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¡Volvemos al cole! Y lo hacemos con todo bajo control

¡Volvemos al cole! Y lo hacemos con todo bajo control
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El mes de septiembre es un punto de inflexión en el calendario, atrás quedan las vacaciones de verano, tiempo que para muchos supone plantearse nuevos retos e ilusiones. Septiembre es el mes de los nuevos proyectos, de los fascículos coleccionables, de la esperanza y, cómo no, de la vuelta al cole.

Cientos de miles de niños y jóvenes inician un nuevo curso escolar, periodo que marca la agenda de las familias, ya no solo por el tema del colegio, instituto o universidad, sino porque tiene un impacto importante en las familias y en la forma que hay que organizarse a partir de ahora.

Septiembre 2021, ¿por fin normalidad?

Mucho nos tememos que no, si bien será diferente y posiblemente más relajado que en 2020, aún falta tiempo para llegar a una situación total de normalidad. Las restricciones, limitaciones de aforo y precauciones seguirán estando presentes, por lo que, aunque seguramente más tranquilos, habrá que adaptarse a la situación.

Lejos aún de la normalidad, tendremos que organizarnos bien para que no haya problemas logísticos

En lo que respecta a la movilidad este impacto es importante, probablemente se siga apostando por el vehículo privado en muchos desplazamientos, las rutas de los autobuses habrán sufrido algunos cambios y los horarios de entradas y salidas a los centros es posible que difieran de los habituales. Muchos factores, en definitiva, que hacen necesario organizarse muy bien para que no haya problemas logísticos.

Kelly Sikkema Byc5qfwh0f4 Unsplash

Aunque la gestión de los centros educativos depende de las Comunidades Autónomas, el Ministerio de Educación y Formación Profesional, tiene publicada la normativa estatal que afecta al ámbito educativo, así como otras regulaciones, acuerdos y materiales educativos, pero aconsejamos a cada familia que se informe muy bien en su centro o en la web de cada Comunidad o población local acerca de cómo está la situación en su zona.

Centrándonos en la movilidad, vamos a hacer un repaso de las situaciones más comunes en cada uno de los diferentes desplazamientos que generan los accesos a los centros educativos.

De camino al trabajo, pasando por el cole

Una opción muy frecuente en muchas familias y que puede resultar cómoda, pero a la vez no está exenta de riesgos, ya que se unen muchas circunstancias. En primer lugar, se trata de un desplazamiento muy marcado por el factor tiempo: el tiempo que transcurre desde que nos levantamos hasta que el adulto llega a su puesto de trabajo es una auténtica carrera contra el reloj.

Hay que organizar el día, los desayunos, la higiene personal. Y todo esto con al menos dos "deadlines" importantes, esto es, la hora de entrada de los niños o jóvenes al centro de estudios y la hora de entrada del adulto al trabajo. En este contexto, es clave el momento de la salida de casa. ¿No se olvida nada? Mejor que no, porque un olvido que nos haga retornar puede dar al traste con toda la planificación y obligarnos a hacer todo más rápido.

Dan Gold Karzusymfra Unsplash

Igualmente relevante es la llegada del menor al centro educativo. ¿Eres de los padres o madres que paran en cuarta fila a las puertas del colegio y dejan que a su hijo cruce entre todas las hileras de coches para llegar a la entrada? ¿o es de los que aparcan en doble fila y se va con el niño al centro mientras se oyen de fondo los pitidos del coche que quiere salir?

Ambos escenarios son poco recomendables. De hecho, se está dando un mal ejemplo a los niños y al resto de usuarios de la vía. Además, estamos generando problemas de tráfico y seguridad para el resto de los usuarios.

Y es que las prisas son las peores aliadas que podamos encontrar; nos hacen actuar de forma agresiva, compulsiva y nos quitan la capacidad de razonar. Esto, con nuestros hijos sentados en la parte trasera del coche, no es el mejor ejemplo. Por lo tanto, si es necesario levantarse un poco antes, hagámoslo, esto nos permitirá desayunar mejor, más tranquilos, y seguramente nos va a influir positivamente en la salud.

El transporte escolar

Aproximadamente, unos 17.000 autobuses se ocupan a diario del transporte escolar en España. Existe una normativa específica al respecto, que se plasma en Real Decreto 443/2001 del 27 de abril.

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La conducta de los usuarios antes, durante y después del trayecto es vital de cara a la seguridad

Se trata de una modalidad de transporte en la que ha habido mucha evolución en los últimos años y, en consecuencia, también ha evolucionado la normativa que la regula de cara a que estos desplazamientos se efectúen de forma cada vez más segura.

La subida y bajada del autobús son dos momentos críticos. Normalmente, los autobuses escolares llevan un horario que han de cumplir a rajatabla, por lo que no suele haber mucho tiempo de espera. Aun así, en caso de que lo hubiese, es importante permanecer en la parada o en la zona de la acera y no ponerse en medio de la carretera para ver si viene el bus.

Los más pequeños, siempre en su sillita

Por muy corto que sea el trayecto, nunca debemos llevar a un menor sin su sillita correspondiente, dispositivos conocidos como Sistemas de Retención Infantil. Aparte de la sanción y la pérdida de puntos, estamos poniendo el riesgo al menor.

En trayectos cortos, el menor siempre en su sillita

En muchas ocasiones no percibimos el riesgo, dado que el trayecto puede no ser muy largo y se trata de un camino muy conocido, que se repite todos los días e incluso vamos con cierta prisa porque llegamos tarde. Tanto es así que un error muy frecuente es iniciar la marcha sin que hayamos abrochado correctamente el cinturón o los arneses al menor. Esto es algo que debemos comprobar los adultos y, aunque los niños colaboren en su colocación, siempre debemos verificarlo.

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El iniciar la marcha y confiar en que el menor se ponga bien el cinturón no es una buena idea, pues, a pesar de que hay niños muy habilidosos, lo más frecuente es que quede suelto. Se tiene la percepción de que en ciudad los siniestros son de poca importancia, pero en un accidente a 50 km/h,​ las consecuencias pueden ser muy graves.

Ir al cole andando

Sin duda, la forma más sana y sostenible de ir al cole. Un auténtico privilegio que no está al alcance de todos. No obstante, tampoco en estas circunstancias hay que relajarse o bajar la guardia.

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Se trata normalmente de desplazamientos cortos, en los que se coincide con amigos y vecinos y, al circular en un grupo, puede haber despistes. Especial cuidado merece la salida de los colegios, ya que es común que los niños vayan jugando entre ellos y puede haber incidencias y despistes a la hora de cruzar las calles.

Ir andando al colegio fomenta la autonomía de los menores

Algunos Ayuntamientos, como el de Torrelodones en la Comunidad de Madrid, disponen de programas para promocionar estos desplazamientos que pasan por unas rutas marcadas previamente y controladas por monitores. Con ello, consiguen que los menores se trasladen desde sus domicilios a los colegios de forma segura.

Los abuelos, los grandes aliados

Desde hace tiempo, la tabla de salvación para muchas familias: cercanos, cariñosos y confiables. Suponen una gran ayuda en los trayectos de casa al colegio, algo que requiere un importante esfuerzo en muchos casos y que merece todo el reconocimiento posible, ya que gracias a ellos podríamos decir que la sociedad sigue adelante.

Isaac Quesada Fiigxyc3t84 Unsplash

En una de cada tres familias españolas, las personas mayores contribuyen de forma activa al cuidado de sus nietos. Más allá de llevarlos y traerlos del colegio, también contribuyen a la alimentación e incluso a gestiones médicas.

La relación abuelo-nieto es muy especial, de confianza y muchas veces de complicidad. Sin embargo, en lo que respecta a la movilidad se acusa un salto generacional muy importante. Las costumbres y usos cotidianos han variado mucho entre generaciones, desde una educación vial en la que antes no estábamos tan comprometidos hasta los mencionados Sistemas de Retención Infantil, con los que nuestros mayores no han tenido que tratar.

Con todo, la atención y prevención son claves para que los escolares vuelvan al colegio con todas las garantías de seguridad, pese a la persistencia de la pandemia.

Imágenes | Unsplash/Deleece Cook/Kelly Sikkema/Dan Gold/Element5 Digital/Isaac Quesada/Sharon McCutcheon

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