Asientos infantiles: imprescindibles siempre - aula MP

Cuando una pareja se plantea tener un niño es frecuente que junto a toda la colección de cosas que misteriosamente aparecen en la casa llegue una sillita para llevar al crío en el coche. Lógico: nadie quiere que su hijo acabe herido en una cuneta por un frenazo mal dado.
Sin embargo, no es tan frecuente que los padres sean tan meticulosos cuando se produce un traslado ocasional de la criatura. “Tengo que llevar al hijo de mi amigo a su casa”, “mis cuñados se han quedado sin coche”, “me toca recoger a mi sobrina”, tanto da. El crío acaba metido en cualquier parte del vehículo y de cualquier forma, como si en ese escenario de improvisación no hubiera riesgo de sufrir una colisión.



