Autobuses de 20 toneladas lanzados a más de 100 km/h, zigzagueando a bocinazos y adelantando a ciegas mientras evitan un tuctuc y pasan rozando a un peatón. ¿Y los pasajeros? Encantados de la vida, la mayoría ni se inmuta, mientras otros aplauden las “proezas” de su chófer y le animan a adelantar más autobuses y camiones.
Así es viajar en autobús en Bangladesh.
Busero: too fast, too furious
Hira se define como un “bus lover”, un apasionado de los autobuses. En su canal de YouTube ‘Travel with Hira’, se encuentran vídeos alucinantes de autobuses que se rozan a 120 km/h y animados por pasajeros en trance. Y no es el único, hay toda una tendencia y decenas de canales que graban esas carreras a lo 'Fast & Furious' en las que los Toyota Supra, Dodge Charger y deportivos son sustituidos por autobuses de pasajeros.
No es una conducción arriesgada para nuestros ojos europeos, es directamente una conducción suicida que sólo puede acabar en tragedia. Sin embargo, en este país asiático de 170 millones de habitantes, es de lo más normal. Los autocares gestionados por empresas privadas compiten entre sí para satisfacer al cliente mediante carreras en carretera abierta.
¿Por qué hacen carreras con pasajeros a bordo? Aunque sea un transporte público, todo son de empresas privadas. Muchos autobuses operan en las mismas rutas, y los conductores compiten agresivamente por atraer más pasajeros. Llegar primero a un destino puede significar llenar el autobús antes que la competencia, lo que se traduce en mayores ingresos para el conductor y la empresa.
Además, los conductores tienen horarios estrictos, deben hacer el trayecto de ida y vuelta en el mismo día, lo que les obliga a ir rápido por necesidad, no solo por gusto.
Aunque existen leyes de tráfico, su aplicación es débil en Bangladesh. La corrupción y la falta de recursos policiales permiten que los conductores actúen con impunidad, sin temor a sanciones por conducir de manera temeraria.
En esas condiciones, el país tiene una las mayores mortalidades en carretera del mundo. En 2021, fue de 18,6 muertes por cada 100.000 habitantes, según la Organización Mundial de la Salud, frente a 3,5 muertes por accidentes de tráfico por cada 100.000 habitantes en España ese mismo año. El estado de las infraestructuras viarias y la falta de mantenimiento de los vehículos en este país muy pobre no ayudan a bajar la mortalidad.
Imágenes | BD Bus Vlogger
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