Conducimos todos los días y en principio se supone que sabemos utilizar los diferentes elementos que nos permiten manejar nuestro automóvil: apretamos el acelerador, pisamos el embrague para cambiar de marcha, accionamos el pedal del freno. La cuestión es si realmente sabemos hacerlo de la manera apropiada.
Está claro que el hecho de que tengamos carné de conducir y llevemos tiempo conduciendo no significa que sepamos hacerlo bien. Hay ciertas acciones o malos hábitos que no dejamos atrás y que pueden acabar provocando daños en el vehículo, como por ejemplo los producidos por el mal uso del accionamiento del embrague. Aparte de este, hay otro error muy frecuente que cometemos, aunque poco perceptible como es el desconocimiento de saber frenar correctamente el coche.