tras una reclamación de BMW, todos los SEAT que habían puntuado en la prueba marroquí fueron requeridos para una inspección por parte de la FIA. Tras una semana investigando el resultado fue que Tiago Monteiro excedía la tolerancia de 0,4 bares del turbo de su SEAT León, por lo que el portugués era descalificado.

Pero además de sancionar a Monteiro, la FIA decidía eliminar la tolerancia en los turbo, sin más explicación. Hasta entonces, el reglamento limitaba a 2,5 bares la presión del turbo, pero se admitía una tolerancia. La tolerancia era calculada prueba a prueba para tener en cuenta parámetros como la presión atmosférica y la temperatura. En el caso concreto de Marrakech la tolerancia era de 0,4 bares.

Estamos a martes y ese mismo fin de semana el WTCC tenía su primera cita en Europa. Sin tiempo para reaccionar, a SEAT no le quedó el recurso de la pataleta (muy español), aunque finalmente se demostraría que ellos también tenían su parte de razón.

El sábado tras los entrenos oficiales, SEAT elevaría una protesta en relación al límite máximo de revoluciones de los motores de gasolina, en especial el de los BMW. Tras la investigación de la FIA se descubría que hasta nueve coches no cumplían el reglamento técnico. Entre ellos los BMW 320si de Andy Priaulx, autor de la pole position, Sergio Hernández, Félix Porteiro y Stefano D´Aste, los Chevrolet Cruze de Robert Huff, Alain Menu y Nicola Larini y como daños colaterales del SEAT Leon TFSi de Tom Coronel y el León TDI de Yvan Muller. A todos ellos se les eliminaban sus tiempos de la Q2, pasando a conformarse la parrilla a partir de los tiempos de la Q1.

Y ahí tampoco quedaría la cosa ahí. Tras la carrera, y el doblete de los Cruze y con los SEAT hundidos, la FIA decidía volver a investigar a los coches presentes, con resultados tan desalentadores como los de la calificación. Los coches Yvan Muller, Gabriele Tarquini, Rickard Rydell, Jordi Gené, Tiago Monteiro, Alessandro Zanardi, Nicola Larini, Jaap van Lagen, Kirill Ladygin, Tom Coronel, Félix Porteiro, Eric Cayrolle, Mehdi Bennani y Laurent Cazenave se encontraban fuera de los parámetros del reglamento, pero tras todo lo acaecido no eran sancionados, sino apercibidos.

Quien más notaba estos cambios en el reglamento era SEAT. En palabras de su director, Jaime Puig:

"Dado el cambio en la aplicación de las normas técnicas, no hemos podido hacer más".

Tenemos dos semanas de aquí al próximo meeting en Valencia y todo parece indicar que al igual que con sus "hermanos" del Mundial de F1, en el WTCC también los despachos van a tomar más importancia que lo puramente deportivo. Aunque en este caso la relación sea mucho mayor.

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