La independencia estratégica se ha convertido en un pilar fundamental en la política de rearme europea, y el dominio del mar es clave en el tablero de ajedrez. En silencio, España ha ganando mucho peso en uno de los programas esenciales en esta batalla: el Airbus C295. Este exitoso avión recién actualizado es un ecosistema en sí mismo, con variantes tácticas, de transporte y, sobre todo, la de patrulla marítima con capacidad antisubmarina.
Nuestro país es uno de los engranajes esenciales en la producción del C295: en Sevilla se ensambla y se firma la validación final de las unidades de esta aeronave militar, listas para los diferentes mercados. Ahora están a punto de entregar el grueso de estos C295 al Ejército del Aire y del Espacio español, con 34 unidades encargadas. Es el principio de la cartera de pedidos de esta nueva generación.
La magia del montaje final de uno de los aviones tácticos más exitosos
El Airbus C295 es un avión táctico de transporte medio, cuya piedra angular es el de patrulla marítima (MPA por sus siglas en inglés). Acaba de estrenar su nueva versión, con una arquitectura más avanzada y digitalizada, dando un enorme salto a sus capacidades operativas. Los MPA son la evolución de los antiguos bombarderos de patrulla, con tecnología de guerra antisubmarina y de superficie naval, además de reconocimiento aéreo o búsqueda y rescate. Esta variante pues es todo un cazasubmarinos. Lo que nos lleva a Andalucía.
En la planta de Airbus Defence de San Pablo, en Sevilla, se están ultimando más de la mitad de las 34 unidades encargadas por el Ministerio de Defensa, con destino al Ejército del Aire y del Espacio, para reforzar nuestra capacidad aérea. El contrato rubricado supera los 3.000 millones de euros. Con este pedido, nuestra división aérea sera el segundo operador mundial del C295 por número de unidades (47 en total), solo por detrás de India (56). Pero además la cartera de pedidos es extensa, lo que permitirá a la fábrica sevillana acortar los plazos de producción.
La factoría andaluza explica a Infodefensa el proceso de producción de los Airbus C295, bajo la estrategia "fabricación a pulsos": va por fases moviéndose cada unidad de una estación a otra, en la que está unos 20 días. Pasan por cinco estaciones en total, como un engranaje perfecto: en la primera se equipan los motores en las alas; en la segunda se ensamblan los grupos principales (fuselaje, grupo alar, estabilizadores horizontales y verticales); en la tercera se comprueban las fuentes principales de potencia; en la cuarta se asegura la operatividad de la aeronave y en la quinta se ultima previa a la fase de línea de vuelo.
Además, en previsión de que seguirá el volumen de pedidos para otros mercados, esta planta podrá acortar los tiempos en cada estación, pasando de 20 días a 15, para incrementar la producción anual.
El C295 más capaz, de Sevilla al mundo
De los 34 Airbus C295 encargados por el Gobierno, la gran mayoría serán de transporte táctico: un total de 18. Se completará con ocho unidades de tipo vigilancia y salvamento marítimo y, sobre todo, otros ocho de la avanzada variante de patrulla marítima o MPA. La estrella de los C295 sustituirá a los veteranos P3 Orión, en la que se han actualizado los equipos pasando de sistemas analógicos a completamente digitales.
Estos cazasubmarinos equipan una combinación de sensores activos, esencialmente radares, así como pasivos, como una torreta electroóptica. Asimismo, están preparados para lanzar torpedos antisubmarinos y sonoboyas. Así detectará y neutralizará submarinos más eficazmente. Pero esta mayor carga tecnológica también exige más tiempo de montaje. "Esta versión del C295 tiene una serie de sensores adicionales que tenemos que ensayar por primera vez por separado y luego todo el sistema en conjunto", explica Fernando Ciria, responsable de marketing del C295.
Por ello, tras las primeras unidades entregadas, las restantes están casi listas. Todas son versiones de transporte táctico y de vigilancia y salvamento, que desde la planta sevillana aseguran se entregarán entre finales de verano y finales de este 2026. Por su parte los ocho MPA tardarán bastante más: no se entregarán hasta 2028: durante todo el año que viene tendrán que validar y probar todos los nuevos elementos de este avión táctico.
Pero la espera valdrá la pena: "Es el C295 más capaz y moderno nos va a permitir seguir exportando y consiguiendo contratos en todo el mundo", augura Ciria.
Imágenes | Airbus Defence
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