Igual que algunos deportivos tienen ciertos secretos que los ayudan a ser más rápidos, como alerones activos o tomas de ventilación que permiten mantener bien frescos los frenos, los todoterrenos también tienen algunos recursos para moverse mejor fuera del asfalto.
Los modelos más modernos tienen todo tipo de ayudas electrónicas para ser más capaces en el campo, pero no me refiero a la tecnología, sino a elementos que ya tenían hace décadas los todoterrenos clásicos. Por supuesto, es inevitable hablar de la tracción 4x4 y también de los bloqueos de diferencial, pero hay algo que marca la diferencia a la hora de hacer todoterreno: la reductora.
Como meter el piñón grande para subir una cuesta cuando vas en bici
Si te acabas de comprar un todoterreno y no tienes muy claro qué es y para qué sirve esa pequeña palanca que hay junto a la palanca de cambios, atento porque esto te interesa. Se llama reductora y te va a resultar muy útil si quieres hacer todoterreno; ojo, no hablo de circular por pistas, sino de hacer offroad más extremo.
La reductora es un elemento mecánico que equipan los todoterrenos y algunos SUV, especialmente los de hace décadas, como el Porsche Cayenne y el Volkswagen Touareg de primera generación o algunos Mercedes-Benz ML, aunque el KGM Rexton actual también tiene reductora.
Es una caja de transferencia que, cuando se conecta, cambia la relación de la transmisión para multiplicar el par (la fuerza) a costa de obligar a circular a velocidades muy bajas.
Para que te hagas una idea, su función es similar a la que tiene un piñón grande en una bici: cuando llegas a una pendiente muy pronunciada, metes el piñón grande para que te cueste menos dar pedales y puedas subir, aunque, a cambio, sabes que vas a avanzar más lento.
La reductora hace exactamente lo mismo en el coche: cambia la relación de la transmisión para que al coche le cueste menos esfuerzo subir una pendiente muy pronunciada.
¿Por qué? Muy sencillo, porque esta relación del cambio, que se denomina corta, hace que el giro del motor pase por una desmultiplicación mucho mayor que la que tiene con las marchas normales, denominadas largas.
Cuando se pone la reductora no se puede conducir rápido, de hecho, lo ideal es circular a velocidades de hasta 15-25 km/h, por lo que no sirve para ir por caminos, sino para situaciones concretas, como la subida de una gran cuesta, pasar por una zona trialera con mucha roca, abrir camino cuando hay mucha nieve virgen acumulada.
También ayuda a tirar de un remolque excesivamente pesado desde parado o en una pendiente (y más en terrenos difíciles) e incluso para hacer descensos complicados si el coche no tiene control de descenso de pendientes (el freno motor retiene mucho y permite no tocar el freno para que las ruedas no se bloqueen y tengamos tracción).
En cualquier caso, si ves que puedes avanzar fácilmente a velocidades de 30 o 40 km/h, es que ya no necesitas la reductora para seguir, por lo que es el momento de parar, poner punto muerto, quitar la reductora y poner las marchas largas, es decir, las normales. Sin poner punto muerto, no puedes poner ni quitar la reductora.
En los todoterrenos más clásicos, la reductora se selecciona con una palanca que suele estar situada al lado de la palanca de cambios, pero otros modelos permiten poner la reductora con un botón o con un mando giratorio. La identificarás porque pondrá ‘4L’ o ‘LOW’.
Imágenes | Opel, Suzuki y Jeep
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