
A raíz de la noticia sobre el albergue zaragozano que aplica descuentos del 44 % a la clientela que le llegue demasiado ebria como para conducir que publiqué ayer en Circula Seguro (fin de la cuña), me ha dado por buscar cosas que pasan cuando uno va bebido y se acerca a un coche, y la verdad es que la colección da como para una reflexión a lo Iker Jiménez.
Hago un inciso y te confieso que en mis artículos de fauna en ruta (segunda cuña del día) hay veces que no sé si estamos todos del mismo lado o no. En lo de la velocidad, ya sé que hay como dieciquince bandos, a cuál más churrigueresco en sus alegatos, así que me pongo a seguir la lista de los factores de riesgo como si se tratara de la lista de la compra.
En lo de las distracciones, más o menos hay consenso. Checked! En lo del estado de las carreteras y la inanidad de la DGT, también. Checked! En la crítica a las normas, tengo pendiente escribir algo, pero no será hoy el día (tampoco). A la climatología no le veo mayor interés si no es para intercambiar comentarios de ascensor, y para hablar de la fatiga… casi que me quedo con el alcohol. ¿Brindamos?








