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Un poco de sentido común

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El coche antiguo es como la mujer de tu mejor amigo, se le mira, se le admira, pero no se toca.

Esta foto la he visto publicada en WTF? Microsiervos, pero para nada habría que meterla en esa categoría, puesto que es una verdad como un puño. Puede parecer egoista, pero en absoluto lo es.

Estoy harto de ir a concentraciones tanto de coches clásicos, como de deportivos, como de tuning y en todas he visto lo mismo. Gente que se flipa con lo que está viendo y lo primero que hace es poner las manazas sobre los cristales, apoyarse en el coche para hacerse fotos, intentar abrirlo y un largo etcétera. Vamos, cosas que dudo mucho que le hagan gracia al dueño.


Concentracion El Coche Fantástico 2007

Cuando se lleva un coche a una concentración, lo más normal es que la tarde de antes su dueño la pase limpiándolo, encerándolo, dejando los cristales relucientes y mimando a su querido coche de colección (o no). A todos nos gusta ir bien arreglados a una fiesta, ergo nuestro coche también gusta de lucir sus mejores galas en sus fiestas.

Si luego, cuando lo dejas aparcado un rato en el recinto y te lo encuentras lleno de manazas, con algún posible rayajo por chapitas en pantalones o relojes, pues se te tienen que quitar las ganas de lucir coche, sea lo importante que sea tu coche. Tanto como si es un SEAT 600 como si es un Ferrari F430.

Conozco casos así. Dejar el coche expuesto y a la vuelta, encontrarse con la desagradable sorpresa de que algún desalmado, sin respeto por nada, se ha subido encima de tu coche a hacerse una foto y te ha dejado una bonita abolladura en el capó. Vamos, para colgarlo por sálvase sea la parte, hablando en plata.

Por eso, en todas las concentraciones que he asistido (y van unas cuantas), si el dueño no me invita a abrir la puerta, a subirme al puesto de conducción o a abrir el capó, ni siquiera toco el coche. Pero no porque lo vaya a romper, tampoco son tan delicados, es simplemente respeto.

Respeto a una posesión que seguramente le habrá costado a su dueño un buen desembolso económico, unos meses de trabajo en el taller reconstruyéndolo o que simplemente, es su objeto más preciado. Todos tenemos eso que llaman espacio vital. Con ciertas cosas inanimadas sucede lo mismo, hay que respetar su espacio vital.

Sin tocar se pueden hacer fotos, puedes ver el interior perfectamente (recordemos, ¡los cristales son transparentes!) e incluso puedes admirarlo desde lejos para ver el conjunto completo y observar mucho mejor su esbelta figura. Si quieres pasar a más, es muy fácil, localiza al dueño y pídele permiso para abrir la puerta o que te la abra él. Ha ido a enseñar su coche, lo hará encantado.

Por eso, no puedo estar más de acuerdo con el pensamiento del anómino dueño de este coche expuesto en una concentración en Béjar (Salamanca). Se mira pero no se toca, y así, todos amigos.

Foto | Turista en tu Pelo
Vía | WTF? Microsiervos

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