Con la llegada de septiembre y el fin del verano, ha bajado la presencia de autocaravanas y campers en Fuerteventura, pero el problema que ha quedado sobre la mesa no ha desaparecido, al revés: crece cada año. El Cabildo majorero quiere estudiar cómo limitar la entrada de estos vehículos procedentes de fuera de la isla ante la presión registrada durante los meses de mayor afluencia, y está cerca de hacerlo.
La medida abre un conflicto entre la necesidad de controlar la saturación y la falta de infraestructuras específicas para el turismo itinerante. Y ambas cuestiones coinciden en Fuerteventura: es uno de los destinos más demandados por los caravanistas, pero actualmente no cuenta con una zona de acampada específica.
El Cabildo quiere limitar la entrada de autocaravanas de fuera
El mes pasado, la presidenta del Cabildo de Fuerteventura, Lola García, era contundente en una entrevista con Canarias7: “Hay que limitar la entrada de autocaravanas y vehículos vivienda que vienen de fuera”. Además, adelantaba que la institución insular va a solicitar informes técnicos y jurídicos para determinar cómo podría articularse la medida, qué competencias intervienen y cuál debería ser el cupo.
Entre las posibilidades que maneja el Cabildo de forma inmediata está establecer un cupo anual o una limitación durante determinadas épocas del año, especialmente en los meses de verano, cuando existe mayor presión turística. La presidenta comentó además que se está estudiando un sistema de autorización previa en el que figure la fecha de entrada y de salida, de manera que la isla pueda conocer cuántos vehículos hay simultáneamente y durante cuánto tiempo permanecen en la isla.
El motivo es lo que García define como una capacidad de carga limitada. “No podemos seguir asumiendo cada vez más presión sobre la isla sin tener en cuenta nuestra capacidad real”, explica. La presidenta señala que una mayor presencia de vehículos vivienda implica también más generación de residuos, consumo de agua, necesidades de saneamiento y presión sobre espacios naturales sensibles. Eso sí, los residentes quedarían fuera del eventual cupo.
Para García, el problema se hizo especialmente visible en agosto, cuando la playa de La Concha llegó a concentrar un elevado número de autocaravanas y campers, saturando el espacio. Mientras, también se registraba presión en otros aparcamientos y zonas costeras: “están ocupando las costas de Fuerteventura, los aparcamientos, zonas de aparcamiento que también están saturados y al final no afecta la convivencia”, afirmó entonces García a Radio Televisión Canaria.
Los caravanistas piden más espacios para ordenar el turismo
Por su parte, la Asociación de Campistas de Fuerteventura no se opone a que exista una regulación. Su presidente, Gustavo Morales, incluso considera que la nueva normativa autonómica marca “por fin” unas directrices para empresas, ayuntamientos y cabildos. Pero avisa de que limitar el problema sin crear alternativas no resolverá la situación.
“Lo que tendrían que hacer es habilitar más terrenos para que se ordene. Ordenarlo está bien. Hay espacio, hay sitio para todo”, sostiene Morales. Su reclamación cobra especial importancia porque Fuerteventura es, según la asociación, una isla muy demandada por el turismo de autocaravana y, sin embargo, es la única del archipiélago que actualmente no cuenta con una zona de acampada.
Morales recuerda que actualmente acampar en una playa no está permitido: se puede estacionar y pernoctar dentro del vehículo cuando se cumplen las condiciones, pero no desplegar el toldo ni sacar mesas, sillas u otros elementos al exterior como establece la ley general. La Asociación de Campistas considera además que existe demanda suficiente para que aparezcan instalaciones privadas.
“Los caravanistas no tienen problema en pagar por los servicios que se les presta”, afirma Morales, que asegura que ninguno de los socios consultados ha manifestado inconvenientes en abonar estos servicios. En la isla ya existen algunos puntos de abastecimiento y vaciado en municipios como La Oliva, Antigua, Betancuria o Tarajalejo, aunque no forman una red completa de áreas de estancia.
La nueva normativa canaria quiere poner orden
El conflicto llega justo cuando el Gobierno de Canarias ultima el proyecto de decreto de alojamientos turísticos al aire libre, remitido al Consejo Consultivo como último trámite antes de su aprobación definitiva. La norma pretende regular por primera vez los campings, las áreas de acampada y las áreas de pernocta para autocaravanas, caravanas y vehículos similares. El proyecto prohíbe la acampada libre con fines turísticos, pero distingue expresamente esta actividad del estacionamiento legal.
Para las futuras áreas de pernocta, la norma establece requisitos concretos: estarán delimitadas, tendrán control de acceso, suministro de agua y puntos de vaciado de aguas grises y negras. Si superan las 15 parcelas deberán disponer además de duchas y servicios higiénicos, y las de mayor capacidad tendrán que incorporar electricidad en parte de las plazas y, cuando superen las 30, un punto de recarga para vehículos eléctricos. La estancia máxima será de 72 horas, prorrogables hasta las 10:00 del día siguiente a la última noche.
Los ayuntamientos tendrán hasta cinco años para habilitar zonas provisionales destinadas a estos vehículos, aunque estas no tendrán inicialmente la consideración de establecimientos turísticos. Morales asegura que la asociación ya está hablando con los consistorios de la isla y que todos han mostrado su intención de crear al menos un camping.
Un problema más allá de las autocaravanas
Hay además otro fenómeno que complica el debate: los asentamientos permanentes. La Asociación de Campistas diferencia entre quienes viajan en autocaravana y las personas que se ven obligadas a vivir en estos vehículos como solución habitacional. “Más que un problema de caravanismo, es un problema de la sociedad”, señala Morales, que también rechaza los asentamientos ilegales a pie de playa con casetas, campamentos o vehículos instalados durante meses.
“Esta mentalidad hay que cambiarla. No podemos llegar a un sitio y pretender estar en él meses. Y luego al final eso genera problemas con los vecinos y en la zona”, advierte. El Cabildo también trabaja en este frente con la Agencia Canaria de Protección del Medio Natural, el Gobierno de Canarias y los ayuntamientos para agilizar las denuncias relacionadas con ocupaciones permanentes del suelo rústico.
Al mismo tiempo, investigadores de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria han estudiado la capacidad de carga de 24 playas naturales de La Oliva para determinar cuántos visitantes y vehículos puede soportar cada espacio. El análisis tiene en cuenta la superficie disponible, el tipo de terreno, el viento, la sensibilidad ecológica y la presencia de avifauna protegida. El investigador Eloy del Rosario Rodríguez resume el objetivo: “Determinar la capacidad de carga turística no implica restringir el acceso, sino planificarlo”.
El reto para Fuerteventura será, por tanto, ordenar el turismo itinerante sin convertir la falta de espacios en el único problema: limitar la presión puede ser una parte de la solución, pero crear lugares donde las autocaravanas puedan estar legalmente será la otra.
Imágenes | Informativos Tvc, Unsplash
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