Imagina dejar el coche aparcado y encontrarte al día siguiente que ha sido engullido por un enorme agujero. Eso le pasó hace dos años a dos vecinos de la Via Sestio Menas, en el este de Roma, cuando un socavón de unos diez metros de profundidad se abrió bajo la calzada en plena noche. Lejos de ser un incidente aislado, aquello acabó destapando un problema que lleva siglos oculto bajo la ciudad.
Los estudios en la zona han revelado un entramado de galerías subterráneas que ya supera los 15 km de largo bajo el Municipio V de Roma. Los últimos informes geotécnicos elaborados este año confirman que esta red continúa extendiéndose bajo calles y edificios, obligando a mantener un seguimiento constante de las zonas con mayor riesgo de hundimiento.
Las canteras que levantaron el Coliseo hoy ponen a prueba a los ingenieros
La reconstrucción de la Via Sestio se prolongó durante más de un año: para poder reabrirla al tráfico en abril de 2025, los ingenieros realizaron tres campañas de investigación geofísica, 40 perforaciones de reconocimiento y consolidaron el terreno inyectando unos 2.600 metros cúbicos de hormigón (el equivalente a unas 200 hormigoneras). Aquella intervención permitió comprender la verdadera dimensión del problema.
No se trata de antiguas alcantarillas o túneles modernos, sino que estas cavidades son las viejas canteras de puzolana excavadas por los romanos hace casi dos milenios y tienen un valor extraordinario. Este material volcánico, mezclado con cal, permitió fabricar el avanzadísimo hormigón romano con el que se levantaron monumentos como el Coliseo, el Panteón o buena parte de los acueductos que todavía siguen en pie.
Cuando dejaron de explotarse muchas de aquellas galerías quedaron vacías y, con el paso de los siglos, sirvieron como refugios durante la Segunda Guerra Mundial e incluso llegaron a convertirse en espacios para usos tan curiosos como el cultivo de champiñones. Después llegó la expansión urbana del siglo XX en Roma y las calles, edificios y carreteras se construyeron sobre un subsuelo lleno de cavidades excavadas en roca volcánica.
Via Sestio Menas
Ahora el principal enemigo de esas galerías ya no es el tiempo, sino el intenso tráfico de una gran capital: según los especialistas del Ayuntamiento de Roma, las vibraciones constantes provocadas por autobuses, camiones y coches mucho más pesados que hace unas décadas aceleran el deterioro de estas cavidades y aumentan el riesgo de nuevos hundimientos.
La obra eterna que mantiene partida una parte de Roma
El ejemplo más complejo se encuentra actualmente en la Via degli Angeli, la arteria que conecta los barrios de Torpignattara y Quadraro y que permanece cerrada desde febrero de 2025. Allí, lo que comenzó como una reparación de un colector de aguas pluviales terminó sacando a la luz una nueva red de galerías romanas a unos nueve metros de profundidad.
Las investigaciones descubrieron un grave problema con una tubería principal de la empresa de aguas Acea, a unos ocho metros de profundidad. Para poder sustituirla, los ingenieros deben estabilizar las antiguas galerías romanas excavando un segundo pozo vertical de acceso que permita rellenar las cavidades de forma segura y evitar un posible colapso de la calzada: así, el retraso de las obras fue inevitable y la calle sigue dividendo en dos esta zona del este de la capital italiana.
Via Buie d'Istria
Pero el ejemplo más extremo es, sin duda, el de la Via Buie d'Istria: después de permanecer 11 años cerrada por un gran socavón, la calle reabrió oficialmente al tráfico el pasado 15 de mayo tras una compleja actuación que combinó estudios geofísicos, escaneados láser y el relleno de las cavidades para el que fueron necesarios 150 camiones de cemento.
Mientras tanto, la Protección Civil mantiene bajo vigilancia permanente el laberinto descubierto bajo la Via Tor de' Schiavi y continúa cartografiando las calles con mayor riesgo de hundimiento para anticiparse a nuevos socavones. Y es que, dos mil años después, las galerías que ayudaron a levantar el Imperio romano son también uno de los mayores desafíos para la ingeniería de la ciudad.
Imágenes | Polizia Roma Capitale/dpa, Corriere, Roma Today
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