Juande Rodríguez, mecánico con 18 años de oficio: “El error más caro es acostumbrarse a que el coche ya no va como antes”

El color del humo, el embrague que patina o el Start-Stop que deja de funcionar: así avisa el coche de que algo falla antes de que salga caro.

Juande Rodriguez Mecanico
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Daniel Murias

“¿Ese ruido? Nada, lleva tiempo haciéndolo.” Nos acostumbramos a todo, incluso a un ruido nuevo que hace el coche, un tirón al acelerar o una pérdida de potencia. Muchas veces no le damos importancia, mientras el coche arranque y se mueva, no nos preocupamos. Achacamos esos cambios al paso de los kilómetros y los normalizamos.

Sin embargo, algunas de las averías más serias y caras empiezan precisamente así, con pequeñas señales que ignoramos hasta que es demasiado tarde.

No son simples ruidos por el paso del tiempo, son avisos

"El error más caro es acostumbrarse a que el coche ya no va como antes", sentencia Juande Rodríguez, mecánico que se estrenó en los talleres a los 16 años y abrió el suyo propio a los 20. Hoy acumula 18 años de oficio, ocho de ellos también ligados a la mecánica de competición. 

El humo, por ejemplo, es muy revelador. Si el coche pierde fuerza y por el escape sale un humo blanco o azulado, sobre todo si además consume aceite, Rodríguez apunta al turbo como sospechoso principal. Al contrario, si el humo es más bien negro, la causa puede estar en un filtro de aire obstruido (reduce el aire que entra al motor, dejando combustible sin quemar), inyectores sucios o averiados, una válvula EGR sucia o atascada, en los diésel, o un  filtro de partículas (DPF/FAP) saturado o problemas en el turbo, por ejemplo. El humo negro significa una mezcla de aire y combustible demasiado rica en carburante y éste no arde todo.

Humo Blanco

En cambio, cuando la falta de potencia llega sin humo, el origen puede esconderse en un sensor sucio, en la acumulación de carbonilla o en otra anomalía que solo una revisión podrá detectar.

El embrague también avisa. La señal más clara aparece al acelerar, cuando el motor sube de vueltas pero el coche no gana velocidad en la misma proporción. Es el patinamiento del embrague. El embrague patina porque la fuerza de apriete es demasiado reducida. 

Es algo que conviene revisar sin esperar a que el conjunto deje por completo de transmitir fuerza a las ruedas. Cambios en el tacto del pedal, más dureza al pisarlo o dificultades para engranar marchas no siempre responden a la misma causa, pero sí justifican una visita al taller.

La batería, por su parte, suele dar pequeños avisos antes de morir. Si el sistema Start-Stop deja de apagar el motor en los semáforos, la gestión electrónica puede haberlo desactivado al detectar que la batería no está suficientemente cargada para activarlo. Si bien el arrancar es normal, si persiste pasado un tiempo es que la batería no se recarga.

Otro indicio puede ser un arranque con menos fuerza, le cuesta encender el motor. Todo ello no significa que la batería esté en las últimas, son sólo indicios que nos ponen sobre aviso de que podría estar fallando. 

No todos los ruidos anticipan una avería, pero una vibración inédita o un zumbido que crece con la velocidad pueden provenir de la suspensión, de los rodamientos o de los neumáticos, mientras que una vibración al frenar apunta a los discos. Si persiste o se repite, hay que buscar su origen en lugar de culpar al desgaste.

Imágenes | Juande Rofríguez, Pexels

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