Hay un platillo volante navegando por un río de Vietnam y lo ha construido un tipo en su patio trasero con arena, chatarra y fibra de vidrio

Mr. Ho tuvo un sueño, reunió lo que tenía a mano y lo convirtió en una embarcación que no debería existir.

Platillo Volante Barco Vietnamita
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Daniel Murias

La mayoría de embarcaciones caseras comienzan con un molde, mucha fibra de vidrio y un pequeño motor (o cuatro enormes Mercury Marine si tus intenciones no son muy legales). Para Thánh Chê, conocido en YouTube como Mr. Ho, todo empezó con un sueño, un montón de chatarra y la ambición de poner un platillo volante en un río.

El resultado es difícil de creer hasta que lo ves. Efectivamente, hay un platillo volante surcando las aguas a toda mecha.

Un poco de tierra, cuatro hierros, fibra de vidrio y mucha ingeniosidad

En lugar de dejarlo como una idea que podría ser la bomba, Mr Ho tardó aproximadamente un mes en convertir su idea en una embarcación real con propulsión a chorro, paneles solares y puertas eléctricas, con control remoto, al más puro estilo de ciencia ficción. El vídeo del proceso acumula ya más de seis millones de visitas.

Lo más llamativo no es el resultado, sino cómo llegó a él. Ho no tenía moldes industriales ni fresadoras CNC y menos aún Autocad. Para dar forma al casco, construyó un montículo de arena y lo fue perfilando con un brazo giratorio fabricado con chatarra, montado sobre un poste central, hasta obtener una cúpula perfectamente simétrica. Después aplicó cemento encima para consolidar la forma y, sobre esa superficie, laminó fibra de vidrio a mano para crear las dos mitades del casco. Una vez curada la fibra, se retiró el molde de tierra. Brillante de simplicidad.

El sistema de propulsión es el mismo que el de una moto de agua. A saber, un motor situado bajo el asiento del piloto aspira agua por una toma en la parte inferior del casco y la expulsa por una tobera trasera. No hay hélice exterior. 

La dirección se controla mediante un deflector unido a un cable que dirige el chorro de agua, lo que permite giros cerrados sin los riesgos de una hélice convencional. Para alojar el motor, el casco inferior se diseñó con una cavidad oval hueca en su interior.

El acabado interior sorprende dado el proceso de fabricación. El piloto va reclinado en un bucata, con un volante (con la palabra YouTube escrita en el centro) tipo cuernos de avión frente al panel de instrumentos e interruptores y el cableado está oculto tras los paneles de acabado. El habitáculo lleva moqueta (será un platillo navegante, pero es acogedor) y revestimiento insonorizante, mientras que las ventanas son de acrílico tintado. 

Desde fuera, LED y paneles solares completan una estética que, efectivamente, recuerda a un platillo volante con unos colores reminiscentes de los de un bombardero furtivo B2.

En el viaje inaugural, la embarcación se comportó exactamente como el diseño prometía: estable, con buena respuesta direccional y capaz de hacer giros cerrados a velocidad. El bajo centro de gravedad del casco y la ausencia de elementos externos bajo el agua juegan a su favor.

Ho no es el único creador vietnamita que construye vehículos espectaculares desde cero con medios mínimos -ya hemos un Bugatti Chiron construido en una granja y un Pagani Huayra con base de Daewoo-, pero sí es uno de los pocos que resuelve el problema del molde con tierra del jardín. Eso, en el fondo, es lo que hace que el proyecto sea difícil de olvidar.

Imágenes | Tech Freeze, Mr Ho

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