"Una persona en silla de ruedas o con movilidad reducida no pasa, y yo tengo que arriesgarme a caerme". Hace unos días un usuario de Reddit denunciaba la forma en la que una furgoneta había aparcado en una acera de Donosti. El vehículo invadía prácticamente toda la acera y por desgracia esta persona asegura que es algo habitual.
Claro que hay una forma de actuar, pero más allá del hecho de que las aceras se hayan convertido en el terreno de vehículos o las terrazas de los bares, está el problema de que el comercio electrónico crece a un ritmo mucho mayor que el de las plazas para los vehículos de reparto.
El transporte de mercancías aumenta a un ritmo vertiginoso
Recurrimos al comercio online para todo: para comprar una crema, pañales, la cena del sábado, la compra del mes, las pilas del juguete del niño, ropa... Los datos muestran que el comercio electrónico español ha multiplicado por 2,3 su tamaño en apenas cinco años. Solo en 2025 se realizaron 493 millones de operaciones, un 16,8% más que en el mismo periodo del año anterior.
Y son los transportistas en sus furgonetas, camiones -o a veces vehículos particulares- quienes entregan esos pedidos. De hecho la contratación en el sector de la logística registró el año pasado un aumento significativo y ya representa el 5,8% de la ocupación total en España.
Madrid, Cataluña y Andalucía es donde más ha crecido, pero existe un problema: no ha crecido al mismo ritmo las plazas de carga y descarga. Las plazas urbanas siguen diseñadas con medidas estándar pensadas para turismos, generalmente entre 4,5 y 5 metros. En paralelo, los coches cada vez más grandes y el auge las furgonetas de gran volumen (muchas por encima de los 6 metros) ha desajustado ese equilibrio.
Gráfico: CNMC.
Sí, es cierto que no en pocas ocasiones nos hemos encontrado la furgoneta del repartidor tirada en cualquier acera o en doble fila. Pero aquí hay que diferenciar entre civismo, que efectivamente no todos los profesionales del transporte lo tienen, y los recursos que se les dan. Y pesar de que las grandes ciudades han expulsado a los vehículos grandes -y a los pequeños del centro- se sigue manteniendo una regulación de su espacio.
Objetivamente en grandes ciudades como Madrid o Valencia, el número de plazas de carga y descarga está aumentando mediante planes estratégicos. En Madrid se han sumado cerca de 1.000 nuevas plazas para facilitar la logística; en Valencia 1.060. Además, se están creando "hubs" logísticos (como en Colón) con puntos de recarga y zonas de última milla.
Parece que hay menos espacio para las furgonetas. Lo que hay es más regulación
Sin embargo, la percepción de que hay "menos" espacios para aparcar estos vehículos suele deberse a dos factores clave:
- Cambios en la gestión y horarios: Ayuntamientos como el de Madrid están actualizando su estrategia para reducir el horario de tarde en las plazas menos utilizadas, destinando ese tiempo al aparcamiento de residentes.
- Digitalización y Reservas: se está imponiendo el uso de aplicaciones móviles y sensores para gestionar las plazas. Esto limita el tiempo de uso (normalmente a 45 minutos) y obliga a un registro digital, lo que hace que las plazas ya no estén "libres" para cualquiera sin la app, bajo riesgo de multa de hasta 200 euros.
Además está el hecho que comentábamos anteriormente, y es que muchas de las plazas de carga y descarga no están correctamente dimensionadas o libres de ocupación indebida por otros vehículos. Al final se trata de encontrar un equilibrio entre civismo, regulación y planificación urbana.
Imágenes | Motorpasión, Correos, FedEx
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