España produce más energía renovable que nunca, pero la red eléctrica no da abasto para transportarla ni almacenarla: la infraestructura no ha avanzado al ritmo que debiera para aprovecharla al completo. Y esto se nota en la factura de la luz. Con más producción renovable la teoría dice que el precio debería bajar. No está siendo así.
El problema es que nuestro país se ha centrado en la instalación masiva de paneles solares o aerogeneradores, pero nuestra asignatura pendiente es reforzar la red y capacidad de almacenamiento. En definitiva, tenemos gran potencial renovable pero nuestro sistema no está preparado para gestionar tal cantidad de energía limpia.
Cuando sobra energía pero no se puede aprovechar
Durante el primer cuatrimestre de 2026 España batió un récord sin precedentes en producción de renovables generando un 61% de toda la electricidad abastecida al país con la eólica y solar a la cabeza.
La capacidad instalada roza los 49.500 MW de potencia fotovoltaica según REE, a la cabeza de Europa solo por detrás de Alemania.
Pero la paradoja de la red eléctrica española se ha agudizado: mientras la penetración de eólica y fotovoltaica ya supera con holgura el 55% de la estructura de generación, los vertidos de energía renovable desperdiciada por falta de capacidad de evacuación y almacenamiento alcanzaron cifras récord de GWh, obligando a desconectar parques solares enteros en las horas centrales del día.
Este desajuste perjudica directamente los usuarios de coches eléctricos. Aunque el precio del megavatio hora en el mercado mayorista marque valores cercanos a cero durante las horas de máxima radiación solar, la falta de flexibilidad tarifaria y los peajes de acceso impiden que el coste de la recarga pública diurna baje al mismo ritmo. Mientras, en las horas nocturnas la dependencia vuelve a los ciclos combinados de gas cuando no hay ni sol ni viento.
Según datos de BloombergNEF, recogidos por Financial Times, en los últimos cinco años España ha destinado solo 0,30 dólares para reforzar las redes por cada dólar invertido en renovables. La media europea se sitúa en 0,70 dólares. Esto ocasiona un cuello de botella: nos topamos con más de 30 nudos calientes donde la red se satura, principalmente en Cáceres, Badajoz, Toledo y Ciudad Real. En julio, más de la mitad de los recortes de producción (curtailment) se aplicaron a la energía solar: se desperdiciaron casi 400 GWh, según publica El Español.
Más allá de la que red no puede soportar los picos de elevada producción, también tenemos déficit en almacenamiento. Es un tradicional debe de las renovables, que son intermitentes y no están disponibles en todo momento: la solar de noche no genera electricidad, mientras que por el día dispara la producción a menos de que esté muy cubierto. Eso significa que esa energía no se guarda y se pierde, quedando desaprovechada.
Factura de la luz igual de cara o más. Estas carencias afectan directamente al precio de la luz en los hogares. La producción de la solar tiene su pico al mediodía: esto provoca que en esa franja los precios sean muy bajos o incluso negativos. Pero en las casas es el periodo de menor consumo. Por el contrario, cuando cae el sol, la fotovoltaica desaparece y la eólica no siempre cubre el hueco, siendo la franja de mayor consumo entre las 19:00 las 23:00. Así, se necesita un respaldo y ese respaldo es el gas.
Esto dispara la factura, ya que el gas natural se ha encarecido en los mercados internaciones. Se añade además la vuelta del IVA al máximo del 21 %. Y se ha agravado aún más con las olas de calor que han disparado la demanda por el uso de los aires acondicionados. Una demanda que se dispara al mismo tiempo que las centrales nucleares y térmicas reducen su capacidad por la falta de agua en los ríos para refrigerarse.
¿Se está avanzando para mejorar el sistema? Tras el apagón del año pasado, el Consejo de Ministros aprobó el "decreto antiapagones", en el que se contemplaba tanto reforzar la luz como impulsar instalaciones de almacenamiento.
El Gobierno aprobó 17.900 millones adicionales de inversión para las redes eléctricas hasta 2030 sumando un total de 35.000 millones con 7.700 de ellos específicamente para transporte y 10.200 para redes de distribución.
Por otro lado, en mayo el Gobierno movilizó 700 millones de euros en ayudas para proyectos de almacenamiento energético a gran escala. Según el Ejecutivo estas ayudas "contribuirán a asegurar la transformación del sistema energético para que sea más flexible, robusto y resiliente".
Red Eléctrica ya ha anunciado cambios que están funcionando como 48 nudos del corredor cantábrico que aportan 9.666 MW adicionales para demanda y 21.988 MW para almacenamiento, y más de 31 GW de capacidad adicional sin necesidad de ampliar físicamente esas redes.
Avanzar en ambos aspectos, una red reforzada y mayor almacenamiento, será esencial para que nuestra energía sea realmente limpia y barata. "El problema de España no es que su auge solar haya ido demasiado rápido, sino que el Gobierno ha sido demasiado lento" argumenta para Financial Times un ejecutivo del sector energético.
Imágenes | Pexels, MITECO
En Motorpasión | Las placas solares no son suficientes para soportar un apagón total. La solución se llama back-up: convertir tu casa en una isla energética
Ver 0 comentarios