El M4S Charger Turbo de 1981: El Pace Car como protagonista de la carrera.

El M4S Charger Turbo de 1981: El Pace Car como protagonista de la carrera.
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En el año de 1981, Dodge resultó favorecido para iniciar las 500 Millas de Indianápolis en la serie Indycar, avisó que presentaría una versión turbo de su reconocido modelo Charger. De la carrera nadie se acuerda, lo que no se pudo olvidar fue el prototipo M4S Twin Turbo que era el Pace Car, ese auto que suele considerarse como una especie de invitado ocasional a las fiestas de velocidad. Pero ese día todo el mundo quería ver al Charger Turbo Interceptor y no a los monoplazas de la Indy. El Pace Car era la estrella del día.

A 31 años de aquella presentación, habría que imaginarse la cara de los espectadores que observaron tal obra de ingeniería y aún más, quienes advertían su desplazamiento y el sonido que generaba su motor. Dodge informó que el auto representaba la nueva generación del Charger, pero el fabricante no pudo reproducir las copias necesarias para comercializarlo ya que su costo de diseño y producción resultó exorbitante, su propuesta muy atrevida y su filosofía chocaba frontalmente con la cultura automovilística norteamericana. De allí que para el resto de la serie Indy, para ser rentables en términos económicos y comerciales, presentaron a un soso Buick Regal, que para ese año ganaba muchas carreras en la Nascar.

En esos años, Pontiac Trans Am, Chevrolet Camaro, Oldmobile Cutlass, Ford Mustang y el Chevrolet Corvette, eran los preferidos tanto del público como de los organizadores de los eventos de velocidad. Dodge quiso arriesgarse con una propuesta "turbo" en su nuevo modelo Charger porque se conocía que Pontiac instalaría ese sistema en el enorme motor del Trans Am, que era el Pace Car de la serie Nascar.

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El Turbo Trans Am V8 4,9 Lts Pace Car

La propuesta Dodge fue denominada M4S Pace PPG, fue un secreto hasta su presentación formal, ya que el rompimiento con las tendencias puras era un dilema (y un escándalo). Para el norteamericano común, un auto deportivo sin un V8 humeante y roncador no era un auto deportivo y más si es nombrado Charger, designación que evoca todo un legado de fama artística, potencia en exceso y grandes victorias en las pistas.

La herencia Charger, la Nascar y la evolución.

Y es que desde 1966, la marca Dodge decidió irrumpir en el segmento de autos deportivos, por tal razón concibió al Charger, aunque era una versión agresiva del sedán familiar Coronet, no es menos cierto que resultó un pretexto para introducir el súper potente motor V8 HEMI 426 de 7Lts y 425 HP al circuito de Nascar y así plantarle cara a toda la armada de autos Ford y General Motors. El Charger resultó un suceso en las carreras y en las ventas (más de 37 mil se vendieron en pocos meses), aunque el furor de los Muscles Cars ocurriría dos años después ya Dodge había presentado a su primer prospecto para el alto rendimiento.

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El Charger de 1966 fue un éxito en la Nascar

La segunda generación del Charger, a partir de 1968, tampoco dejaría indiferente a sus adversarios. Un diseño más pequeño, compacto y robusto, mitificado por todo lo que realizaba (y representaba) “El General Lee” de la serie televisiva The Dukkes of Hazzard, convirtieron al deportivo de Dodge en un ícono. Sin embargo no era un auto ganador en las pistas, Dodge rediseñó y construyó una serie de Chargers denominados serie 500 1969 pensando exclusivamente en la Nascar. La concepción del auto y el HEMI 426 prometía muchas victorias, sin embargo, al ser evidentemente más pequeño que su antecesor, y llevar el mismo motor, resultaba un tanto inmanejable por su centro de gravedad. Esa temporada fue el Ford Torino Talladega, en las manos de Richard Petty, el que logró llevarse fácilmente el campeonato, una razón de peso para que Dodge modificara sustancialmente su Charger de Nascar. La respuesta resultó contundente.

Tomando como base el Charger original de 1969 y añadiéndole un frontal aerodinámico y un gran alerón trasero, lo que le otorgaba una estabilidad prodigiosa, apareció en escena el Dodge Charger Daytona y también su hermano gemelo el Plymouth Roadrunner Superbird. El auto marcó una época, fue el primer Nascar en alcanzar (y mantener) los 320 Km/h en circuitos ovales, una cifra sorprendente para un stock car de la época. La hegemonía fue tan abrumadora que Richard Petty regresó a las pistas en 1970 para conducir un Superbird y llevarse el campeonato muy cómodamente. Los organizadores de la Nascar decidieron modificar el reglamento para evitar tal monotonía y lo primero que se les ocurrió fue prohibir el uso del HEMI dejando al deportivo de Dodge sin alma.

Charger Daytona 500
El Charger Daytona resultó insuperable

En ese entonces Dodge decidió experimentar en diseño y anunciar al Charger III para tantear al mercado. La respuesta no fue la esperada. Intentar sustituir un muy exitoso modelo comercial con un auto experimental muy incomprendido era una apuesta muy mala, La propuesta lucía insensata porque las líneas recordaban al Corvette Mako Shark el cual estaba marcando una época en cuanto a estética automotriz. El Charger III sólo quedó en una intención, pues carecía de la personalidad de sus predecesores. Dodge tuvo que recesar al Charger hasta 1972, para así planificar con tiempo un salto generacional.

1968-Dodge-Charger-III
El Charger III resultó un concepto muy desafortunado

Para 1972 existían regulaciones gubernamentales en seguridad, consumos de combustibles y emisiones de gases tóxicos. Los Muscles Car se hallaban en una cruzada para evitar la extinción. Dodge regresó a la Nascar con un Charger, pero ahora basado nuevamente en la plataforma del Coronet, en vez del HEMI tuvieron que montarle un V8 de 440 pulgadas cúbicas, el resultado fue positivo.

Richard Petty ganó su cuarto campeonato con un Charger demostrando que, hasta ese momento, en el departamento de autos deportivos de Dodge estaban haciendo bien el trabajo. Esta generación del Charger culminó un ciclo y las nuevas tendencias automovilísticas apuntaban a la reducción, en general los autos excesivamente grandes y gastadores estaban agonizando. El alto rendimiento se había desplomado y la mayoría de los Muscles Car perdían la batalla contra las prohibiciones. Sólo en Pontiac seguían aferrados a la idea del gran caballaje.

Charger y Torino Tadallega
Petty y su Charger contra Pearson y su Torino Tadallega

Sin el Hemi y sin el Charger, Dodge sólo pudo presentar al Mirada como su modelo de competición y Ford inscribió al Thunderbird pero ahora la plantilla General Motors tenía el camino libre. Chevrolet, Pontiac, Oldsmobile y Buick se repartieron las victorias usando el mismo V8 de 6 litros y bloque pequeño cuya base todavía mantiene vigencia.

Dodge tenía un arma secreta para responderle a GM y fue en 1981 cuando pudo ver la luz. El Concept car M4S que no parecía americano por ninguna parte y que costó en investigación, desarrollo y construcción la grosería de 1.5 millones de dólares por unidad (se hicieron sólo 4). Y es que diseñadores e ingenieros partieron desde cero. Ningún chasis americano, hasta ese momento, había sido concebido para alojar un motor central y menos un 4 cilindros. Las industrias PPG fueron la encargada de fabricar las carrocerías en fibra. Cosworth se encargó del propulsor, un 4 cilindros de muy altas prestaciones: 2,2 litros, doble inyección de combustible Bosch, doble árbol de levas, 16 valvulas por cilindro y el sistema Twin Turbo Garret T25. Además el auto llevaría una caja manual de 5 velocidades. Como se ve, por ninguna parte se advierte un típico rasgo norteamericano. Era el Charger del rompimiento, la nueva visión del deportivo americano.

MP4S Dodge Turbo Interceptor
El observar al M4S Turbo Charger Interceptor era todo un suceso

El M4S Turbo Interceptor resultó impresionante, además de su impactante estética (habría que remontarse hasta esos años), iba de 0 a 100 Km/h en 4 segundos, el cuarto de milla en 12 segundos, alcanzaba fácilmente los 300 Km/h y podía moverse con comodidad por los trazados de competición. En 1981 esas cifras eran sorprendentes y más aun considerando la procedencia del auto. Una vez culminado el trabajo, las cuatro unidades originales resultaron aparcadas, con mucho celo, en las instalaciones de Dodge. Posteriormente, en 1986, un grupo de productores se interesó en los autos para utilizarlos en una película llamada The Wraith.

El argumento del film es olvidable, sin embargo lo que subyace en toda la trama es que el Dodge M4S Charger Turbo Interceptor logra vencer con facilidad a todos los Muscles V8 de raza norteamerican. Es una representación simbólica, no se sabe si intencionada, pues el Charger Turbo ejecuta una venganza particular contra un Pontiac Trans Am 76, un Chevrolet Corvette Mako Shark, un Plymouth Barracuda y un Dodge Daytona.

MP4S Turbo Interceptor The Wraith
En la película se pudo apreciar la propuesta de Dodge

El Dodge M4S ha podido sentenciar la historia de los deportivos americanos, sin embargo el proyecto se quedó a la deriva debido al riesgo que significaba producirlo en serie. No había segmento donde insertarlo pues era un biplaza deportivo cuyas características eran inéditas, además la asistencia técnica, los repuestos y los servicios también representarían más dolores de cabeza. El auto tenía rasgos europeos inclusive su motorización no encajaba con la idiosincrasia norteamericana. ¿De qué servía exhibirlo si era casi imposible comercializarlo? Aunque, honestamente, era preferible observar al M4S Turbo Charger Interceptor a tener que aguantar al soso Buick Regal.

Posteriormente Dodge intentó utilizar la fama de su prototipo para vender un “Turbo Charger” en 1982, el cual era un simple Omni 024 renombrado y motorizado con un 2.2 litros de simples 85 caballos. Inclusive un buen lote de estos autos fue entregado a Carroll Shelby para que los modificara y los hiciera más “deportivos”. Aunque el reconocido preparador les adaptó un turbo y les cambió la suspensión, la dirección, los frenos, el motor, la transmisión y el frontal, hasta se comercializaron como Shelby Charger, los resultados no fueron los esperados. Sólo 8200 autos se vendieron y muchos compradores terminaron decepcionados pues creyeron que la tecnología de aquel insólito Pace Car estaba incluida en su Omni.

Shelby Charger Turbo 1982
El Shelby Charger Turbo no estuvo a la altura de sus predecesores

Lo más irónico del asunto es que después de presentar el Charger M4S en 1981, Dodge terminó vendiendo estos "Turbo Charger" en 1982, en tanto los de Pontiac decidieron, de un año para otro, modificar su Tran Am de una manera radical, adaptando su ideología a una visión futurística. El resultado fue que el Trans Am ganó con facilidad las series SCCA, las carreras de Muscles Cars, vendió 400.000 unidades en sólo dos años e inclusive hasta fue protagonista de una serie televisiva...

Pontiac Trans Am 1982 Kitt
En Pontiac sí supieron aprovechar la propuesta de Dodge

En Dodge tenían las ideas y la visión, fueron capaces de materializarlas en un auto de carreras sorprendente. Sin embargo, al momento de apostar a ganador, decidieron no hacerlo, sucumbiendo ante los convencionalismos. Los responsables de tomar las decisiones gerenciales no se arriesgaron en aquel entonces. Aunque muchos años después vio la luz el proyecto Viper, el M4S Charger Turbo Interceptor merecía una oportunidad.

Fuente: Dodgepedia, TopMotorGear, allpar.com, conceptcarz.

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