Cuando la ITV de la Comunidad Valenciana pasó a estar en manos privadas en 1997, el precio del servicio se disparó y llegó a ser la ITV más cara de España.
En 2023, la ITV de esta región volvió a ser un servicio público. Desde entonces, no ha dejado de generar beneficios para las arcas públicas, y eso que es más barata para los usuarios que cuando estaba en manos privadas.
Una prueba de ruido única en España y precios por las nubes
En el año 1997, el gobierno autonómico de la Comunidad Valenciana, presidido por Eduardo Zaplana, tomó la decisión de privatizar las Inspecciones Técnicas de Vehículos (ITV) de toda la comunidad autónoma. Hasta entonces, el servicio era público y estaba gestionado por la empresa pública Sepiva, pero, con este cambio, el servicio pasó a gestionarse a través de un sistema de concesiones a empresas privadas.
Esa etapa de la ITV de la Comunidad Valenciana en manos privadas duró 25 años y, durante ese periodo, pasar la ITV en esta región subió de precio, hasta el punto de convertirse en la ITV más cara de España durante casi dos décadas.
Como te explicamos, esto último se debía, sobre todo, a la obligatoriedad de pagar un recargo obligatorio a la tarifa base por la prueba de sonometría (ruido) para turismos diésel y gasolina. La ITV de la Comunidad Valenciana era la única de España que exigía esta prueba y añadía un coste extra a la factura final de 8 euros al principio, aunque con los años llegó a superar los 11 euros.
Para que te hagas una idea, pasar la ITV a un turismo gasolina en la Comunidad Valenciana costaba 25,50 euros en el año 2001 y llegó a hasta los 47,90 euros en 2013, un precio que se mantuvo hasta 2021. Los diésel superaron los 67 euros en 2022. Lo que hacían muchos ciudadanos de esta región era escapar a otra comunidad para pasar la ITV, ya fuese a Cataluña, Aragón, Castilla-La Mancha o Murcia.
Todo cambió a principios de 2023. En ese momento, la Generalitat Valenciana cambió el modelo de las ITV para recuperar la gestión pública directa de este servicio, creando una empresa pública para llevarlo: Sitval (Sociedad Valenciana de Inspección Técnica de Vehículos).
Desde ese momento, la prueba de sonometría se eliminó y se abarató el precio de la ITV para los usuarios, pasando a costar 41,47 euros para los turismos gasolina y 56,15 euros para los diésel.
Unos meses después, a finales de 2024, la Audiencia Provincial de Valencia impuso una pena de 10 años y 5 meses de prisión en el marco del Caso Erial a Zaplana.
La sentencia consideró que el político cobró comisiones ilegales a cambio de adjudicar de forma fraudulenta las concesiones de las ITV durante la privatización del servicio en 1997. Fue declarado culpable de cohecho, blanqueo de capitales, prevaricación administrativa y falsedad en documento mercantil, desviando y ocultando el dinero de las mordidas a través de sociedades pantalla en el extranjero. Además, se le impusieron multas de más de 25 millones de euros.
Mientras tanto, la ITV no solo se ha vuelto más barata para los usuarios en esta región desde que vuelve a ser un servicio público: ahora sabemos que también está generando importantes beneficios, y eso es algo que también beneficia a los ciudadanos de la región porque este dinero acaba en las arcas públicas.
Según señala elDiario.es, la empresa pública de las ITV valencianas ha ganado 23,7 millones de euros en tres años. Fueron 10,9 millones de beneficios después de impuestos en 2023, 7 millones en 2024 y 5,8 millones en 2025.
Imágenes |
Ver 2 comentarios