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¿Llegaremos algún día a conducir con la mente?

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Desde luego, los coches son cada día más inteligentes. Se les diseña electrónicamente la respuesta en casi todas las facetas, y rara es la acción que hace el conductor que no va filtrada por alguna de las muchas centralitas que lleva el coche a bordo: desde la aceleración, pasando por las trazadas y culminando en las frenadas, apenas hay un solo movimiento que dependa totalmente de la acción del conductor.

Sin embargo, los últimos avances en computerización del coche van a dar resultados más que asombrosos. Con la ayuda de sensores y actuadores, pronto será posible evitar un atropello de forma automática, frenar con sólo pensarlo o hasta, quién sabe, cambiar de marchas con el poder de la mente.

La tecnología al servicio de la seguridad vial

Un peatón que tropieza ante nuestro coche, una décima de segundo, queremos frenar pero la distancia es insuficiente. Para cuando queramos haber reaccionado, unas cámaras situadas en el frontal del coche y un radar de onda milimétrica habrán establecido las bases necesarias para que nuestro coche gire él solito de forma automática, evitando el atropello.

Pongamos otra situación en la que unas décimas de segundo arriba o abajo pueden suponer una diferencia vital. Un coche que frena repentinamente, un tiempo de reacción humano de unos 0,75 segundos. Para cuando el pie quiere apoyarse en el pedal del freno, el coche ya ha intuido lo que hay que hacer.

Velocidad

No es magia potagia, es que unos investigadores alemanes han publicado en el Journal of Neural Engineering las conclusiones de unos estudios realizados con simuladores en los que detectaron las actividades neuronales que se ponen en marcha en el cuerpo humano ante un peligro de la vía, y de ahí a pasar la orden de frenar hay un suspiro en forma de bit.

En cuanto a lo de las marchas… de acuerdo, los cambios automáticos ya nos quitan trabajo, pero siempre hay quien dice que prefiere ser él como conductor quien decida con qué relación aborda cada situación, y si ya es posible interaccionar mentalmente con una bicicleta, ¿por qué no vamos a poder implementarlo en un coche?

¿Ciencia ficción? No, presente y futuro

A veces todo esto me parece ciencia ficción, pero entonces me pregunto qué habría pensado mi abuelo, por ejemplo, si yo le hubiese avanzado que los coches del siglo XXI cortarían el aporte de carburante cuando no fuera necesario, aguantarían una velocidad constante por ellos mismos o encenderían las luces cuando hiciera falta, por poner algunos ejemplos básicos. Si por poder, pronto será posible hasta usar las ventanas como juguete interactivo...

A mediados del siglo XX se hacían apuestas sobre si para el año 2.000 viviríamos en ciudades submarinas o si los coches surcarían los cielos. Desde luego, han pasado los años y no parece que de momento vayamos a despegar demasiado, pero... ¡la de cosas que nos quedan por ver!

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