El Toyota RAV4 Plug-in Hybrid no es precisamente un recién llegado a la gama japonesa, todo lo contrario. Hablamos de uno de los SUV híbridos enchufables más consolidados del mercado y también de uno de los modelos que mejor ha sabido encajar esta tecnología en un coche pensado para todo. No está hecho para destacar en algo concreto, sino para funcionar bien en el uso real, día tras día.
La unidad con acabado Advance que hemos podido probar representa muy bien ese planteamiento: un SUV de enfoque familiar, con etiqueta CERO y un sistema híbrido enchufable pensado para encajar sin esfuerzo en el día a día. Un coche que en teoría permite cubrir muchos kilómetros en modo eléctrico pero que no condiciona cuando toca viajar, manteniendo intactas las virtudes prácticas que siempre han definido al RAV4. Tras convivir con él durante varios días, esa teoría se confirma en la práctica.
Características generales del Toyota RAV4 Plug-in Advance, el pionero de la gama
El Toyota RAV4 Plug-in Hybrid es la evolución más potente y tecnológicamente avanzada del RAV4, situada por encima del híbrido convencional dentro de la gama. En el mercado español, la gama RAV4 Plug-in se estructura en tres acabados: Advance, Style y GR Sport. El Advance es el escalón de acceso y el más equilibrado por precio y equipamiento, el Style añade un plus de tecnología y confort, mientras que el GR Sport apuesta por una estética más deportiva y diferenciada.
La unidad que hemos podido probar corresponde al acabado Advance, el más lógico para la mayoría de usuarios por planteamiento y coste. Por dimensiones, el RAV4 Plug-in encaja de lleno en el segmento SUV medio. Mide 4,60 m de largo, 1,86 m de ancho y 1,69 m de alto, con una distancia entre ejes de 2,69 m. Estas cotas se traducen en un habitáculo amplio y bien aprovechado, especialmente en las plazas traseras.
En cuanto al maletero, ofrece 520 litros de capacidad, una cifra muy competitiva dentro de los híbridos enchufables y suficiente para un uso familiar sin grandes compromisos, incluso con la batería situada bajo el piso. A nivel mecánico, el RAV4 Plug-in Hybrid combina un motor de gasolina atmosférico 2.5 de ciclo Atkinson con dos motores eléctricos, uno en cada eje.
El delantero desarrolla 182 CV y el trasero 54 CV, lo que permite contar con tracción total eléctrica sin necesidad de un sistema mecánico convencional. La potencia conjunta del sistema asciende a 306 CV, convirtiéndolo en el RAV4 más potente fabricado hasta la fecha.
La batería tiene una capacidad de 18,1 kWh, suficiente para homologar hasta 75 km de autonomía eléctrica en ciclo combinado WLTP, que pueden acercarse a los 95 km en uso urbano. En modo eléctrico puede circular hasta 135 km/h, y el sistema prioriza siempre el funcionamiento eléctrico mientras haya carga disponible, algo que se agradece especialmente en ciudad y desplazamientos diarios.
La recarga admite hasta 6,6 kW en corriente alterna, lo que permite completar la carga en unas 2 horas y media con un wallbox doméstico, o en torno a 7 horas en un enchufe convencional. Además, desde la app MyT es posible gestionar la carga, programar el climatizador o consultar el estado del vehículo, un extra de comodidad en el uso diario.
En cuanto a prestaciones, acelera de 0 a 100 km/h en alrededor de 6 segundos, con una respuesta muy inmediata gracias al empuje eléctrico. El consumo homologado es de 1,0 l/100 km y las emisiones se quedan en 22 g/km de CO₂, lo que le permite contar con etiqueta CERO. Cuando la batería se agota, el sistema funciona como un híbrido convencional, con consumos reales contenidos para un SUV de su tamaño y potencia.
Por planteamiento y tamaño, sus rivales más directos son otros SUV híbridos enchufables del segmento medio, como el Ford Kuga PHEV, el Kia Sportage PHEV o el Lexus NX 450h+, este último con un enfoque más premium pero muy cercano en concepto técnico. Frente a ellos, el RAV4 Plug-in destaca por la coherencia del conjunto, su autonomía eléctrica y una integración híbrida especialmente afinada, con la tracción total AWD-i siempre de serie.
Diseño del Toyota RAV4 Plug-in Advance, continuidad con matices propios
El Toyota RAV4 Plug-in Hybrid mantiene la estética robusta y reconocible del RAV4, sin grandes rupturas respecto al híbrido convencional. Es un SUV de líneas marcadas, pasos de rueda generosos y una carrocería con cierto rollo de todoterreno, más funcional que estilizada. En el acabado Advance destacan detalles como las llantas de 18”, los detalles discretos y una imagen sobria que huye de excesos, reservando un aspecto más deportivo para el GR Sport.
En el frontal destacan elementos como los faros bi-LED y una parrilla de gran tamaño que refuerza su presencia visual, mientras que la zaga apuesta por formas rectas y un portón amplio, claramente pensado para facilitar la carga. La toma de corriente se sitúa en el lateral trasero derecho y queda bien integrada, sin elementos que rompan la armonía del conjunto. No es el SUV más llamativo del mundo, pero sí transmite sensación de coche bien hecho y que “envejece bien”.
El interior sigue esa misma filosofía. El diseño del salpicadero es horizontal y funcional, con una posición de conducción elevada y buena visibilidad hacia delante. Los asientos priorizan el confort, con un mullido cómodo para viajar, y la sensación general es la de un coche pensado para el uso diario, sin estridencias ni soluciones innecesariamente complejas... pero también da la sensación de ser un coche hecho para durar.
En esta versión Advance, el puesto de conducción combina un cuadro de instrumentos digital de 12,3” con una pantalla central táctil de 10,5” colocada en posición elevada, lo que permite consultarla sin apartar demasiado la vista de la carretera.
El sistema es compatible con Apple CarPlay y Android Auto, y su manejo resulta sencillo, aunque los gráficos no son los más modernos del segmento. A favor, Toyota mantiene mandos físicos para funciones clave como la climatización, algo que mejora claramente la ergonomía y evita distracciones al volante.
Por espacio, el RAV4 Plug-in sigue siendo una referencia entre los híbridos enchufables. Las plazas traseras ofrecen buen espacio para piernas y cabeza, incluso para adultos, y el maletero conserva 520 litros de capacidad, sin penalizar en exceso por la batería. Los materiales y ajustes son correctos, con plásticos duros en las zonas bajas y superficies acolchadas en las partes más visibles, transmitiendo una sensación de robustez más que de lujo. Un interior coherente con el planteamiento del coche, cómodo y versátil.
Al volante del Toyota RAV4 Plug-in Advance, eficiencia y confort como prioridad
Desde los primeros kilómetros queda claro que el Toyota RAV4 Plug-in Hybrid no busca ofrecer una conducción deportiva, sino una experiencia suave, predecible y centrada en el confort. El arranque siempre en modo eléctrico (mientras haya carga disponible) es silencioso y es especialmente agradable en ciudad y tráfico denso. En ese entorno se mueve con total naturalidad, como un eléctrico más, sin tirones ni transiciones bruscas.
Cuando se exige más potencia, el sistema híbrido entra en acción con bastante discreción. Los 306 CV están ahí y se notan, sobre todo en aceleraciones y adelantamientos, pero la entrega es progresiva y muy lineal. El 0 a 100 km/h prometido se consigue sin dramatismos, con una sensación de empuje constante más que explosiva. No es un coche que invite a correr, pero sí transmite mucha solvencia cuando se le pide ritmo, incluso con el coche cargado.
En carretera y autopista destaca por su confort de marcha. La suspensión está claramente orientada a filtrar irregularidades y a priorizar el bienestar de los ocupantes, con un tarado tirando a blando que absorbe bien baches y juntas de dilatación. En zonas reviradas aparecen balanceos si se fuerza el ritmo, pero siempre dentro de un margen: no le vas a poder sacar “las cosquillas”. La dirección es suave y precisa, más pensada para facilitar maniobras y viajes largos que para transmitir sensaciones deportivas.
A ello se suma la tracción total AWD-i, que aporta un plus de seguridad en firmes deslizantes y permite circular con mayor tranquilidad en condiciones de baja adherencia, sin que el conductor tenga que intervenir. Si te preguntas si se mueve bien fuera del asfalto, en pistas sencillas y caminos de tierra compacta se desenvuelve con soltura, aunque no sea su terreno natural.
Otro de los puntos fuertes del RAV4 Plug-in es cómo se comporta cuando la batería se agota. En ese escenario funciona como un híbrido convencional, manteniendo consumos reales contenidos para un SUV de su tamaño y potencia. En uso mixto es fácil moverse en cifras razonables sin necesidad de estar pendiente de los consumos.
En conjunto, el RAV4 Plug-in Advance ofrece una conducción muy coherente con su planteamiento. No busca emocionar, pero sí convencer por equilibrio, facilidad de uso y eficiencia real. Un coche que se adapta bien tanto a trayectos urbanos diarios como a viajes largos, sin exigir cambios de hábitos ni aprendizaje, algo que sigue siendo una de sus mayores virtudes.
Precios y equipamiento del Toyota RAV4 Plug-in Advance en España
Como adelantábamos antes, el Toyota RAV4 Plug-in Hybrid se ofrece en España en tres niveles de acabado: Advance, Style y GR Sport. El Advance ya es muy completo de serie, pues lleva climatizador bizona, cámara de visión trasera y el paquete completo de asistentes a la conducción Toyota Safety Sense, con control de crucero adaptativo, mantenimiento de carril, reconocimiento de señales y sistema de precolisión, entre otros.
El acabado Style añade un plus de tecnología y confort, incorporando cámara de visión 360º, techo panorámico practicable, equipo de sonido JBL y tapicerías más elaboradas, además de algunos detalles estéticos diferenciados. Es la opción pensada para quienes buscan un RAV4 Plug-in más refinado sin llegar al enfoque deportivo.
Por su parte, el GR Sport se desmarca claramente por imagen. Incorpora una estética más agresiva, con paragolpes específicos, llantas exclusivas, detalles exteriores en negro brillante y un interior con acabados propios y mayor presencia visual. A nivel mecánico no hay cambios respecto al resto de la gama, pero sí una puesta en escena más deportiva que apunta a quienes quieren un RAV4 Plug-in con un carácter más marcado sin renunciar a la eficiencia.
En cuanto a precios, el Toyota RAV4 Plug-in Hybrid Advance parte en el entorno de los 48.000 euros según tarifas oficiales, antes de descuentos, financiación o ayudas públicas. Al contar con etiqueta CERO, puede acogerse al Plan MOVES III, con ayudas de hasta 5.000 euros sin achatarramiento, además de beneficiarse de ventajas fiscales y de movilidad en muchas ciudades. Toyota también ofrece fórmulas de financiación y renting que pueden rebajar de forma notable el coste mensual.
No será el más barato de su categoría, pero cumple lo que promete. En conjunto, el RAV4 Plug-in Advance sigue siendo una opción más que sensata frente a sus rivales por equilibrio entre precio, equipamiento y planteamiento, especialmente si se busca un SUV híbrido enchufable para usarlo a diario sin complicaciones.
El coche para esta prueba ha sido prestado por la marca. Para más información consulta nuestra guía de relaciones con empresas.
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