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¿Y si evolucionamos hacia los coches actualizables y mejorables tras la venta?

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En un artículo anterior en Motorpasión reflexionábamos sobre el ciclo de vida de los coches, que se estaba acortando bastante por la constante renovación de equipamiento, motorizaciones, aspecto exterior, etc. Los modelos cada vez aguantan menos tiempo en el mercado, y se vuelven obsoletos rápidamente.

Durante muchos años el sector estuvo en un relativo inmovilismo ya que los avances técnicos no sucedían tan rápido. Antes era normal que se cambiase algún faro, algún paragolpes o un par de insignias exteriores. Ahora el mismo modelo puede tener cambios mucho más significativos en un espacio de tiempo inferior a cuatro años.

Progresivamente el coche se ha convertido en un aparato tecnológico más. Ya estamos acostumbrados a la relativa obsolescencia en electrónica de consumo, salvo honrosas excepciones, como las radios portátiles. Sin embargo, esa obsolescencia podría combatirse aplicando tácticas paralelas, y además, ganar dinero con ello.

Adaptador de teléfono Mercedes

El caso del conector inservible

Imaginemos que hace unos años me compro un Mercedes-Benz Clase E, un señor coche, con el kit para colocar mi teléfono móvil, sin conexión por Bluetooth. Ese aparato ha quedado completamente obsoleto ya que han cambiado los móviles y ya no me sirve para nada. Consecuencia de apoyarse en estándares de facto.

La jugada puede volver a repetirse con el actual iPhone. Si dentro de cinco años Apple decide cambiar el conector y no proporciona conversores, otra funcionalidad del coche que dejará de ser útil. En cambio el Bluetooth, estándar de iure (consenso industrial), es mucho más compatible con teléfonos móviles de muy distintas épocas.

Esto puede evitarse si el fabricante del coche --es solo un ejemplo-- se preocupa de solucionar la papeleta a los clientes y proporciona conversores para que el coche siga siendo vigente en ese aspecto. También ayuda que el conector del coche esté preparado para futuras especificaciones de teléfono con mínimos cambios.

Salpicadero BMW Serie 5

Navegadores a la deriva

No solo a nivel de hardware podemos llegar a la obsolescencia, también a nivel software. ¿Qué pasa si adquirimos uno de los primeros navegadores GPS? Por muy bien que funcione, la cartografía habrá sufrido cambios, así que será necesario actualizar. Primero, y no menos importante, el sistema debe ser actualizable.

Supongamos que el sistema es actualizable. Acudimos al concesionario de turno y pedimos el disco de datos nuevo. Nos dicen que son 70 o 100 euros. Hay tres opciones, o seguir con el navegador como hace años, o pagar el sablazo (una cartografía puede costar la mitad), o conseguirlo pirata.

¿Y si la marca no nos proporciona actualización? Pues que tendremos un bonito ladrillo en el salpicadero, podemos tener la tentación de dejar de usarlo y comprar un TomTom o similar, o un reemplazo total. Más molestias e inconvenientes para el cliente, y no será por no haber pagado un ojo de la cara por el navegador en cuestión en su día.

BLIS

Oro parece, plata no es

A veces, cuando hay un restyling, además de cambiar paragolpes y luces, el fabricante introduce una novedad a nivel técnico muy interesante. Por ejemplo, avisadores de ángulo muerto en los retrovisores, que implican unas cámaras, más cableado y una centralita.

Según el caso, se podrá "actualizar" nuestro coche y ponerle esa función que no estaba disponible el año pasado y ahora sí. A veces, la pega será estrictamente técnica (la centralita vieja es incompatible con el sistema) otras veces será económica (como 10 horas de mano de obra y un coste inasumible).

Estas cosas se pueden diseñar de dos formas. La primera, ignorando los modelos anteriores y pensando solo en coches nuevos. La segunda, acordarse de los clientes que pagaron hace un tiempo, y que podrían beneficiarse de dichos avances con ciertos cambios. En otras palabras, un sistema pensado para ir mejorando.

Opel Eye

Entiendo que haya que mover la rueda del consumo y todo eso, pero no podemos decirle a un cliente que debe cambiarse de coche para leer un nuevo formato musical, o tener el último grito en sistemas de seguridad activa (como cámara de visión artificial), o por ponerse el paragolpes más moderno.

Hace solo ocho años era muy raro que un equipo de música de serie leyese formato MP3, aún CD Audio era el rey. Quien se comprase un coche entonces, o lleva un catálogo de discos impresionante o ha tenido que buscarse la vida de otra forma. Por un par de años, podría haberse llevado el lector MP3.

Eso se habría solucionado con una actualización, más simple de lo que parece. A fin de cuentas, no hay mucha diferencia en el hardware que lee un disco, MP3 y CD Audio no dejan de ser ceros y unos en un disco óptico (datos digitales). Pero creo que acertaré casi siempre si digo que el que compró antes de tiempo pues hizo el primo.

Motor BMW 2.0 Diesel

Es necesario que los fabricantes empiecen a tener una nueva forma de pensar, como ya pasó en informática hace años. Los programas y los ordenadores han dejado de ser estáticos en todo su ciclo de vida. Continuamente van saliendo mejoras que van poniéndolos al día gracias a Internet o reformas menores.

¿Por qué no puede suceder lo mismo en los coches? Entiendo que hay cosas ridículas, como pretender que un coche con 15 años tenga diez airbags en vez de dos. Pero es bastante más razonable que un equipo de serie pueda empezar a leer el formato musical FLAC, aparte del MP3, si este se acaba poniendo de moda. No cambia gran cosa.

Podemos hablar de lo mismo en motores. A veces, de un motor a otro solo hay una optimización de centralita e inyectores nuevos, y de ahí se sacan pongamos 15 CV. ¿No le interesa a la marca que el cliente pague un poco más para subir de potencia el motor dentro de la casa, y con todo legal y papeleado?

Asistente de aparcamiento

La industria auxiliar ya se ha adelantado a esa tendencia, y es posible equipar a coches muy antiguos con sensores de aparcamiento o cámaras, equipos de música mejorados con DVD, navegador y la pera en bote... luces de mayor intensidad, neumáticos de mejor rendimiento, etc.

Si el fabricante diseña el coche pensando en futuras mejoras, tiene un motivo más para tener al cliente fidelizado, basta con trasladarle el mensaje de que su compra no se quedará obsoleta en unos meses. Y no me refiero a las campañas silenciosas en las que se mejoran componentes sin que lo sepa el cliente, y sin coste para él.

Me refiero a un enfoque más ambicioso, en el que se pueda mantener la vigencia de un modelo a nivel tecnológico. Si yo me compro un coche con control de crucero, que me puedan instalar el radar en el morro para que proporcione función de frenado automático, sin tener que vender el mío y comprarme otro.

Salpicadero Renault Clio con R-Link

Está claro que no es lo mismo comprarse el teléfono último modelo o la tableta más puntera, y que se vuelva obsoleta en un par de años. El coste es razonable para un bolsillo medio y su vida útil tampoco se espera que sea como la lavadora de la abuela, esa que lleva más tiempo dando vueltas que nosotros.

Pero un coche es algo diferente. Es la segunda adquisición más cara que realizan las personas normales y corrientes, y con una vocación de durabilidad y larga vida útil. Seguro que mosquea a quien se compre un coche con tableta integrada, que esta deje de funcionar en cuatro años y el reemplazo cueste más de 500 euros. El coche durará mucho más (debería).

Es compatible el progreso y la innovación con el beneficio empresarial. Solo hay que darle al cliente lo que necesita, no solo en el momento de la compra, sino en lo sucesivo. Aplicar el concepto de actualizaciones vivas (Live) a más componentes, ponerlas a un precio razonable y seguir haciendo caja con ellas.

Radio CD GPS 2DIN

Si el fabricante no pone estas facilidades, ya se aprovecharán de ello los fabricantes auxiliares, que pueden resolver cualquier papeleta tecnológica e incluso con la perfecta integración en nuestro coche. Ya sabemos que no es lo mismo cambiar una radio original por otra de terceros, si luego los mandos en el volante dejan de funcionar.

Es más, el ritmo de renovación tecnológica está creciendo tan rápido que se hace más necesario que nunca pensar en este enfoque de escalabilidad y actualizaciones. A veces no tiene sentido la retrocompatibilidad, cierto, pero ¿y el resto de las ocasiones? ¿Por qué mantener a los clientes anclados en el pasado sin necesidad?

No puedo evitar acordarme de qué pasó con los Daewoo cuando pasaron a ser Chevrolet. Se ofreció la posibilidad a los clientes de cambiar la imagen de su Daewoo a Chevrolet para tener un aspecto más moderno o lucir con más orgullo su coche. Si cambiamos los tornillos de sitio, se ha perdido una ocasión de hacer negocio.

Volkswagen Golf V

Insisto, seguirá habiendo actualizaciones imposibles, como pasar un Volkswagen Golf V a Golf VI a golpe de cambiar piezas, costaría más el collar que el perro si hay tantos cambios. Lo mismo si de un motor a otro, la cilindrada es la misma pero cambian tantas piezas que sale a cuenta cambiar el coche entero.

Si algún fabricante se atreve a salirse de esta tendencia de obsolescencia rápida, y piensa en productos que duren más en el tiempo, igual obtiene resultados. Puede que los valores residuales de sus coches aumenten, que tenga más tráfico de postventa y clientes más satisfechos.

En la electrónica de consumo ya se ha probado, se puede alargar la vida útil de los aparatos si se pueden ir adaptando a un mundo cambiante con actualizaciones (más cómodas o menos). Y dado que el coche ya es un electrodoméstico más, ¿por qué no ponerlo al día de forma más racional?

Imagen | "Aficionados a la mecánica":http://www.aficionadosalamecanica.net/can-bus-lin-most-bluetooth.htm (I)

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