El Rally de Catalunya a pie de tramo (parte I)

El Rally de Catalunya a pie de tramo (parte I)
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Ya cuando llegas tras un viaje largo y paseas por el tramo que vas a ver los coches pasar al día siguiente se respira un ambiente diferente. Cientos de tiendas de campaña pueblan los caminos contiguos al recorrido y cualquier hueco es bueno para aparcar el coche y quedarse a dormir en una de esas noches mágicas previas al Rally. El silencio de la naturaleza se entrelaza entre las risas y las bromas de los grupos que se encuentran desperdigados por las sierras catalanas.

Amanece y mientras algunos empiezan a dormir tras la juerga de anoche a otros los rayos de sol les despiertan al entrar entre las fibras de la tienda. Y es que la economía no es boyante y el mejor remedio para ahorrar costes es la acampada libre. Poco a poco la especial va cogiendo colorido. El ruido de las lejanas bocinas se entrelaza entre las conversaciones de los improvisados entendidos de la categoría.

Vivir tres días en un mundo sin tecnología cada vez se hace más difícil. Siempre buscas sin fruto un breve resumen o un pequeño comentario en cualquier espacio deportivo radiofónico con el que poder enterarte de cómo están las cosas en la clasificación general e incluso en otras categorías del motor, véase el GP de Japón de Fórmula 1 la prueba de Portugal con nuestra legión de compatriotas. Al final la única solución es preguntar a algún lugareño bien informado…

Poco tiempo te da centrarte de nuevo en lo que de verdad importa, disfrutar. Buscas como un loco una buena situación, un lugar en el que poder ver los toros desde la barrera, siempre con la suficiente seguridad y aceptando como un niño pequeño las a veces incomprensibles ordenes de los comisarios. Estudias cada trazada, cada opción y al final te quedas con la que más opciones de espectáculo te plantea.

Sin darse cuenta el tiempo pasa y comienzan a aparecer los coches que avisan de la llegada de los Loeb y compañía. Preciosos sin duda este año los coches elegidos e increíble sin duda el ronquido de ese Seat Ibiza “bocanegra” llevado con buenas manos por Vinyes. Y de repente el silencio vuelve a acallar las bocas de los aficionados. Silencio que deja paso al leve sonido de un motor acercándose.

Ese motor que se convierte repentinamente en sinfonía musical al aparecer por la primera curva. Ahí llegaba la sorpresa. La bandera situada encima del parabrisas del Citroën no era la gala, era la española. El jubilo y los ánimos se centraban en uno solo, Dani Sordo, que de nuevo demostraba que no es un “don nadie” y llegaba a los tramos matinales del segundo día como primer piloto en abrir pista.

Un segundo después las luces traseras se encienden y el C4 WRC del cantabro desaparece en la siguiente curva. Los pilotos pasaban, lastima que Novikov no llegó donde estaba situado, y te ibas dando cuenta que esas bestias desmelenadas que esperas año tras año siguen siendo maquinas tecnológicas que devoran asfalto y que prácticamente pasan sin despeinarse por curvas que siempre ponen los pelos de punta.

Como es habitual las diferencias entre los WRC y los pilotos no prioritarios estaban claras pero en esta ocasión incluso la categoría grande se podría dividir en algún subgrupo. Y es que la verdad es que el paso de los Citroën oficiales era impresionante e inalcanzable para el resto de los pilotos que luchan por la clasificación general. No seria de extrañar que con más de dos rallyes por temporada, Loeb hubiera ganado el campeonato con bastante anterioridad en vez de estar peleando en la ultima prueba por él.

Hay que reconocer que Conrad Rautenbach dio espectáculo del bueno con su particular forma de trazar. Aunque de todas formas el espectáculo no llegó prácticamente hasta que aparecieron los jóvenes. Entre ellos el finlandés del Pirelli Star Driver, Jarkko Nikara, que se marco una espectacular cruzada justo delante de nuestras propias narices. El estruendo del turbo del Mitsubishi Lancer EVO X me dejo por primera vez encantado con la nueva evolución del coche japonés.

Entre las dos pasadas hicieron acto de aparición los clásicos aunque desde luego todo se convirtió en un caos. El año pasado estos coches pasaron justo después de la segunda pasada, sin embargo este año diversos retrasos los obligaron a salir más tarde, sobre una hora después de los participantes, lo que impidió a muchos disfrutar de su sonido ya que en esos momentos se encontraban comiendo lejos de la carretera.

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