Cuando pensamos en películas de coches, nos vienen a la película títulos como ‘A todo gas’, ‘Le Mans 66’, ‘Rush’ ‘Cars’ o ’60 segundos’, pero los españoles de cierta edad también tienen otra referencia: ‘Sor Citroën’.
Es probable que ni si quiere les suene a los más jóvenes porque esta película se estrenó en 1967, por lo que tiene casi 50 años, pero es una de las comedias más emblemáticas del cine español y el Citroën 2CV fue uno de sus protagonistas.
La mejor campaña publicitaria indirecta para el Citroën 2CV
En España se hace mucho cine, pero no es algo nuevo. Mucho antes de la saga ‘Padre no hay más que uno’, de ‘Torrente’ o de ‘Ocho apellidos vascos’, hubo otros taquillazos españoles que quedaron para siempre en el imaginario colectivo, como ‘Sor Citroën’.
Registró 1.992.032 espectadores en las salas de cine y su éxito se multiplicó a lo largo de las décadas siguientes en la pequeña pantalla porque ha sido una de las películas que más veces se ha emitido en Televisión Española.
Pedro Lazaga dirigió esta película estrenada en 1967 con un reparto en el que destacaban Gracita Morales, José Luis López Vázquez, Rafaela Aparicio o Mari Carmen Prendes. España ha cambiado mucho desde entonces y está película es una buena forma de ver y entender cómo era el país en esa época.
La historia se centra en Sor Tomasa, una monja interpretada por Gracita Morales, que pertenece a un convento madrileño dedicado al cuidado de niñas huérfanas. Para poder hacer mejor los recados diarios, como la compra, pedir donaciones o trasladar a las niñas, las monjas del convento deciden comprar un coche y el elegido es el Citroën 2CV, uno de los modelos más populares que había en España en los años 60.
De conducirlo se encarga Sor Tomasa, pero antes debe aprender a conducir y sacarse el carnet, lo cual no le resulta nada fácil, aunque lo acaba consiguiendo. El resto del largometraje muestra su peculiar estilo al volante en medio de Madrid, su falta de pericia y su hiperactividad, cosas que la llevan a protagonizar todo tipo de situaciones cómicas junto al resto de monjas.
Curiosamente, Gracita Morales no sabía conducir cuando rodó la película y en las escenas de conducción el 2CV era remolcado por un camión o directamente lo llevaban especialistas cuando los planos eran lejanos.
Hoy en día, muchas de esas situaciones a las que se enfrentaban Sor Tomasa y el resto de monjas no harían la misma gracia porque el humor ha cambiado y somos políticamente más correctos... pero hace 50 años, esta película hizo reírse a miles de personas y la interpretación de Gracita Morales quedó para siempre en su memoria.
Más allá de la comedia, la película reflejó la modernización que experimentaba España en esa época y la llegada de los coches al día a día de las familias españolas. El Citroën 2CV y el SEAT 600 representaron esa modernización y apertura del país. Por otro lado, ‘Sor Citroën’ contribuyó a cambiar la imagen de la iglesia y a mostrar una visión más cercana y simpática de la vida religiosa.
Por supuesto, no deja de ser el equivalente a ‘Padre no hay más que uno’, pero de hace medio siglo, es decir, humor costumbrista y sin ninguna maldad hecho para arrasar a nivel comercial. La banda sonora fue clave en el éxito de la película y el 2CV se popularizó todavía más en España. Indirectamente, fue la mejor campaña publicitaria para este coche.
El destino del 2CV del rodaje es todo un misterio, o más bien de los 2CV porque hubo varios. Hay que entender que en esa época no había costumbre de preservar las cosas que se utilizaban en los rodajes, como sucede ahora.
Se utilizaron dos o tres unidades distintas y lo que solía hacer el productor, Pedro Masó, era alquilar los coches, de manera que es probable que después del rodaje estas unidades volvieran a alquilares o venderse. Si alguna unidad quedaba muy tocada, se iba directamente al desguace. Sea como sea, actualmente no se conserva ninguna unidad documentada de la película.
Imágenes | YouTube y Wikipedia
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