Conducir un vehículo de forma prolongada es una actividad ligera que demanda un cierto esfuerzo físico y psíquico, que conlleva un cierto desgaste de energía, no más de 1.000 o 1.300 kcal/día, debido a la atención que requiere prestar a la carretera. Por ello, el conductor no exige un aporte de energía suplementario a la hora de ponerse al volante.
Aunque comer y beber es fundamental a la hora de viajar, es muy importante tener mucho cuidado con lo que comemos y evitar las comidas copiosas, pues no solo dificultan la digestión, sino que también provocan somnolencia y favorecen el mareo. ¿Sabrías cuál sería la solución más idónea que no merme las capacidades necesarias a la hora de realizar una óptima conducción?