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¿Hasta qué punto la electrónica es la nueva mecánica del motor?

¿Hasta qué punto la electrónica es la nueva mecánica del motor?
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No se puede negar que la electrónica está suponiendo un avance tecnológico sin precedentes. Posiblemente en los futuros libros de historia se le dé la misma importancia, si no más que, por ejemplo, a la máquina de vapor y su revolución industrial, dada la intensa influencia que está teniendo en nuestro modo de vida.

Los sistemas electrónicos sustituyen complejos sistemas mecánicos por elementos más precisos, más pequeños y generalmente más económicos. Incluso gracias a la electrónica es posible crear sistemas capaces de realizar trabajos de tal complejidad que ni siquiera podrían existir en versión “analógica”.

El mundo del motor no podía dejar de aprovecharse de las bondades de las electrónica. La evolución de los sistemas electrónicos en los vehículos, y sus ventajas e inconvenientes bien merece un repaso para entender en qué punto nos encontramos ahora y si, finalmente, la electrónica es la nueva mecánica del automóvil.

La chispa que inició la revolución en el motor

Mecánica

El sistema electrónico pionero: el encendido transistorizado. Se comenzó a implantar en los años 70 y 80 en el sistema encargado de generar la chispa en las bujías, llamado de encendido, para resolver un problema congénito de desajuste y desgaste constante que sufrían unos interruptores llamados platinos.

Aun rudimentario, el encendido transistorizado es el precursor directo del encendido electrónico integral

El encendido transistorizado podrá parecer rudimentario a día de hoy, pero fue primer paso que llevaría hasta el encendido electrónico integral, implantado hoy en día en todos los motores de gasolina, y que ya no tiene ningún elemento mecánico al generarse la chispa de forma computerizada.

Varios sencillos componentes electrónicos sustituyeron al distribuidor y a los platinos, de manera que este sistema ya no necesita ninguna atención a lo largo de la vida del vehículo, salvo una revisión muy espaciada a las bujías.

Del carburador y bomba mecánica a la inyección electrónica

Mecánica

La imposición de limitación de emisiones contaminantes a principios de los 90, obligó a realizar un cambio radical en el esquema de alimentación de los motores. El carburador, basado en la pulverización natural por la corriente aspiración de aire del motor —aun siendo un elemento muy evolucionado—, no era capaz de dar la precisión suficiente en la dosificación de gasolina como para conseguir el nivel de emisiones contaminantes exigido y se sustituyó forzosamente por la inyección electrónica.

En los sistemas de inyección electrónica, un pequeño ordenador llamado módulo de control decide en cada momento cual es la dosificación exacta de combustible necesaria para una óptima combustión, gracias a la información que recibe de varios sensores. El principal de ellos es la sonda Lambda, que analiza los gases de escape de forma continua, informando así del resultado real de la combustión al módulo.

La inyección electrónica es gestionada a través del módulo de control, gracias a la información recibida por sensores

Para los diésel, la inyección electrónica también ha sustituido a la tradicional bomba inyectora mecánica, consiguiendo una precisión de dosificación y pulverizado del gasóleo muy superiores a esta en cualquier circunstancia.

Los elementos electrónicos que hoy en día gestionan los motores han dado lugar a un salto cualitativo en cuanto a consumo, emisiones contaminantes y calidad general de funcionamiento, mayor que ninguna otra mejora tecnológica en la historia de los motores.

La otra gran beneficiada: la seguridad

Mecánica

Fuera del motor, el primer sistema electrónico que se instaló en vehículos fue el sistema de antibloqueo de frenos ABS, que aunque ya existía desde principios de los 70, estuvo reservado exclusivamente a vehículos de superlujo durante dos décadas. Fue instaurándose paulatinamente en todos los modelos y hoy en día ya es obligatorio en turismos y motocicletas.

Gracias a sensores en las ruedas y a un acelerómetro, el sistema es capaz de optimizar la frenada evitando el deslizamiento de ruedas para mantener siempre la capacidad direccional, a la vez que es capaz de detectar inicios de pérdida de control por deslizamiento y corregirlo frenando automáticamente las distintas ruedas para corregir la trayectoria del vehículo. El ABS es un ejemplo de sistema que no existiría sin la electrónica.

La electrónica mejoró la seguridad no solo en la frenada, también en el interior de la cabina

Otros elementos clave en la seguridad que llegaron de la mano de estos avances fueron los airbags y los pretensores de cinturón. Su uso comenzó a principios de los 80. Un módulo electrónico se encuentra permanentemente alerta para detectar impactos y deceleraciones fuertes, accionando los diferentes airbags en caso necesario para proteger a los pasajeros.

Existen otros muchos sistemas electrónicos en el automóvil, pero no forman parte de los elementos básicos, como la iluminación dinámica, climatizador automático, regulador de velocidad, control de acceso sin llave, caja de cambios pilotada, multimedia, navegador, etc. Pequeños complementos que hacen que la conducción sea más cómoda y agradable.

Una mejora realista en la conducción

Mecánica vs Electrónica

Mientras el margen de mejora en los sistemas descritos de motor, frenos y seguridad pasiva parece ya pequeño, la tendencia actual en la evolución técnica del automóvil pasa por sacar partido de las tecnologías de visión artificial y asistencia al conductor, y por otro, algo más novedosa es el de la conectividad, aprovechando la tecnología de la telefonía móvil.

En cuanto a los asistentes activos a la conducción, se puede decir que se van consiguiendo logros en el camino hacia la conducción autónoma total. Y aunque todavía es necesario un importante desarrollo hasta llegar al citado objetivo, nuestros coches ya son capaces de realizar algunas importantes funciones autónomas de seguridad, como la frenada automática de emergencia o el asistente activo de carril, que evitan que la falta de atención del conductor provoquen una colisión o salida de via gracias a actuaciones automáticas en los frenos y dirección respectivamente.

Lo que ofrece la electrónica... y lo que no

Electrónica

Todos los sistemas electrónicos tienen en común que un pequeño ordenador llamado microcontrolador recibe por cable información de varios sensores y accionamientos, y según dichos datos y las órdenes programadas en su memoria, envía las señales precisas a los elementos ejecutores, como puede ser un inyector de gasolina o una bomba de frenos.

Las ventajas de estos sistemas frente a la mecánica tradicional es que son capaces de hacer un trabajo mucho más preciso y con unos componentes muy pequeños y ligeros, como comentábamos al principio de este artículo. Asimismo, el mantenimiento se simplifica enormemente con respecto de la mecánica tradicional, al no necesitar operaciones de reajuste o puesta a punto, que obligaban periódicamente a limpiar y reajustar el carburador y el encendido en los gasolina, así como el sistema de inyección en los diésel, con demasiada frecuencia. Algunos elementos mostraban alta propensión al fallo parcial, como los ya mencionados carburadores, muy sensibles a desgastes o suciedad.

El principal punto de mejora de la electrónica se da en el diagnóstico de los posibles fallos que se producen

Como contrapartida, el diagnóstico de averías de un vehículo predominantemente electrónico es su principal aspecto a mejorar, dado que el comportamiento de los sistemas durante un fallo no expresa apenas signos externos que puedan ser diagnosticado. En muchas ocasiones, ni siquiera los sistemas de diagnóstico informatizados de las marcas son capaces de detectar el problema. Además, el fallo de los sistemas es más repentino y drástico, sin signos de aviso previo.

Por ello, los conductores sabemos que es necesario recurrir profesionales del sector que nos ayuden a mantener y tener controlado nuestro automóvil, que en ocasiones nos deja en una posición algo vulnerable ante sus incomprensibles fallos.

Hablar con nuestro coche a través del móvil

Midas Connect

Otra gran paso en la tecnología aplicada al automóvil es la conectividad. Por ejemplo, gracias a Midas Connect, un sistema conectado a través de aplicación móvil, nuestro coche va a dejar de ser un objeto aislado e incomunicado del que no podemos saber nada hasta que no volvemos a subirnos a él.

Esta app nos permite estar conectados a nuestro coche permanentemente mediante nuestro teléfono móvil. Así, recibiremos información en tiempo real sobre su estado, algo que requerirá previamente de una pequeña instalación que soportan no solo los últimos vehículos del mercado, sino también modelos con cierta antigüedad. De esta forma establecemos una comunicación con nuestro automóvil que, de otra forma, es bastante más opaca.

Midas Connect

También permite mantener actualizado el coche a través de un control de su plan de mantenimiento, de cuyas medidas nos avisará conforme sean necesarias. Es capaz de almacenar el lugar donde hemos aparcado mediante la geolocalización, avisarnos si hemos dejado las luces encendidas o si se ha sufrido un intento de robo.

Además, elabora estadísticas gracias a los datos que recoge, tales como kilometraje o la velocidad media a la que se ha circulado, permitiendo así poder evaluar nuestra conducción y corrigiéndola si es necesario para hacerla, por ejemplo, más ecológica.

Fotos | Dany Lopez, iStock - Rauluminate, Weavebreakmedia, the-lightwriter, clsgraphics

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