Análisis técnico del Circuit de Catalunya

Análisis técnico del Circuit de Catalunya
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El hecho que todos los equipos escojan el Circuit de Catalunya como uno de los circuitos clave en el desarrollo de sus monoplazas tiene dos lecturas bien diferenciadas. Por una parte, nos indica que el trazado catalán es uno de los más completos del panorama internacional, con una gran variedad de curvas para todos los gustos.

La parte más negativa de tratarse de un banco de kilómetros y kilómetros de las escuderías, es que los pilotos y los ingenieros se lo conocen casi de memoria, y aquí las sorpresas son mínimas, ofreciendo unas carreras bastante predecibles.

El Circuit de Catalunya presenta una gran variedad de curvas de media y alta velocidad, que sumado a una larga recta de 1,1 km, hacen que aquí sea fundamental disponer de un monoplaza con una buena eficiencia aerodinámica. La otra cara de este detalle es que los coches apenas pueden engancharse al monoplaza que llevan delante, por lo que los adelantamientos son muy complicados.

Pese a que el año pasado se introdujo la chicane de segunda velocidad al final de la vuelta, sustituyendo las endiabladamente rápidas dos últimas curvas del antiguo trazado, parece que los adelantamientos siguen siendo difíciles, y los puntos donde es posible intentarlo se reducen a la frenada de final de la recta principal y a la frenada que da entrada a la zona del Estadio.

La chicane del tramo final

Centrándome en el circuito, y como hago tradicionalmente, voy a escoger una zona que me guste especialmente. Ya que nos han quitado ese tramo final que formaban las dos últimas curvas, me quedaré con la curva Campsa (9), la derecha ciega en subida que se toma a 230 km/h y da entrada a la recta de atrás. Los pilotos no tocan el freno para negociarla, sólo levantan un pelín el pedal del gas a la entrada, y ver a los monoplazas subirse en los pianos exteriores al salir de la rapidísima curva es espectacular.

Además de la importancia de la aerodinámica, el Circuit de Catalunya es especialmente crítico con los neumáticos. Las largas curvas de media y alta velocidad, como el curvone Renault, sumadas al asfalto abrasivo de Montmeló, hace que los neumáticos sufran de lo lindo, en especial el delantero izquierdo, y es por ello que Bridgestone traerá a Barcelona sus dos compuestos más duraderos: el duro y el medio. La estrategia habitual en este Gran Premio es de dos paradas.

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