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Las ocho carreteras más peligrosas de España para ir a la nieve en invierno

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Los peligros que se suceden en la carretera no solo se deben a factores climatológicos, existen otros factores de riesgo como baches, curvas, tráfico lento e incluso rectas, que junto a la falta de mantenimiento por parte de la Administración, hacen de estos tramos extremar como poco la precaución.

La acumulación de nieve junto al mal estado que presenta el asfalto, pueden ser dos enemigos a batir, si queremos pasar un día en la nieve con la familia. Anticiparte a los obstáculos, circular con precaución y estar atento a la carretera, te evitarán algún que otro susto gordo y de paso, disfrutar de lo lindo.

Sin embargo, existen carreteras que por su estado, unido a la meteorología y al incremento de la siniestralidad, pasan a convertirse en las más peligrosas de España.

Toma nota porque te contamos cuáles son ocho de las más peligrosas a la hora de desplazarte a las distintas estaciones de esquí, repartidas por la geografía española para ver la nieve, según el informe europeo de evaluación de carreteras EuroRAP 2016.

1. La carretera a Andorra, la de mayor tránsito

Comenzamos en dirección a Andorra, concretamente en la N-260 dirección Puigcerdà, una de las vías con riesgo ‘muy elevado’ o ‘elevado’ de sufrir un accidente de tráfico.

La alta concentración de vehículos de la N-260 le hacen ser una vía de riesgo muy elevado

Concretamente los kilómetros 193,9 y 204,4, desde el límite provincia entre Girona y Lleida, por la zona de Bellver, hasta la población de Martinet. Un tramo en el que, si pasas por allí deberás prestar especial atención, ya que se producen una media anual de 2,3 accidentes en sus once kilómetros.

Este es un tramo en el que se producen una alta concentración de vehículos, pues es la única carretera junto a la C-14 para acceder a Andorra. En total y según cálculos del RACC, pasan 5.309 vehículos al día.

Conocida como Eje Pirenaico, podemos dirigirnos a disfrutar de la nieve a estaciones como Cerler, Boi Taüll, Grandvalira o Arcalís, entre otras.

2. La carretera del puerto de Pajares, a la cabeza de las vías más peligrosas de Cantabria

El paso del puerto de Pajares, en la N-630 que une Asturias y León, es otra de las carreteras que presentan uno de los tramos más peligrosos para circular por el país. Su índice de peligrosidad está cuatro veces por encima de la media nacional. El tramo más conflictivo se sitúa entre Campomanes y el alto del puerto.

El puerto de Pajares te lleva a la estación de esquí de Valdegrande, una de las estaciones de referencia de la Cordillera Cantábrica, el complejo invernal ubicado en el término municipal de Lena.

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3. León tiene algún que otro punto complicado

La N-625 que une Mansilla de Mulas (León) con Arriondas (Asturias), atravesando el puerto del Pontón es otra de las vías a tener en cuenta en España por su peligrosidad, concretamente entre el kilómetro 18,2 y 29,7.

La N-625 te lleva a la estación de San Isidro, ubicada en la zona norte de la provincia de León, enclavada en una zona de gran atractivo turístico y deportivo.

4. Una conflictiva confluencia entre carreteras

Burgos tampoco está exenta de contar con carreteras que revisten cierto peligro a la hora de desplazarte a la nieve, en concreto la N-629, entre Oña y Traspaderne, donde se encuentra uno de los puntos más conflictivos. Concretamente en la confluencia con la N-232.

La citada carretera te conduce a la estación de Alto Campoo, enclavada a 135 kilómetros de la capital burgalesa, única estación que se encuentra en suelo cántabro.

5. ¡Ojo por el sur!

La A-395 que sube hasta Sierra Nevada es todo un clásico y aunque no se encuentra entre las más complicadas en el informe, sí es una vía especialmente peligrosa para la DGT en los meses de invierno.

En cualquier caso, merece la pena esta estación en la que el nieve y el sol conviven a partes iguales y en la que la ciudad de Pradollano se convierte en la más blanca de la mitad sur peninsular.

6. La M-607, una carretera delicada

La M-607 soporta el paso de 90.000 vehículos diarios, convirtiéndose en una de las carreteras más peligrosas de la Comunidad de Madrid

La M-607, que une Madrid y Colmenar Viejo, también pasa por ser una de las carreteras en cuanto a accidentes de tráfico, pues esta es una de las carreteras madrileñas que más peso soporta con 90.000 vehículos diarios.

Esta carretera te conduce al Puerto de Navacerrada, el puerto de montaña que separa a las provincias de Segovia y Madrid, situado en la sierra de Guadarrama y uno de los más elevados de España.

7. La peligrosidad de tomar uno de los accesos a la estación invernal más pequeña

La CL-626, la carretera autonómica más larga de Castilla y León, cuenta con uno de los tramos de carreteras más peligrosos de la red viaria española, concretamente el que va de Puerto de Cerredo a Aguilar de Campoo. También esta carretera te lleva a la nieve, precisamente a la estación invernal de Leitariegos, situada al noroeste de la provincia de León y declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO. Una de las estaciones más pequeñas de la península, que bien se puede disfrutar en familia.

8.- El encanto de la montaña no está exento de puntos negros en Huesca

Los tramos negros en la red de carreteras estatal tiene sus puntos negros en el paso por la provincia de Huesca, concretamente en la N-330, entre Sabiñánigo y Jaca. Esta carretera da acceso a la práctica del deportes de invierno de la provincia oscense a uno de los parajes más hermosos del Pirineo aragonés como son la estaciones de Candanchú y Astún.

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En Toyota, tracción inteligente

A la hora de encontrarse la carretera nevada, disponer de tracción total o a las cuatro ruedas aporta un plus de seguridad en el vehículo.

En este tipo de escenarios los sistemas de tracción total que portan el Land Cruiser, Hilux y RAV4 hacen del comportamiento su mejor aliado a la hora de transitar por estas carreteras nevadas.

En el caso del RAV4 su tracción total cuenta con un segundo motor eléctrico asociado a las ruedas traseras en la versión híbrida, lo que aporta una ganancia de estabilidad en superficies deslizantes, así como una mayor tracción en pendientes.

A la tracción total permanente, estos modelos añaden un control electrónico de tracción denominado TRAC, encargado de frenar cualquiera de las cuatro ruedas que pierden adherencia.

Fotos | Raúl A, Carlos Carreter, Cristobal Scarpati

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