Un pavimento más sostenible. Este es el ambicioso objetivo que se ha propuesto el Ayuntamiento de Barcelona ante el reto que supone la construcción de aceras y calzadas con un cambio climático cada vez más incipiente.
El reto recibió un total de seis propuestas, de las cuales dos fueron las ganadoras: una de ellas es el Proyecto Biochar, una iniciativa orientada a desarrollar nuevos pavimentos urbanos con menor impacto ambiental y mayor circularidad a partir de hueso de aceituna.
El arma contra las islas de calor: biocarbón a partir de huesos de aceituna
El objetivo es sustituir los materiales convencionales como el petróleo, la grava, las piedras trituradas y los aditivos químicos por la biomasa residual a partir de huesos de aceituna: es lo que denominan biocarbón (biochar). Se trata de un carbón vegetal desarrollado por la empresa andaluza Carboliva en sus instalaciones de Puente del Obispo, en Jaén.
El biocarbón es un material sólido y rico en carbono procedente de la conversión termoquímica de biomasa -huesos de aceituna y restos de pino-, con un alto potencial de almacenamiento de CO2, un alto grado de reciclabilidad y con las mismas prestaciones -a nivel de laboratorio- que las mezclas convencionales.
Con este cambio se espera que se reduzcan las emisiones contaminantes procedentes del pavimento de las calles, y desde la Universitat Politècnica de Catalunya se están llevando a cabo estudios que afirman que este nuevo material ha demostrado unas propiedades técnicas que igualan e incluso superan al asfalto convencional.
En concreto, este firme a partir de huesos de aceituna es extremadamente resiliente a las altas temperaturas, soporta mejor los daños causados por la humedad y el agua así como aquellos causados por la humedad y el agua. Y lo más importante: puede ayudar a reducir las emisiones de dióxido de carbono en un 76%.
Además, la estructura molecular del biocarbón permite que los gases nocivos se queden atrapados bajo el asfalto durante décadas, impidiendo que vuelva a liberarse y mitigando el asfixiante efecto de la islas de calor urbanas. Otro punto a favor para este biocarbón es que resultará más barato para las administraciones. Arreglar un kilómetro de carretera en España puede costar hoy hasta 100.000 euros si requiere una rehabilitación estructural completa.
Actualmente, el proyecto están en la fase de investigación y prototipado, que está previsto que dure hasta septiembre de 2026 y, a continuación, se implementarán los pilotos en una obra pública. Durante 2027 se realizará la monitorización en el espacio público y el primer trimestre de 2028 se elaborarán los informes de resultados y se desarrollarán las acciones de transferencia de conocimiento. La investigación cuenta con una subvención pública de 90.000 euros para financiar los costes de la investigación aplicada, el diseño de los componentes y la fabricación de los prototipos iniciales.
Imágenes | BIT Habitat, Pexels
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