A simple vista, el Manta Ray no parece un dron normal, ni un vehículo militar. Haciendo honor a su nombre, su enorme cuerpo recuerda a una mantarraya y apenas sobresale del agua cuando navega en superficie. Pero bajo esa silueta tan peculiar hay un dron submarino no tripulado (UUV por sus siglas en inglés) desarrollado por Northrop Grumman para DARPA, capaz de operar de forma autónoma durante largos periodos sin depender de un barco de apoyo.
El objetivo del programa es conseguir una nueva generación de vehículos submarinos capaces de recorrer grandes distancias con un consumo energético muy bajo y, para lograrlo, el Manta Ray aprovecha los cambios de flotabilidad para planear bajo el agua, aunque también dispone de hélices y superficies de control. Cuando no necesita desplazarse, puede anclarse al fondo marino y entrar en un estado de “letargo”.
Una mantarraya robótica que cae con estilo
Una de las claves del Manta Ray está en su forma de desplazarse. En lugar de depender continuamente de la propulsión mecánica, el dron puede utilizar el planeo impulsado por flotabilidad para avanzar bajo el agua: al modificar su flotabilidad asciende o desciende y sus superficies de control convierten esos movimientos en desplazamiento.
También dispone de hélices para maniobrar y desplazarse cuando es necesario; una solución que permite reservar la energía para los momentos en los que realmente necesita propulsión.
Durante sus primeras pruebas en 2024 frente a la costa del sur de California, el prototipo utilizó sus diferentes sistemas de propulsión y dirección y demostró que podía operar perfectamente de ambas formas. Y cuando ni siquiera necesita desplazarse, el Manta Ray puede quedarse completamente en el fondo del mar, anclado al lecho marino en un estado de bajo consumo energético, reduciendo el gasto de sus sistemas mientras permanece a la espera de una nueva misión.
DARPA diseñó el programa precisamente para investigar UUV capaces de realizar misiones de larga duración y alcance sin las habituales necesidades logísticas. Eso implica reducir al mínimo la dependencia de barcos de apoyo y puertos, para no contar con limitaciones cuando el vehículo opera durante semanas en zonas alejadas.
Cinco contenedores para transportar un gigante submarino
Además de su peculiar concepto y diseño, el Manta Ray también tiene una peculiaridad logística que parece sacada de un mueble de montaje: puede desmontarse para ser transportado en cinco contenedores de envío estándar y ensamblarse posteriormente cerca del lugar donde vaya a operar.
Esa ventaja es mucho más importante de lo que parece, más para un UUV de estas dimensiones. Pero además la autonomía es el gran desafío de cualquier vehículo submarino que pretenda permanecer mucho tiempo lejos de un puerto, por eso el programa también investigó sistemas de cosecha de energía del entorno marino.
Northrop Grumman colaboró con Seatrec en una tecnología capaz de aprovechar el gradiente térmico del océano, es decir, la diferencia de temperatura existente entre las aguas relativamente cálidas de la superficie y las zonas mucho más frías de las profundidades.
Así, el proyecto “Mission Unlimited” planteaba utilizar esa energía para generar electricidad y proporcionar una fuente de recarga a vehículos submarinos autónomos. Es importante puntualizar que se trata de una tecnología desarrollada dentro del programa y de un concepto de estación submarina, no de una prueba que permita afirmar que el Manta Ray tenga autonomía infinita.
Un laboratorio submarino para futuras misiones de EEUU
Otra gran baza del Manta Ray es su capacidad para transportar cargas útiles modulares, pues DARPA concibió el vehículo como una plataforma capaz de adaptarse a diferentes misiones, de manera que sensores, equipos y otros sistemas puedan cambiar dependiendo del objetivo.
Su utilidad puede estar relacionada con vigilancia, reconocimiento, recopilación de información u otras tareas submarinas, pero DARPA no ha publicado un catálogo cerrado de misiones operativas para este prototipo.
Tras dos años de pruebas, actualmente el Manta Ray sigue siendo un programa de demostración tecnológica de DARPA. La agencia “trabaja con la Marina estadounidense en los siguientes pasos” y en una posible transición de estas tecnologías a futuros vehículos submarinos no tripulados. Mientras tanto, es capaz de viajar desmontada en cinco contenedores, sumergirse y quedarse dormida en el fondo del océano esperando su momento.
Imágenes | DARPA
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