Desafiando terremotos a temperaturas de 90ºC: así construye China el túnel de alta montaña más largo del planeta, perforando el Himalaya

  • El tramo más complicado de la nueva línea Sichuan-Tíbet atraviesa más de 1.000 km entre montañas

  • Con 69 túneles que se extienden 842 km, el más largo es de 42 km

  • La monumental obra se enfrenta a desprendimientos, temperaturas extremas, cascadas subterráneas y gases nocivos

Linea Ferroviaria China Tibet Himalaya 02
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Alejandra Otero

China, hogar de infraestructuras tan locas como complicadas de construir, está embarcada en su obra más faraónica de la década: una línea ferroviaria que atraviesa la cordillera más alta de la Tierra, hogar de "ochomiles". Se trata de la conexión Sichuan-Tíbet, que conecta Chengdu con Lhasa, capitales de Sichuan y del Tíbet respectivamente. Cuando decimos atravesar es en el sentido literal del término: supone perforar las montañas del Himalaya.

Esta nueva línea de tren se extiende más de 1.500 km, y tiene ya varios tramos terminados. Pero queda el más complicado de todos: el central, superando los 1.000 km, y ahora mismo en construcción. Es precisamente el que atraviesa la cordillera, con cerca de 70 túneles que recorrerán más de 800 km bajo la montaña. Como Moria, pero con vías de tren.

840 km bajo montañas y el 'Rey de los Túneles'

La línea Sichuan-Tíbet, o proyecto Ferrocarril CZ, comprende 1.543 km y es absolutamente titánico: supone cruzar más de 40 fallas geológicas, superando a cualquiera jamás realizado en este país y posiblemente en la historia. Al fin y al cabo hablamos de "tunelar" el Himalaya. El tramo de Chengdu hasta la ciudad de Ya'an (Sichuan) se terminó en 2018 y está operativo desde entonces. El de Nyingchi, o Linzhi en chino, conocida como la Suiza del Tíbet y que llega hasta la capital Lhasa, hizo lo propio en 2021.

Queda pues el tramo Ya'an-Linzhi, piedra angular de este colosal proyecto presupuestado al completo en 319.800 millones de yuanes, unos 41.000 millones de euros al cambio.  

Tren Tibet China Himalaya

Este segmento, el más extenso y difícil de hacer realidad, atraviesa 1.018,6 km casi al completo por la cordillera. Lo hace esencialmente bajo tierra: con un total de 69 túneles que, entre todos, suman 841,7 km. Es más del 80 % del trazado. O lo que es lo mismo: de cada 10 km de vía, 8 km estarán dentro de las montañas. El resto lo completan 104 puentes que se extienden otros 113 km. En definitiva, casi 955 km serán túneles y puentes.

A estas cifras mareantes se añade un túnel que desafía toda lógica: el túnel de Yigong, bautizado por el Gobierno chino como 'Rey de los Túneles'. Es el más largo de este tramo y una de las grandes obras de ingeniería del proyecto ferroviario Sichuan-Tíbet: se extiende 42,5 km, estando enterrado a 1.400 m bajo las montañas del Himalaya. Cuando esté terminado, será el túnel de tren más largo China. También el de alta montaña de más extensión del planeta, dejando muy atrás al que ostenta ese título actualmente: el túnel Shengli de Tianshan.

túnel de Yigong

Este paso ferroviario discurre a una cota ferroviaria de entre 2.400 y 2.750 metros sobre el nivel del mar. Lo zona que atraviesa es de picos de más de 5.000 m. No hay que olvidar que el Himalaya alberga las montañas más altas de planeta, con hasta 14 que superan los 8.000 m. Se añade que unos seis túneles de este tramo superarán los 30 km.

La ingeniería contra la geología: calor extremo, agua subterránea y desprendimientos

Este tramo de Ya'an-Linzhi comenzó a construirse a finales de 2020 y en un principio estaba previsto que estuviera listo en noviembre de 2030. Pero la documentación financiera del proyecto recién publicada este 2026 ya sitúa el final de los trabajos sobre 2032. Era pues una fecha más que nada orientativa dada la magnitud de una obra que opera en una de las regiones más extremas del planeta.

Las vías deben atravesar fallas geológicas activas o zonas donde la roca está sometida a enormes tensiones y temperaturas geotérmicas extremas. El tramo ya construido en Linzhi - Lhasa da una idea de lo que pueden encontrarse: los operarios se enfrentaron a cifras cercanas a los 90ºC en el interior de los túneles por las fuentes de calor subterráneas. En la excavación se sufrieron múltiples problemas, como el sobrecalentamiento de los motores de la maquinaria pesada o que los frenos dejaran de funcionar. Además, cerca del 70 % de los trabajadores sufrieron problemas físicos por las altas temperaturas, incluyendo vómitos o pérdida del conocimiento.

El equipo de supervisión del túnel de Yigong ha identificado riegos similares para la construcción de este mastodonte: posibles desprendimientos y corrimientos de tierra, altas temperaturas, irrupciones de agua subterránea y presencia de gases nocivos. Las condiciones geológicas complejas, cambiantes e impredecibles se traducirán en desafíos sin precedentes para culminar este tramo.

De momento, continúan las obras este 2026. Los últimos pliegos publicados por el Gobierno chino recogen nuevos trabajos específicos para los túneles, entre ellos sistemas de protección frente al agua y materiales de seguridad para zonas con presencia de gas. En marzo también se licitaron elementos específicos para la impermeabilización de los túneles.

Una nueva línea de tren con dos caras

El objetivo de esta línea de tren Chengdu-Lhasa, que conecta la región de Sichuan en el centro de China con el Tíbet, es mejorar las comunicaciones a través de una región flanqueada por las montañas más altas sobre la Tierra. Cuando esté completado el último tramo, se promete que el trayecto pasará de las cerca de 48 horas actuales a solo 13 horas. En el complejo tramo Ya'an-Linzhi están proyectadas 15 estaciones intermedias y nueve apeaderos, conectando con diversas poblaciones.

Si bien por este extremo tramo no circularán trenes bala a más de 300 km/h, el tramo está específicamente diseñado para velocidades de entre 160 y 200 km/h. Una cifra notable dado el lugar que atraviesa y que permitirá reducir drásticamente el tiempo de viaje una vez se termine. 

El potencial de esta infraestructura ya se deja intuir con el tramo entre Linzhi y Lhasa, que opera desde 2021. Por sus 435 km, compuestos al 75 % por túneles y puentes, han viajado más de 6,2 millones de pasajeros y cerca de 2 millones de toneladas de mercancías. Además, el número mensual de viajeros en la zona ha pasado de unos 59.000 a casi 154.000, según datos del Grupo Ferroviario Estatal de China.

No obstante, tras esta inmensa obra de ingeniería hay una cara B. China lleva décadas recurriendo a infraestructuras para reforzar su presencia en el Tíbet. Esta nueva línea de tren facilitará el turismo y comercio, pero también mejorará la comunicación con una región fronteriza de enorme importancia estratégica. La región de Sichuan acoge un importante comando del Ejército Popular de Liberación, responsable de las operaciones militares en la frontera con India. Lo que significa que esta conexión también permitirá desplazar más rápidamente tropas, suministros y armamento.

Imágenes | Wikimedia, Zangguiyunt, The Cover

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