Compró un Model 3 hecho polvo por menos de 2.000 euros y lo convirtió en un kart eléctrico salvaje. Hasta que Tesla le estropeó la fiesta

Pese a los daños que tenía y a llevar y años parado, batería y motor seguían funcionando

Tesla Kart
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Irene Mendoza

Hay vídeos de coches que nacen para hacerse virales y este tenía todos los ingredientes desde el principio. El YouTuber Remmy Evans se regaló por su 25 cumpleaños un Tesla Model 3 de 2020 completamente destrozado por 2.000 dólares (unos 1.850 euros). Su estado no podía ser más lamentable: sin paneles de carrocería, sin parabrisas, sin cinturones y buena parte de sus sistemas desmontados.

Lo que nadie se esperaba es que su corazón siguiera vivo. Tras cargarlo, el coche todavía marcaba una autonomía de unos 341 km. Así que Evans hizo lo que cualquiera desaconsejaría: cambiar ruedas, subirse y empezar a castigar el coche.

Un Tesla hecho chatarra convertido en un juguete extremo

Al parecer, el anterior propietario había empezado con él un proyecto para trasplantar su mecánica a un coche clásico, pero lo abandonó a mitad de trabajo. Evans decidió hacer justo lo contrario: conducir lo que quedaba de él. Tras el cambio de neumáticos y un par de ajustes chapuceros, empezó el espectáculo.

Derrapes sobre grava, burnouts en un aparcamiento, saltos en una rampa de tierra en una finca privada y alguna escapada por carretera abierta con un Tesla convertido en esqueleto rodante fueron su autorregalo de cumpleaños. “Es como un Polaris Slingshot, pero mucho más rápido”, dice uno de sus amigos en el vídeo.

Aunque el coche estaba casi reducido al chasis, el motor y la batería seguían funcionando, lo que es una buena muestra de una de las ventajas de los coches eléctricos: llevan menos piezas que uno de combustión, y eso suele traducirse en menos elementos susceptibles de desgaste mecánico. Pero la diversión se terminó en cuanto toparon con el software.

Tesla Kart 3

Tras vincular el coche con la app oficial, empezaron a aparecer avisos de “Service Required” (servicio técnico requerido) y restricciones de uso. Al final, el hardware aguanta, pero la electrónica manda: si faltan sensores o módulos clave, el sistema puede limitar funciones por seguridad. Y eso fue justo lo que pasó. “Lo hemos roto”, bromea Remmy Evans en el vídeo.

La continuación del vídeo muestra al YouTuber conduciendo el coche sin parabrisas hasta un servicio oficial de Tesla, a 40 minutos de su casa, aunque esa visita apunta a ser bastante menos divertida.

Imágenes | Remmy Evans

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