EEUU ha reinventado la rueda, literalmente: así es el sistema que convierte una rueda en oruga de tanque en menos de dos segundos

Pasa de rueda a oruga en menos de 2 segundos a 40 km/h. Y puede recuperar su forma redonda en marcha.

Rwt Rueda A Oruga En Un Hummer
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Daniel Murias

Cada cierto tiempo alguna empresa o inventor quiere reinventar la rueda con su producto. Tesla es especialista en eso, pero hasta aquí nadie, ni siquiera Elon Musk, ha intentado reinventar la rueda en el sentido literal. Hasta 2018, cuando la agencia de I+D militar estadounidense, DARPA,  presentó una rueda que se convierte en un abrir y cerrar de ojos en una oruga

La Defense Advanced Research Projects Agency, o DARPA, resolvió un problema que llevaba un siglo persiguiendo a los ejércitos, cómo conseguir que un mismo vehículo circule rápido por carretera y no se quede clavado en el barro. La respuesta se llamó Reconfigurable Wheel-Track (RWT), una rueda que cambia de forma circular a triangular con orugas en menos de dos segundos, incluso con el vehículo en marcha. 

Han reinventado la rueda

Ganó un premio, apareció en decenas de medios especializados y luego, sencillamente, desapareció del radar público. Siete años después, no hay rastro de que la tecnología haya llegado a un solo vehículo de producción.

La rueda la desarrolló el National Robotics Engineering Center de la universidad Carnegie Mellon, dentro del programa Ground X-Vehicle Technologies de DARPA, conocido como GXV-T. La idea de fondo era sustituir el blindaje por movilidad, si un vehículo puede moverse mejor y más rápido por cualquier terreno, necesita menos coraza para sobrevivir, y por tanto pesa menos y cuesta menos.

El mecanismo funcionaba a la perfección, y con cifras nada ridículas. En modo rueda, los prototipos alcanzaron unos 80 km/h sobre superficie dura. En modo oruga, la velocidad bajaba a unos 48 km/h, coherente con una configuración pensada para tracción. La transición de rueda a oruga se logró circulando a 40 km/h, y la inversa, a 19 km/h. Se probó montada sobre Hummers.

La banda de rodadura de la rueda-oruga lleva una superficie de goma que se apoya sobre un chasis de forma variable. Al extender un soporte en forma de Y, la rueda giratoria se transforma en una oruga al deformar el chasis hasta adoptar una forma triangular. Al mismo tiempo, al accionar el freno para detener el giro de la rueda, la transmisión cambia automáticamente de mover la rueda a accionar un conjunto de engranajes que impulsan la oruga.

Aunque otros grupos de investigación han desarrollado dispositivos similares al sistema de rueda-oruga reconfigurable, los diseños anteriores exigían detener el vehículo para pasar de un modo a otro. La capacidad de realizar estas transformaciones en movimiento es un requisito crítico para vehículos que deben adaptarse a terrenos cambiantes a alta velocidad.

En 2018, Carnegie Mellon ganó con esta tecnología el premio ‘Best of What's New’ de Popular Science. Dimi Apostolopoulos, responsable del desarrollo en el Robotics Institute, ya apuntaba entonces posibles usos civiles más allá del militar, como en la industria forestal, la minería y la construcción, sectores donde alternar entre asfalto y barro es la norma. La ambición no se quedaba sólo en lo militar.

Y desde entonces no se ha vuelto a saber nada del genial sistema. No hay comunicado ni informe de cancelación específico para la RWT, ni tampoco se ha anunciado que el Ejército o los Marines decidieran adoptar el sistema. Sencillamente ha desaparecido.

DARPA no suele explicar públicamente por qué archiva una tecnología, así que no existe una causa oficial confirmada para este caso concreto. Una de las posibles razones es su coste o la falta de demanda. O ambas. Y es que DARPA demuestra lo que es técnicamente posible, no lo que es viable de fabricar en serie. Se limita a inventar, demostrar la viabilidad técnica de una tecnología o sistema, sin importar lo que cuesta.  

Un informe del GAO al Congreso ya señaló que el método de DARPA para seguir la "transición tecnológica" de sus programas era poco fiable, y que buena parte de sus desarrollos caen en lo que la propia agencia llama el "valle de la muerte", el hueco entre demostrar un concepto y conseguir que un ejército lo adopte y financie su paso a producción.

La Reconfigurable Wheel-Track cayó en ese valle de la muerte, no porque fallara mecánicamente, sino porque ningún actor con presupuesto decidió pagar el salto hasta la línea de producción. DARPA ya ha reconocido el problema y explora nuevos modelos, como los llamados programas X Prime, para acortar esa distancia en el futuro. La rueda que dejaba de ser redonda funcionó. Lo que no encontró fue quien quisiera fabricarla en serie.

Imágenes | Popular Science

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