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Dependiendo de las condiciones de circulación, la diferencia entre un conductor y un piloto experto es fina como una compresa, o ancha como Castilla. Hoy vamos a ver un ejemplo, el dueño de este 911 GT3 (997) está muy cerca de sufrir un percance bastante desagradable.

Aconteció el 31 de mayo en Montmeló, el Circuit de Catalunya. Nuestro amigo estaba dándose unas vueltas, pilla 260 km/h y al realizar la frenada al final de la recta principal, pierde el control del coche. Se inicia un peligrosísimo ballet que termina con un porrazo lateral por la derecha contra el muro de protección.

Nuestro amigo comete varios errores:

  • Desconectar las ayudas a la conducción con mal tiempo (llovía)
  • Frenar con brusquedad
  • Manejo nervioso del volante, que incluso llega a soltar
  • No utilizar HANS
  • Protegerse la cabeza usando ¡las manos!
  • Echar el freno de mano con el coche ya inmovilizado
  • Quitarse el casco sin un examen médico previo
  • Etc

Nuestro amigo se tiró un día entero en el hospital, pero sin secuelas graves. En cuanto al coche, 45.000 euros de broma, pero reparable a fin de cuentas. No sirve como dolorpasión al no haber imágenes exteriores de cómo quedó el coche, aunque doler seguro que duele algo.

Por cierto, la causa de la pérdida de control parece ser una pérdida de líquidos de otro coche, que provocaron una diferencia de adherencia tan alta entre el lado izquierdo y el derecho, que pasó lo que tenía que pasar. Velocidad inadecuada, también existe ese concepto en circuito.

De todas formas, a toro pasado, todos somos Manolete. Yo habría ido un poco más despacio, pero seguramente me habría dado el mismo porrazo. Para qué nos vamos a engañar.

NOTA: He conocido la existencia del vídeo hoy, por eso no se ha publicado antes.

Vía | Jalopnik
Vídeo | Youtube

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