Europa, 2035: es la fecha a la que la industria de la automoción mira con atención porque, a partir de entonces, el futuro de los coches de gasolina y diésel está en el aire. En el aire porque Europa todavía no ha cerrado del todo su futuro al respecto.
De hecho, el canciller alemán Friedrich Merz ya habla como si el cambio de rumbo estuviera encarrilado; ha aprovechado la cumbre europea para anunciar un acuerdo con Francia que busca flexibilizar las restricciones previstas para los motores de combustión y ha asegurado que Italia también respalda la iniciativa. Así que, el futuro de la prohibición está en el aire, con muchos matices.
Italia, en principio, también respaldaría la propuesta
Su declaración al respecto es inequívoca: “Voy a expresarlo de manera muy sencilla: la prohibición de los motores de combustión ya es historia”, que ha calificado su “entendimiento” con el presidente francés, Emmanuel Macron, de “buena decisión”.
Esa frase tiene un matiz importante: y es que el acuerdo entre Berlín y París no supone que, directamente, la normativa europea haya cambiado ya, sino que es una propuesta que debe avanzar por el procedimiento legislativo comunitario, en el que participan el Consejo y el Parlamento Europeo.
Pero el dirigente alemán ya vislumbra (porque cuenta con los apoyos tras haberlos negociado) que la iniciativa tendrá la ayuda suficiente para acelerar las negociaciones. De hecho, ha indicado que las conversaciones con otras delegaciones está ofreciendo una “respuesta muy favorable” y que la propuesta está recibiendo “mucho apoyo”.
Italia también está en el ajo, por lo que ha dicho Merz. El canciller ha mencionado que, por lo que había podido conocer de los representantes de Roma durante la cumbre, Italia estaba “ampliamente de acuerdo” con el planteamiento de Alemania y Francia.
Eso supone que tres de los grandes pesos pesados de la industria automovilística europea están alineados, especialmente en un momento en el que el sector lleva tiempo reclamando margen para adaptarse a la transición hacia tecnologías menos contaminantes sin quedar limitado a una única solución técnica.
“Creo que podremos adoptar una decisión en este sentido a escala europea con relativa rapidez”, ha apostillado.
Recordemos que el acuerdo actual entre Alemania y Francia plante mantener el objetivo de reducir en un 90% las emisiones de CO₂ de los coches nuevos a partir de 2035, pero eliminar la obligación de compensar el 10% restante; lo que daría más margen a los fabricantes para seguir comercializando determinados vehículos de combustión sin depender exclusivamente del coche eléctrico.
Ahora el discurso es el de, literalmente: “Siempre hemos reclamado neutralidad tecnológica, no apostar exclusivamente por una determinada tecnología”, según Merz.
Imágenes | Motorpasión, Unsplash
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