Entre otras muchas cosas, la tecnología genera oportunidades de hacer negocios, y eso es lo que hacen constantemente compañías como Sony. A la compañía japonesa se le ocurrió democratizar una experiencia que solo estaba al alcance de los astronautas: hacer fotos de la Tierra desde el espacio.
Para conseguirlo, puso en órbita un nanosatélite equipado con una cámara de fotos en su interior. La idea era que cualquiera que pagase pudiera controlar el satélite de forma remota para hacer fotos, pero no salió bien.
La primera oportunidad para el gran público de "conducir" algo en el espacio
En el año 2023, Sony soltó un bombazo en el CES de Las Vegas: anunció que estaba trabajando en un proyecto para dar el control de un satélite a sus clientes para que pudieran hacer fotos de la Tierra con una cámara instalada dentro de ese satélite. Lo llamó proyecto STAR SPHERE y fue una gran sorpresa en la industria de la tecnología porque era la primera vez que una empresa planteaba la posibilidad de permitir que alguien cualquiera pudiese manejar un satélite, y encima desde su casa.
Sony aseguro que controlar el satélite sería tan fácil que se podría hacer con el mando de la Play Station. Parecía una locura que alguien pudiera tomar el control de un satélite en tiempo real, pero Sony tenía claro que podía hacerlo y colaboró con la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA) y con la Universidad de Tokio para convertir este proyecto en realidad.
Entre las tres partes desarrollaron un nanosatélite llamado ‘EYE’ que escondía una cámara full-frame Sony con lentes de 28-135 mm f/4 vinculada con un controlador en línea a través de una estación terrestre situada en Japón.
La idea era sencilla: los usuarios que pagasen por este servicio, podrían tomar el control del satélite para orientar la cámara de fotos hacia donde quisiesen, manejando parámetros clave del satélite, como su dirección, su posición y su ángulo.
Además, Sony permitiría permite controlar todos los ajustes de la cámara: ISO, apertura, velocidad de obturación, etc., de manera que los fotógrafos pueden hacer lo mismo que si tuvieran la cámara en la mano, a pesar de encontrarse ese dispositivo a unos 600 km de la Tierra.
Como la comunicación entre la Tierra y el espacio no es instantánea, Sony avisó de que habría que reservar el servicio con antelación y, cuando se quedase un hueco libre, avisaría a sus clientes para conectarse y disfrutar de la experiencia, aunque esto podría llevar días o incluso semanas. También habría que esperar para descargar las fotos.
Lo único que le quedaba por perfilar antes de lanzar este rompedor modelo de negocio era de qué forma se pagaría el servicio, si mediante pagos únicos o con una suscripción. Lo demás lo tenía hecho porque el nanosatélite EYE se lanzó al espacio con éxito en enero de 2023.
El problema vino poco después de llegar a su órbita: Sony detectó un problema grave con el módulo de control de la altitud, un componente clave para manejar el satélite. Con este fallo, los usuarios no podrían controlar la cámara a su antojo porque el satélite no tendría la libertad de movimiento necesaria.
Muy a su pesar, Sony tuvo que cancelar el proyecto. El satélite logró mandar algunas imágenes de forma automática cuando la comunicación con la Tierra era buena, pero el servicio comercial que Sony prometió no llegó ni a ponerse en marcha.
Finalmente, el satélite EYE completó su ciclo de vida y se desintegró en su reentrada en la atmósfera terrestre, como estaba previsto. Así se puso punto y final a un experimento tecnológico que habría permitido al gran público, por primera vez, tomar el control de algo fuera de la Tierra.
Imágenes | Sony y Unsplash
En Motorpasión | China ha lanzado al mar una bestia submarina tan extraña que las imágenes por satélite han desatado todas las alarmas
Ver 1 comentarios