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Fiat Bravo 1.6 Multijet, prueba (parte 1)

Fiat Bravo 1.6 Multijet, prueba (parte 1)
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Antes de haber cogido este coche ya estaba predispuesto mentalmente a encontrarme un producto menos satisfactorio, pero estaba equivocado. El compacto de Fiat les ha salido redondo, y que al igual que pasó con el Grande Punto en su día, el salto de agrado y calidad respecto al modelo previo es notable, en este caso el Fiat Stilo.

La versión probada es 1.6 Multijet de 105 CV en acabado Emotion, en términos globales una elección muy racional e inteligente. Si piensas que Fiat no es para ti, entonces tienes que leer esta prueba. A mi desde luego me ha convencido.

Exterior

Visto de frente el Fiat Bravo puede confundirse con un Hipergrande Grande Punto por un profano, pues guardan enormes similitudes. Sólo se comercializa en cinco puertas, y la carrocería ha cambiado no sólo por cuestiones de diseño, entiendo también que por exigencias en lo relativo a seguridad.

Fiat Bravo

La línea de la cintura es ascendente desde los faros hasta los grupos ópticos traseros, quedando la ventanilla trasera un poco pequeña. Por un lado los pasajeros de dichas plazas se sentirán un poco encajonados, y es algo a tener en cuenta sobre todo para los padres de niños pequeños. Por otro, el grueso pilar C también afecta un poco a la visibilidad diagonal trasera.

Sólo se discrimina visualmente de sus compañeros de gasolina por el emblema Multijet que luce en la parrilla, que está en color gris alusivo a su modesta potencia (los más fieros van en rojo). Las versiones Sport tienen algunos cambios en la carrocería o en las pastillas pinzas de freno. Como es habitual en muchos petroleros el tubo de escape está disimulado, pero en algunas versiones potentes está a la vista.

Fiat Bravo

El maletero ahora se abre oprimiendo con los dedos el logotipo de la marca italiana. Se levanta lo justo como para meter los dedos y entonces levantamos el portón. Como puede apreciarse en esta foto hay que tener un poco de cuidado si el que diseñó nuestro garaje habitual era un hijo de Putin y el techo es bajo, para no romper nada.

Interior

Os seré franco y no sólo de apellido, el Bravo es un coche bien hecho. Respecto al Fiat Stilo se nota una mejora sustancial en los materiales, el tacto de las superficies o los mismos mandos, de apariencia más frágil antes. El tapizado superior del salpicadero imita a la fibra de carbono, pero a diferencia de los SEAT es más blandito.

Fiat Bravo

Los plásticos de zonas poco “usables” son duros, aunque en general son más fáciles de limpiar que los del Stilo. El tablero de instrumentos también evoluciona, ahora es menos soso y más deportivo, con esferas profundas que se leen razonablemente bien. Ojo, en la versión Sport, por los colores, se lee peor.

No todo son elogios, pues hay detallitos a mejorar. Para empezar, la habitabilidad es menor que la del Fiat Stilo, ya que la carrocería estrecha más al pasaje. Las alfombrillas van sujetas al piso por ventosas adhesivas al piso, y no es el mejor sistema del Mundo. Algunos ajustes no convencen demasiado en lo que a desgaste a largo plazo se refiere.

Fiat Bravo

En términos prácticos, en las plazas traseras tenemos unos apoyabrazos laterales más bien pequeños, sobre todo para los que tienen brazos anchotes. También los receptáculos de las puertas tienen un tamaño modesto. Sólo hay un revistero, tras el asiento del pasajero, completo la rima con mero. Por cierto, la iluminación de las plazas traseras es escasa, deberían mejorarlo.

Tiene como el Stilo salida de aire trasera, pero más grande, ya que ahora hay un cofre y no una simple bandeja descubierta. Sólo se puede ajustar el caudal de aire y su dirección, no la temperatura. Los pasajeros más altos tendrán que tener un poco de cuidado de no darse con las rodillas.

Fiat Bravo

En las plazas delanteras se viaja muy bien. Doy fe de que un viaje de 350 Km se me pasó volando, se va cómodo tanto conduciendo como de pasajero y anatómicamente está muy bien resuelto. El puesto de conducción ha evolucionado y ahora es mucho más satisfactorio en cuanto a postura y sensación de dominio del coche. De notable alto vaya.

En cuanto a las plazas posteriores, sin techo solar una persona de 1,70 tiene 5 dedos de altura libre hasta el techo, así que no es muy recomendable para gente muy alta. Si se instala el citado techo, se pierden cuatro valiosos centímetros, así que ojo. Para las piernas hay sitio más que suficiente, si no va un pasajero en el asiento central. Fijaos en el cinturón, puede molestar al pasajero de la izquierda de ir suelto.

Fiat Bravo

En esta plaza hay que hacerse a un túnel central bajito pero un poco ancho. A menos que sea un niño, habrá que abrir un poco las piernas. El respaldo, como tiene un apéndice extensible (mesita con doble posavasos), es duro, aunque los he visto más duros por ejemplo en el Audi A4, considerablemente más caro. Lo que es la zona de las posaderas es agradable.

Dentro del Fiat Bravo se disfruta de un habitáculo bien insonorizado en general, y en cuanto a la mecánica, la diferencia salta al oído. A 120 Km/h en sexta el motor gira a poco más de 2.000 RPM, con lo que es muy silencioso. De todos modos, la mecánica 1.6 Multijet es bastante menos rumorosa que los 1.9 Multijet anteriores, y eso en autopista y viaje largo se nota.

Fiat Bravo

Los neumáticos, unos Continental SportContact 2 no hacían apenas ruido, y el aerodinámico no es molesto a velocidades legales y un poco por encima. Respecto a la climatización, el bizona automático respeta de forma muy eficaz la temperatura marcada, pero hay que bajarla más que en otros coches para notar el mismo efecto si tenemos un poco de calor.

La suspensión no peca de incómoda a mi modo de ver, pero sujeta al coche. Uno de los defectos más gordos del Stilo es que con el tarado tan blando que tenía a veces era un poco “barquero”, incluso en la versión más potente en diesel de entonces. Tanto los desplazamientos cortos como los largos se hacen muy llevaderos en este compacto.

Fiat Bravo

Finalizamos esta parte del análisis por el maletero, que goza de una capacidad muy buena, 400 litros ampliables a 1.175 abatiendo las plazas traseras. En el segmento compacto es de los que más capacidad dispone, y si se prescinde de la rueda de repuesto de galleta y se opta por el kit de reparación de pinchazos, se gana un poco más de espacio. Echo de menos algún lugar para colgar bolsas o una toma de 12V de serie.

Mañana más…

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