José, padre de un bebé de cuatro meses: “Compré una caravana porque no podía pagar un alquiler”. La cara más amarga del caravaning en España

  • La crisis de la vivienda está empujando a cada vez más familias a vivir en caravanas y autocaravanas

  • Pero convertir un vehículo vivienda en tu hogar implica enfrentarse a problemas legales, administrativos y sociales que van mucho más allá de encontrar un lugar donde aparcar

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Irene Mendoza

Años atrás, comprar una caravana o una autocaravana era, para la mayoría, sinónimo de vacaciones y libertad. Hoy, para cada vez más personas, significa algo muy distinto a un estilo de vida elegido: es tener un lugar donde dormir porque el alquiler de una vivienda resulta simplemente inasumible.

El caso de José, un trabajador de Palma de Mallorca y padre de un bebé de cuatro meses, resume como pocos esta realidad: “Compré una caravana porque no tenía dónde vivir. Hoy en día no te puedes permitir un alquiler, y menos siendo joven”, contaba en una entrevista de 3Cat.

Cuando una caravana deja de ser un vehículo para convertirse en una vivienda

José vive en el asentamiento de Son Hugo, en Palma, donde una explanada que hace pocos años acogía apenas una veintena de caravanas hoy acoge a cerca de 200 vehículos y alrededor de 400 personas. Son trabajadores, jubilados y familias que siguen teniendo empleo, pero han quedado fuera del mercado de la vivienda porque los alquileres se han disparado hasta niveles imposibles… especialmente en Baleares.

En Mallorca, el precio medio del alquiler ronda ya los 1.500 euros mensuales y buena parte de la oferta supera ampliamente esa cifra. Para muchas familias estos precios suponen dedicar bastante más del 30 % de sus ingresos únicamente a pagar un techo, una situación para muchos económicamente insostenible.

El problema no acaba cuando consigues una caravana

Vivir dentro de una caravana o autocaravana tampoco resuelve todos los problemas: muchos residentes denuncian desde hace meses dificultades para empadronarse, a pesar de que la legislación establece que el padrón debe reflejar el lugar donde una persona reside habitualmente y no la propiedad de una vivienda. Sin ese trámite resulta mucho más complicado acceder a la tarjeta sanitaria, escolarizar a los hijos, solicitar ayudas o beneficiarse de descuentos de residente, entre otros.

A ello se suma otro problema: aunque la normativa de la DGT deja claro que dormir dentro de una autocaravana correctamente estacionada no es acampar, cada vez más ayuntamientos están endureciendo sus ordenanzas para limitar la permanencia de estos vehículos: es decir, puedes pernoctar legalmente, pero eso no significa que puedas establecerte en un mismo lugar durante semanas o meses.

Palma, por ejemplo, limita la estancia continuada y otros municipios turísticos de Baleares han reforzado las restricciones, dificultando aún más que quienes recurren a una caravana como única vivienda encuentren un lugar donde permanecer.

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No piden una vivienda gratuita, piden un lugar donde vivir con dignidad

Quizá la frase que mejor resume esta situación también sea la de José: “No pedimos una casa ni ayudas. Pedimos un lugar donde poder poner la caravana”, asegura. Su petición va acompañada de algo tan básico como disponer de contenedores de basura, puntos para vaciar aguas residuales o una dirección donde poder empadronarse.

Las caravanas y autocaravanas siguen siendo vehículos pensados para viajar, no para sustituir una vivienda permanente... pero mientras acceder a un alquiler siga siendo cada vez más caro y complicado, cada vez habrá más españoles que las compren no para recorrer Europa, sino simplemente para poder tener un lugar em el que dormir cada noche.

Imágenes | 3CatInfo, Ultima Hora, Unplash

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