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Probamos el Toyota Aygo X Cross: un crossover urbano que da lustre a su segmento

Probamos el Toyota Aygo X Cross: un crossover urbano que da lustre a su segmento
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La silueta urbana del Toyota Aygo ha evolucionado con un sucesor a la altura de las circunstancias actuales: el Toyota Aygo X Cross. Como se intuye por la reformulación de su nombre, el modelo ha crecido y nos ha ofrecido no solo una estética crossover más acorde a los tiempos, sino una respuesta más vigorosa.

Así lo hemos comprobado circulando con el renovado utilitario más de 400 kilómetros en escenarios muy diversos. Si adelantamos conclusiones, podemos subrayar que la apuesta de Toyota refuerza un segmento no tan laureado y con cada vez menos ejemplares.

En ese sentido, el gran logro con el Toyota Aygo X Cross es el mantener soluciones de movilidad sencillas y accesibles. Y es que si algo tiene el modelo es que cumple con lo que promete. Nuestra prueba ha servido para constatar que, en el segmento A, todavía puede y debe haber vida, tanto que bien podría seguir un recorrido propio de cara a los desplazamientos urbanos.

Chasis nuevo, vida nueva

Toyota Aygo X Cross 2

Con el paso de los kilómetros, fue inevitable que surgieran las comparaciones con su icónico antecesor. Sin embargo, el Toyota Aygo X Cross es un coche nuevo, hijo de la plataforma GA-B del fabricante. De esta manera, comparte genética arquitectónica con el propio Toyota Yaris.

Quizá no sea demasiado justo compararlo con este último, sobre todo, más allá de los límites de la ciudad, donde el Toyota Yaris demuestra una gran soltura. Aun así, el nuevo porte del Toyota Aygo X Cross lo eleva en el segmento A, donde sale muy bien parado en relación con sus competidores. Lo hace de partida desde su acabado de acceso, que fue el que tomamos prestado en la sede de Toyota.

Allí mismo pudimos apreciar las diferencias en el diseño vigorizado del Toyota Aygo X Cross Play. Mientras que los dos acabados superiores abundan en detalles, esta versión se recata en estilo, pero mantiene sus aciertos de inspiración SUV.

El modelo se ha sacudido cualquier viso de fragilidad de los urbanos y saca pecho con su esencia de crossover, como en el frontal o las ópticas renovadas. Del mismo modo, estrena unos pasos de rueda que no pasan desapercibidos y que transmiten una fisonomía fortalecida.

Conducción ciudadana

Toyota Aygo X Cross 22

No es ningún secreto. El Toyota Aygo X Cross ofrece una desenvoltura superior en recorrido urbano. Lo agradecemos en la primera parte de nuestro test. En esta etapa, probamos diferentes escenarios de la circulación en ciudad: autovías de circunvalación con tráfico denso y retenciones; calles estrechas con obstáculos que nos fuerzan a parar y reanudar la marcha; grandes avenidas municipales y también urbanizaciones del extrarradio plagadas de badenes.

El modelo responde con creces y con gentileza en las maniobras gracias a un radio de giro de 4,7 metros. Conducimos con una versión básica, pero a pesar de ello, presenta de serie ayudas esenciales en población, como la cámara de visión trasera que nos asiste en todo estacionamiento.

La sensación es que Toyota ha sabido canalizar los elementos necesarios para que el Aygo X Cross siga defendiendo el espíritu genuino de su apellido. Esa coherencia en su apuesta parte del propio bloque. Se trata de un motor tricilíndrico de 1KR-FE que desarrolla 72 CV y 94 Nm de par motor. El propulsor mantiene la mencionada sencillez y se olvida del turbo o de cualquier tipo de asistencia eléctrica.

Toyota Aygo X Cross 16

Antes de recoger el coche, esto nos transmitía cierto escepticismo. No obstante, una vez al volante, ya lo entendemos: no lo necesita. Esta motorización resulta más que suficiente para sus propósitos.

Lo que sí incorpora es la tecnología Stop Start. Si bien la notamos tímida en su aparición, pondrá su granito de arena a la eficiencia del modelo, analizada en párrafos posteriores.

Si su motor, como vemos, cumple con su misión, el nuevo chasis se encarga de complementar las nuevas emociones al volante. Toyota ha sabido trasladar las ventajas del diseño SUV a prestaciones reales de conducción.

Los límites entre segmentos se emborronan

Toyota Aygo X Cross 21

Lo percibimos, por ejemplo, con una postura más elevada o al salvar obstáculos. Baches, bordillos o badenes delatan una suspensión no demasiado dura, pero muy práctica en urbano. Su aplomo resulta manifiesto.

Nos da la impresión, en su conducción, que estamos ante un modelo más cercano al segmento B que al A. Esta percepción se explica, en cifras reales, si tenemos en cuenta las nuevas medidas del vehículo. Este hace gala de una longitud total de 3.700 milímetros (2.430 mm de distancia entre ejes), con 1.740 mm de anchura y 1.525 mm de altura. Este crecimiento lo ayuda en su defensa de los nuevos utilitarios. Es 23,5 centímetros más largo, 12,5 cm más ancho y 5 cm más alto que su predecesor.

Toyota Aygo X Cross 5

La diferencia no solo está en su exterior, el aporte de espacio es significativo en el interior, sobre todo en la primera fila de asientos y el maletero. Este último cuenta con 12,5 cm más de profundidad y 231 litros de base. Es decir, 63 litros más que el anterior Toyota Aygo.

Prueba de habitabilidad infantil

La segunda fila de asientos no ha recibido tantos centímetros en la ampliación. Como no podría ser de otra forma, nos atrevemos con la prueba de los SRI. Nos ponemos exigentes para colocar dos sillitas infantiles, una de ella más voluminosa en su base para permitir la posición a contramarcha.

El acceso por las puertas traseras no es demasiado sencillo. Igualmente, tenemos que maniobrar con los asientos delanteros para ganar espacio durante la instalación. Eso sí, salvamos todo en un breve lapso de tiempo.

Toyota Aygo X Cross 18

El anclaje ISOFIX también facilita la labor y, en menos de 5 minutos, logramos tener instaladas ambas sillas. Es obvio que el espacio es reducido en un modelo de esta categoría, pero hemos conseguido acoplar sin problemas las sillitas y que sus ocupantes viajen con comodidad.

De hecho, llegamos a comprobar que los SRI no interceden el uno con el otro y hay espacio entre ambos gracias, en buena medida, a que el habitáculo también es más ancho que el del anterior Toyota Aygo. Del mismo modo, la colocación no resta espacio a los asientos delanteros, al menos para conductores de entre 180 y 170 centímetros.

Bajo nuestra perspectiva, cumple como una solución práctica de movilidad rutinaria en desplazamientos cortos y urbanos con niños. Además, su versatilidad en los salvajes entornos escolares le otorga otro punto a su favor, supliendo, por ejemplo, que no posea tantos espacios de almacenamiento como los de un SUV medio familiar.

Un óvalo para gobernar el salpicadero

Toyota Aygo X Cross 14

Si seguimos en su interior, todos los acabados cuentan con el sistema multimedia Toyota Touch 2, pero los tamaños de la pantalla central varían con el acabado. En este, más básico, su tamaño es de 17,78 cm o 7 pulgadas.

En cualquier caso, su diseño ovalado es el gran protagonista en la estética interior del Toyota Aygo X Cross. Se alza como un toque de distinción que, guste o extrañe, no deja indiferente y distingue al modelo, una vez más, entre los de sus compañeros de segmento.

El acabado Play, aplicado al salpicadero, materializa en su superficie la misma practicidad por la que destaca este vehículo. La navegación, tanto por el cuadro de instrumentos como por la pantalla central, es más que sencilla. La información básica sobre nuestra conducción se encuentra y varía con fluidez frente a nuestros ojos.

Toyota Aygo X Cross 23

En este acabado nos topamos con un climatizador que se gestiona con una hilera de tres mandos en ruleta. Puede que no sea la solución más glamurosa, pero siendo honestos, poco tiene que envidiar a otros modelos que le duplican o triplican en precio en lo que se refiere a preservar la seguridad al volante.

Sacamos partido al cambio de cinco velocidades

Salimos de la urbe y, como es de recibo, regresamos a la reflexión sobre su rendimiento y las sensaciones que proporciona el pequeño crossover.

Hemos reservado para este punto lo que nos ha deparado su transmisión. En nuestro caso, disponemos del cambio manual de cinco velocidades. Este acumula ventajas que van más allá de la propia gestión personal de la entrega.

Toyota Aygo X Cross 9

Antes que nada, es innegable que la modalidad de relación de marchas automática CVT aporta comodidad y agiliza la respuesta. Esto es así, en especial, al movernos por ciudad.

Ahora bien, el cambio manual es propicio y versátil en condiciones más heterogéneas de tránsito. Al menos, esa es la impresión que obtenemos llegados a la mitad de la prueba, momento en que abandonamos los entornos urbanos y nos hacemos a la autovía y, tras ella, a trazados interurbanos con ligeros toques montañosos.

Por supuesto, el Toyota Aygo X Cross no es un coche ideado para hacer alardes por este tipo de carreteras. Pero ha mejorado su respuesta con respecto a su antecesor.

La transmisión manual nos permite gestionar con fluidez la entrega. Tenemos un control directo de los excesos de ruido y emoción. Esto se agradece ante pendientes cambiantes, pero también, por ejemplo, al incorporarnos a una vía rápida.

Toyota Aygo X Cross 10

También sus nuevas medidas, en especial su altura, nos transmiten una impronta de seguridad real. Al aventurarnos unos breves instantes por pista o aparcamientos repletos de cantos, el Toyota Aygo X Cross contiene el balanceo y presume de una mínima y digna estabilidad. En circunstancias normales, no pierde su aplomo.

Todo tiene un límite. El modelo hace lo que puede ante tramos de subida constantes a velocidades de autovía. No podemos esperar una respuesta inmediata y fresca superando los 100 km/h en un tramo constante de más del 7 % de pendiente.

Incluso así, su nueva compostura en carretera lo aleja de la fragilidad de algunos modelos urbanos del segmento A acostumbrados a padecer el ninguneo del resto de conductores.

Eficiencia 100 % térmica

Toyota Aygo X Cross 19

Otro de las ventajas que gustamos de asociar a la transmisión manual es la de haber exprimido (o no) el consumo cuando lo hemos deseado. De hecho, la homologación WLTP entre transmisiones favorece al cambio manual en unos 0,2 l/100 km para quedarse en 4,8 l/100 km.

En nuestra experiencia con 400 kilómetros, el Toyota Aygo X Cross nos ha brindado una eficiencia y capacidad de ahorro bastante flexible. Durante la primera parte en trazado urbano, hemos conseguido obtener una cifra media de consumo de 4,5 litros/100 km. Ello sin apurar en exceso el afán por la eficiencia y en plena ola de calor con el climatizador a pleno rendimiento.

En la segunda parte, una vez hemos demandado más al utilitario, la media se ha elevado hasta los 5,1 l/100 km. En cualquier caso, la quema de gasolina se mueve en torno a unos límites muy razonables y ventajosos si buscamos el ahorro. Sus 35 litros de depósito, además, aportan una cifra de autonomía consistente.

Esto último confirma lo que ya mencionábamos. El Toyota Aygo X Cross no necesitaba un propulsor innovador con genética eléctrica. Su esencia, ahora aderezada con un semblante crossover, se basa en lo práctico y la sencillez de un segmento que defiende con la dignidad que se merece.

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