
Esta semana he viajado mucho, y una de mis escalas ha sido Berlín, donde he estado algo más de 24 horas. Entre otras cosas, me he interesado por un capítulo muy concreto de la industria automotriz alemana: los Trabant. Vamos a viajar hacia atrás en el tiempo. 1945, la Segunda Guerra Mundial ha finalizado.
Los despojos de la Alemania nacionalsocialista se reparten entre los vencedores: República Federal de Alemania (RFA) y República Democrática de Alemania (RDA). Aunque la lógica dice lo contrario, la última era la parte en manos de los rusos. Dentro de la RDA permanecía un microcosmos occidental: Berlín.
La capital alemana se dividió en cuatro sectores: inglés, francés, norteamericano y ruso. La parte rusa de la ciudad acabó cercada por el famoso Muro de Berlín, que mantuvo la ciudad totalmente dividida durante 30 años. La vida a un lado u otro del muro o las fronteras fue muy muy diferente.







