Ni árboles ni refugios climáticos: 2 millones de euros para dar un 5% de sombra en una Puerta del Sol de Madrid condenada a ser un desierto de cemento

Solo por montarlos y desmontarlos, los toldos cuestan 188.000 euros al año

Carpas Zaragoza
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Victoria Fuentes

La remodelación de la Puerta del Sol en Madrid fue polémica. Hablamos de una plaza de 12.000 m², de asfalto, en la que es imposible estar en verano. Un lavado de cara reverdecido del kilómetro cero de Madrid habría sido la solución para disminuir un poco ese efecto llamado islas de calor del que tanto saben los habitantes y turistas que pasean por la capital.

Nada más lejos de la realidad: el cemento es el invitado de honor. Y en vez de árboles, el Ayuntamiento ha decidido volver a esos toldos que se instalaron entre 1957 y 1962 por Juan Rivera, Lucio del Valle y José Morer. Incluso antes, a principios del siglo XIX, ya se veían toldos en la madrileña plaza. Pero van a costar más de lo previsto, porque no han caído en el viento.

Un parche para un problema mayor

Tras más de un año de obras, el Ayuntamiento terminó la sonada reforma de la Puerta del Sol el año pasado. Se diseñó como un lugar de paso en el que es insostenible pararse en los meses de calor, que cada vez se adelantan más: no hay ni una sombra. Este diseño urbanístico, sin árboles ni bancos suele favorecer el consumo en los locales, algo muy de Madrid.

Ahora el Consistorio se ha dado cuenta de que quizá plantar algunos árboles le hubiera salido más barato que la actual solución: poner toldos. El proyecto ha sido adjudicado a Carpas Zaragoza, abarcando una superficie total de 2.700 m² de sombra y se llevará a cabo mediante la instalación de 32 lonas textiles en tonos claros. 

Estas lonas sostenidas por mástiles de acero inoxidable y ofrecen un diseño "moderno y funcional, pensado para maximizar la comodidad de los visitantes durante los meses más cálidos del año", dice la empresa.

Iba a costar un millón y medio de euros, pero ya no. El coste inicial se presupuestó para 2025 en 1,47 millones de euros pero el Ayuntamiento de Madrid ha tenido que añadir contratos extra para desmontaje, almacenaje y conservación a partir de otoño, subiendo la inversión hasta los 2 millones.

Toldos Sol Foto: Carpas Zaragoza.

La sombra más cara. A esto hay que añadir el coste de mantenimiento fijo que solo en el despliegue del montaje suma 188.000 euros para que la estructura empezase a estar operativa este 1 de junio de 2026. Con una superficie de sombra útil de 640 m2 (a razón de 20 m2 por lona), la superficie de sombra total supera por poco el 5% del total de la plaza.

Algo que no hará desaparecer el efecto isla de calor urbana, y que Madrid experimenta con más frecuencia que otras ciudades como El Cairo o incluso Bombay. Esto es así por la dificultad de disipar el calor en los centros urbanos debido a las superficies, como el asfalto o el hormigón, que abundan en relación a la poca vegetación.

Este tipo de superficies absorben la radiación solar durante el día y desprenden el calor por la noche. Lo que supone que cueste mucho bajar la temperatura de madrugada. Los árboles contrarrestan este efecto, pero ciertas políticas desincentivan su expansión. 

El consistorio municipal justifica esta inversión porque la infraestructura de Metro y Cercanías bajo la plaza hace que se imposible plantar árboles.

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