Aunque el verano en teoría aún no ha terminado, ya todos (o casi todos) hemos vuelto a la dinámica habitual y los niños se han visto inmersos un año más en la vorágine educativa. Una vorágine que nos afecta en todos y cada uno de los aspectos de nuestra vida, porque al final los horarios lectivos de los niños (escolares y extraescolares) marcan el ritmo a seguir por toda la familia.
Pero lo que vamos a hablar hoy no es únicamente una cuestión de los desplazamientos ligados a la escuela, sino que vamos a hacer un decálogo de ideas pormenorizado de cómo debemos viajar con los niños, por corto que sea el desplazamiento, para aumentar con todo lo que esté a nuestro alcance su seguridad. ¡Vamos al lío!