La cifra explica por sí sola la preocupación de Tráfico: las motos representan aproximadamente el 16 % del parque de vehículos español, pero los motoristas ya suponen el 28 % de las víctimas mortales.
Según datos oficiales, hasta el 31 de mayo habían muerto 104 motoristas en vías interurbanas, siete más que en el mismo periodo del año anterior. Pere Navarro, director general de la DGT, ha sido tajante: “No podemos seguir conviviendo con estas cifras de fallecidos y heridos graves. Son inasumibles”.
La DGT no quiere limitar las motos: quiere que sus usuarios estén más protegidos
Para Tráfico, la solución no pasa por restringir el acceso a la moto ni por frenar un mercado que atraviesa un buen momento, sino por intentar reducir las consecuencias de los accidentes. El propio Navarro admite que “es más fácil reducir la siniestralidad de los usuarios de coches que de los motoristas”. La diferencia está en la propia naturaleza del vehículo: quien viaja sobre una moto carece de la carrocería que protege a los ocupantes de un turismo.
Por eso el chaleco airbag se ha convertido en una de las grandes apuestas de la DGT. Su utilización continúa siendo voluntaria para los motoristas particulares, pero Tráfico ya obliga a utilizarlo a los agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil. Según Navarro, si los propios agentes no lo llevaban, la DGT perdía credibilidad al pedirlo a los ciudadanos.
La otra pata de la estrategia llegará el 1 de octubre de 2026, con la entrada en vigor del Real Decreto 518/2026, que modifica el Reglamento General de Circulación y establece que conductores y pasajeros de motocicletas, ciclomotores y otros vehículos similares deberán utilizar guantes de protección en vías interurbanas y calzado cerrado que cubra todo el pie en cualquier tipo de vía. La norma ya está publicada en el BOE.
No es la única novedad. Las motocicletas también deberán llevar un chaleco reflectante de alta visibilidad como parte de su dotación y en el caso de los profesionales que circulen con moto, ciclomotor o bicicleta, el nuevo reglamento establece además obligaciones específicas de utilización del chaleco durante la actividad. En caso de atascos o congestión del tráfico, las motos podrán circular por el arcén derecho cuando esté habilitado, en columna de a uno y con las condiciones que marque la nueva regulación.
El problema no cuántas motos hay, sino dónde y cuándo se producen los siniestros
Los datos de la DGT muestran que el problema tiene también un componente muy concreto: en su campaña de vigilancia de 2026, Tráfico señaló que más de la mitad de los motoristas fallecidos hasta finales de mayo habían perdido la vida durante el periodo comprendido entre la tarde del viernes y la noche del domingo. Por eso la vigilancia se intensifica especialmente durante los fines de semana y en las carreteras más frecuentadas por motociclistas.
La magnitud del problema también se refleja en los objetivos de seguridad vial de la propia DGT: en 2024, 1.854 usuarios de motos y ciclomotores murieron o resultaron heridos graves en accidentes ocurridos en vías interurbanas, es decir, 187 personas más que en 2019. Ante esta evolución, Tráfico se ha marcado un objetivo ambicioso para 2030: reducir esa cifra hasta las 1.000 personas fallecidas o heridas graves al año.
La moto seguirá siendo una pieza importante de la movilidad española, pero para Tráfico hay una línea roja cada vez más evidente. Con un parque que representa solo una sexta parte del total y una presencia en la mortalidad que roza un tercio, mejorar el equipamiento ya no se plantea como un complemento, sino como una de las principales herramientas para intentar cerrar esa enorme brecha.
Imágenes | DGT, Motorpasión Moto
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