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Un cliente arrastrado por un taxi al no querer pagar y otros casos chungos vividos por los taxistas de Gijón

Un cliente arrastrado por un taxi al no querer pagar y otros casos chungos vividos por los taxistas de Gijón
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Los taxistas están librando batallas en diversos frentes: además de estar en pie de guerra contra las VTC, lo que se ha saldado con una huelga, por ahora aplazada, que ha paralizado varias ciudades españolas, también tienen que lidiar con un tipo de cliente con el que nunca es plato de buen gusto tratar, el que se niega a pagar. El ejemplo lo encontramos en Gijón, con varios casos de este calado que ha dado lugar a escenas de lo más surrealistas.

Acaba de celebrarse la Semana Grande de Gijón y, durante estos días festivos, varios taxistas de la localidad asturiana han denunciado casos de clientes que no quieren abonar el importe de la carrera una vez han llegado a su destino.

De hecho, se han dado tal número de casos, que los taxistas gijoneses han optado por solicitar a los clientes el importe del trayecto por adelantado. Lo que no siempre sienta bien a los usuarios. Es lo que tiene que paguen justos por pecadores.

En concreto, dos casos han trascendido no tanto por el cliente que no quiere pagar por los servicios prestados, sino por la reacción de los taxistas ante el usuario del tipo "más cara que espalda".

El "cliente colgado"

El más surrealista ocurría el viernes pasado. Viandantes y conductores no daban crédito a lo que estaban viendo: un taxi circulaba por la avenida del Llano gijonesa con las luces de emergencia puestas y un hombre colgado cual jamón de la ventanilla del copiloto.

De esa guisa recorrió varios metros hasta llegar frente a las dependencias de la Policía Local de la calle San José. El taxista había decidido cortar por lo sano y llevar por la fuerza a la comisaria a un cliente que exigía que le devolviese el importe de la carrera, la cuál consideraba un robo.

El servicio le costó al usuario un total de 5,80 euros, éste pago con un billete de 10 euros y, tras recibir la vuelta y bajarse del vehículo, empezó a increpar al taxista por la ventanilla del copiloto exigiendo que le rembolsara el dinero. Tal y como asegura ABC, cuando el cliente coló medio cuerpo por la ventanilla fuera de sí, el taxista comenzó a temer por su integridad física, así que optó por cerrarla, atrapar al furibundo joven y llevárselo puesto hasta la jefatura. Un conductor grabó la cómica escena, como puede verse en el vídeo.

De Gijón a Oviedo, sin pagar

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Al caso del ciente-colgado, se suma el de la mujer que solicitó un trayecto entre Gijón y Oviedo, negándose a pagar el recorrido una vez llegaron a su destino. También ocurría el pasado fin de semana en medio de la vorágine de las fiestas.

Una mujer daba el alto a un taxi alrededor de las 4:00 de la madrugada: tras indicarle el destino, el taxi recorrió los 28 kilómetros del trayecto, los cuales cubrió en una media hora. Al llegar, la clienta le comunicó al taxista que no tenía intención de pagar el viaje. Así que el taxista, optó por cerrar el pestillo y volver de nuevo a Gijón con la clienta dentro. Una vez allí, la pidió que por favor se bajara del coche.

Aunque ella no consiguió su propósito, para el trabajador fue una hora perdida de su jornada, a lo que hay que sumarle el combustible gastado. No le salió a cuenta precisamente, pero al menos la clienta no se salió con la suya.

Hay que denunciar

Vtc Taxi 1

Según exponen los taxistas gijoneses, este tipo de agravios son habituales principalmente en trayectos cortos, los cuales no superan los cinco o seis euros, y se incrementan cuando hay festividades de por medio.

Y aunque no era habitual denunciarlo, los trabajadores del taxi han comenzado a hacerlo. "Si denuncias y llegas a juicio, entre la multa, la carrera y las costas procesales, ya no le sale tan bien al que echa a correr cuando le dejas a la puerta de casa", expone para La Nueva España uno de los taxistas afectados.

"Tengo varios DNI en el coche, la gente te los ofrece como señal de que van a volver a pagar, pero luego no vuelven. Sé quienes son y dónde viven, ¿qué hacemos? Pues deberíamos denunciar y no siempre lo hacemos", concluye. Otro frente abierto en el que los taxistas están también empezando a no dar su brazo a torcer.

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