Cuando se cae internet en África sólo hay una solución: llamar a un barco francés que lleva 40 años reparando cables submarinos

  • La mayoría de internet viaja por cables submarinos

  • Si uno falla frente a África, bancos, empresas, plataformas digitales y millones de usuarios pueden sufrir cortes hasta que interviene el ‘Léon Thévenin’

Barco
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Irene Mendoza

Cada vez que cogemos el móvil y abrimos una app, enviamos un mensaje o vemos una serie en streaming estamos usando datos, servidores y una ‘nube’ que suena a concepto abstracto pero no lo es. Más del 95 % de ese tráfico internacional de datos circula por cables submarinos de fibra óptica que conectan continentes y sostienen desde videollamadas hasta mercados financieros, según datos de TeleGeography.

Cuando uno de esos cables se rompe frente a África, millones de personas lo notan en cuestión de minutos y bancos, empresas, videollamadas, plataformas digitales o servicios públicos se pueden ver afectados. Ante una de estas emergencias, en buena parte del continente solo hay un nombre al que llamar: ‘Léon Thévenin’.

El barco casi invisible que mantiene conectado a un continente

El Léon Thévenin es un veterano buque cablero de 107 metros de eslora operado por Orange a través de su filial Orange Marine. Lleva más de cuatro décadas en servicio y, pese a su apariencia de barco clásico, está equipado con tecnología de última generación, incluidos sistemas de posicionamiento dinámico capaces de mantenerlo inmóvil sobre un punto exacto incluso con mala mar.

Desde hace años asume buena parte de las reparaciones de cables submarinos entre Ghana y Madagascar. Dispone de robots submarinos, grúas especializadas y equipos preparados para trabajar en mar abierto, todo controlado por una tripulación de unas 60 personas que suelen encadenar campañas de entre varias semanas y hasta tres meses lejos de casa, según la complejidad de cada misión.

El trabajo del Léon Thévenin arranca cuando algo falla bajo el agua: un cable puede dañarse por desgaste, corrimientos submarinos, actividad sísmica, pesca de arrastre o por el ancla de un buque. Entonces comienza una carrera contrarreloj, porque cuanto más tarda la reparación mayor es el impacto sobre operadores, empresas y usuarios.

Ya sucedió en marzo de 2024, cuando varias incidencias simultáneas en los sistemas WACS, ACE, SAT-3 y MainOne provocaron problemas en buena parte de África occidental y central, afectando a países como Nigeria, Ghana, Ivory Coast y Liberia, según operadores locales y NetBlocks. El Léon Thévenin fue uno de los barcos movilizados para restaurar la infraestructura.

El proceso no tiene nada de simple. Primero hay que localizar el punto exacto del daño, después izar el cable desde grandes profundidades, cortar la zona afectada, empalmar una nueva sección y volver a depositarlo con precisión milimétrica. Un error puede obligar a repetir una operación que, según Orange Marine, puede costar entre 70.000 y 120.000 dólares al día mantener un barco de este tipo en servicio (entre unos 61.000 y 105.000 euros al cambio).

Cables Submarinos Mapa de los cables submarino en el mundo. Fuente: TeleGeography

Detrás de la tecnología también hay desgaste humano. Los tripulantes pueden pasar semanas o meses embarcados enlazando emergencias. Como resumía Didier Dillard, consejero delegado de Orange Marine, a Rest of World: “Navegamos cuando se nos necesita y debemos estar preparados para hacerlo en cualquier momento”. Shuru Arendse, empalmador de cables del Léon Thévenin, reconocía a Rest of World: “Soy un padre ausente”. Mientras medio continente espera recuperar la conexión, ellos siguen trabajando mar adentro.

Imágenes | Channels Television, TeleGeography

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