Con la llegada de la borrasca Ingrid asociada a una ciclogénesis explosiva, la AEMET prevé intensas nevadas en buena parte del país para este fin de semana, incluso en cotas tan bajas como 200 metros. El frío no solo afecta a nuestra comodidad, sino también al rendimiento de los coches eléctricos. Con el frío intenso, un coche eléctrico puede perder hasta 40% de autonomía. Sin embargo, con algunos ajustes, podemos minimizar este impacto.
Tanto si eres un conductor experimentado de coches eléctricos en climas fríos como si es tu primer invierno o nevada conduciendo uno, siempre hay algo más que aprender sobre cómo obtener la mejor autonomía y rendimiento cuando bajan las temperaturas.
Consejos prácticos para preservar la autonomía
En condiciones de bajas temperaturas, la autonomía puede reducirse entre un 20% y un 40%, según estudios de la Federación Noruega del Automóvil. Esto se debe a que las baterías de iones de litio, las más comunes, pierden eficiencia. Los iones se mueven más lento, reduciendo la capacidad de almacenamiento y aumentando el tiempo de carga. Un fenómeno que se ve amplificado si nuestro coche no equipa una bomba de calor o un sistema eficaz de calefacción de la batería.
Preacondicionar el coche. Antes de salir, podemos usar la función de precalentamiento del habitáculo mientras el coche está conectado a la red de casa o del parking. Así, evitaremos gastar energía de la batería durante el viaje.
Preacondicionar la batería. Se trata de ir poniendo en temperatura la batería del coche para que acepte una carga rápida. En lugar de que la batería se vaya calentando (o enfriando) antes de aceptar la carga a la máxima potencia, empezando por ejemplo a 40 kW durante varios minutos antes de subir a 180 kW, el preacondicionamiento hace que la carga empiece rápidamente cerca del máximo que puede aceptar. En la mayoría de coches, al introducir la ruta o el punto de carga en el navegador del coche, este ya va a preacondicionar la batería. Otros modelos incluyen también un preacondicionamiento manual.
Reducir el uso de sistemas eléctricos innecesarios. La calefacción es uno de los mayores consumidores de energía. Los asientos y volante calefactados, que requieren menos potencia, permiten ahorrar energía. Del mismo modo, hay que evitar aceleraciones bruscas y aprovechar el modo Eco para optimizar el consumo.
En un coche eléctrico, la bomba de calor es esencial en invierno. Los coches con bomba de calor pueden ahorrar hasta un 30% de autonomía en invierno, ya que usan una climatización, que sirve tanto para calentar como para enfriar el habitáculo, utilizando principalmente energía térmica del entorno y del propio vehículo, en lugar de transformar directamente electricidad en calor.
Planificar las rutas y puntos de carga. En invierno, las estaciones de carga pueden estar más saturadas. Usar apps como Electromaps, A Better Route Planner o Charge Map para localizar puntos disponibles y asegurarnos de partir siempre con la batería al máximo.
Mantener el coche en condiciones óptimas. Revisar la presión de los neumáticos, no olvidarse de cadenas o fundas si no equipa neumáticos de invierno o “all season” y aparcar en garajes o zonas protegidas para evitar la exposición al frío extremo, permitirán conservar más tiempo la autonomía de la batería.
Con estos consejos y los avances tecnológicos, conducir un coche eléctrico en invierno ya no es un desafío. Si bien es cierto que es más necesario de lo habitual planificar y adaptar la conducción al frío y a la nieve.
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