La próxima gran batalla geopolítica de recursos será por el agua. Su demanda se ha duplicado desde 1960 en todo el mundo y las previsiones apuntan a que aumentará entre un 20 y un 25 % hasta 2050, según datos del Instituto Mundial de Recursos (WRI). La población se ha disparado y la industria cada vez exige más. El último capítulo lo escribe la IA consumiendo millones de litros diarios para refrigerar los centros de datos.
Emiratos Árabes Unidos (EAU) es uno de los países más ricos gracias al petróleo, pero también es de los que más adolece de este recurso: aproximadamente un 80% de su territorio es desierto. Y paradójicamente quiere liderar la carrera por el agua. Su apuesta es tan ambiciosa como inesperada: recurrir a su recurso más abundante, el sol, para intentar generar lluvia mediante gigantescos parques de paneles solares. La teoría dice que es posible, y ahora buscan probar si es realmente viable.
De producir energía renovable a generar agua
Emiratos lleva tiempo buscando fórmulas para combatir la escasez de agua. Por ejemplo recurre a la siembra de nubes con aviones (cloud seeding), técnica con la intenta incrementar las precipitaciones. Pero Abu Dabi sigue explorando vías para aumentar sus recursos hídricos, lo que no lleva al estudio firmado por investigadores de la Universidad de Hohenheim (Alemania) que financió hace unos años.
Estos científicos expertos en física del clima propusieron una idea revolucionaria: aprovechar la gran apuesta de Emiratos Árabes Unidos por la energía fotovoltaica, para convertir los paneles solares en gigantescas islas de calor artificiales capaces de potenciar las precipitaciones en zonas áridas. Era la principal conclusión de su análisis publicado en 2024 por Earth System Dynamics.
En concreto, estos investigadores simularon el impacto de estas superficies con modelos avanzados. Según sus cálculos, una isla de calor de unos 20 km² podría favorecer un aumento de las lluvias en 571.616 m³ al día. Un suministro de agua suficiente para unas 31.000 personas al día. Se añade el aspecto clave de aprovechar infraestructuras ya existentes, como los paneles solares fotovoltaicos: mientras producen energía renovable solucionan la escasez de agua.
Cómo un panel solar puede convertirse en una fábrica de nubes
La gran pregunta es cómo paneles fotovoltaicos pueden conseguir generar lluvia, pero lo cierto es que esto lleva tiempo estudiándose, especialmente en el Sahara. También se detalla en el estudio germano. Estas instalaciones, al absorber calor con sus paneles oscuros, podrían crear corrientes ascendentes que, bajo las condiciones adecuadas, desencadenarían precipitaciones. Según estos investigadores, el efecto podría intensificarse cuando los parques solares firmen dimensiones suficientemente grandes y estén diseñados estratégicamente.
"Nuestro cálculo es que si los futuros parques solares alcanzan cierto tamaño, el aire caliente ascendería con la fuerza suficiente para llegar a capas atmosféricas más altas donde se pueden formar nubes. Allí, el agua se condensaría, lo que resultaría en lluvia y tormentas eléctricas", explica Oliver Branch, investigador principal del estudio.
EAU atesora algunos de los parques solares más grandes del mundo, destacando el Mohammed bin Rashid Al Maktoum Solar Park. Ubicado al sur de Dubái, abarca una superficie de 77 km² y actualmente genera energía suficiente para abastecer unos 800.000 hogares. Tal inmensidad convierte precisamente a Emiratos en uno de los pocos lugares del planeta donde esta teoría podrían ponerse a prueba.
De la teoría a la práctica: el desierto como laboratorio climático
Es precisamente el salto que acaban de dar. Este mismo equipo de investigadores de la Universidad de Hohenheim va a desarrollar un proyecto de investigación en la península arábiga para determinar si es viable. De nuevo está financiado por Emiratos, enmarcado en el Research Program for Rain Enhancement Science (UAEREP).
Para validar la teoría, este equipo desplegará sistemas LiDAR de alta precisión junto a grandes complejos solares de Emiratos Árabes Unidos, incluyendo zonas cercanas al mencionado Mohammed bin Rashid Al Maktoum Solar Park. A finales de 2025, este inmenso parque fotovoltaico contaba con unos 3,8 GW de potencia instalada, y su objetivo es llegar a los 7,2 GW. Los sensores medirán temperatura, humedad y movimientos del viento desde la superficie hasta las capas atmosféricas donde se desarrollan las nubes.
Los datos obtenidos servirán para alimentar modelos meteorológicos de muy alta resolución capaces de recrear con precisión un escenario hasta ahora teórico: qué ocurre cuando se cubren enormes extensiones del desierto con paneles solares. Para ello, recurrirán a simulaciones ejecutadas con los superordenadores Hunter y HoreKa, ambos operados en Alemania por la Universidad de Stuttgart y el Instituto tecnológico de Karlsruhe.
La meta final del proyecto es determinar qué tamaño, ubicación y diseño deberían tener los paneles solares para maximizar su posible efecto sobre la generación de precipitaciones. Y, con una mirada más amplia, señalan que podría integrarse esta solución con modelos de desarrollo agrícola, con plantaciones bajo los paneles, a su vez mejorando su eficacia al reducir la temperatura. Si funciona, los paneles solares dejarían de ser solo generadores de electricidad para convertirse en una nueva herramienta para combatir la escasez de agua.
Imágenes | China Energy, Universidad de Hohenheim, EDF power solutions
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