En plena era de la IA y los drones, el blindaje ya no les sirve: los tanques modernos buscan convertirse en carros de combate furtivos

  • La proliferación de drones y sensores térmicos está cambiando por completo el diseño de los carros de combate

  • La prioridad ya no es soportar más impactos, sino evitar que el enemigo llegue siquiera a detectarlos

Tanques Fantasma 1
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Irene Mendoza

A lo largo de la historia, la evolución de los carros de combate se movía en una única dirección: más blindaje, cañones más potentes y motores cada vez más grandes para mover auténticos colosos de acero de más de 60 toneladas. Sin embargo, los conflictos recientes han demostrado que esta lógica ha topado con un muro físico y logístico.

Estas bestias de 70 toneladas hunden puentes, colapsan carreteras, se atascan en el barro estacional y requieren un convoy de camiones cisterna, lo que les convierte en blancos perfectos. Además, como les sucede a los helicópteros, hoy un tanque puede ser localizado por un dron a varios kilómetros de distancia gracias a su calor, su ruido o incluso su firma electrónica. Ser el más resistente ya no siempre es suficiente.

Los tanques del futuro quieren convertirse en “fantasmas”

Los carros de combate modernos siguen recurriendo a blindajes extremadamente sofisticados, como el conocido Chobham que equipan modelos occidentales como el M1 Abrams o el Leopard 2, capaces de combinar acero, materiales cerámicos y otros compuestos para aumentar la protección sin disparar el peso. Pero hasta estas soluciones tienen un límite frente a la proliferación de misiles guiados, enjambres de drones kamikaze y municiones que atacan desde la parte superior del vehículo.

Por eso la nueva generación de programas militares está apostando por una idea completamente distinta: reducir al máximo la posibilidad de ser detectado y convertirse en “tanques fantasma”. Y aquí entra en juego la propulsión híbrida-eléctrica, no para ahorrar combustible, sino para poder aprovechar las inmensas ventajas tácticas que ofrecen estos motores.

Leopard 2 Leopard 2

Demostradores tecnológicos como el supertanque AbramsX estadounidense ya exploran esta filosofía: gracias a un sistema híbrido, el vehículo puede apagar el motor de combustión y seguir alimentando sensores, comunicaciones o la torreta únicamente con baterías: es casi como “una guardia silenciosa” con una reducción enorme de la firma térmica y acústica.

Además, puede desplazarse durante distancias cortas en modo 100 % eléctrico para aproximarse a una posición o abandonar una emboscada prácticamente en silencio. Y a esto se suman soluciones mecánicas innovadoras, como la sustitución de las clásicas cadenas metálicas por orugas de goma sintética o materiales compuestos, que disminuyen drásticamente la fricción, el calor y el ensordecedor ruido del acero contra el asfalto. Las propias investigaciones del consorcio europeo FMBTech, financiado por la Unión Europea, persiguen precisamente esta negación de firmas multiespectrales.

Ser invisible también depende de la forma del tanque

Armata Ruso T-14 Armata ruso

Además de la propulsión, el diseño exterior de los carros de combate también está evolucionando siguiendo principios similares a los utilizados en la aviación furtiva o stealth. El objetivo consiste en reducir la reflexión de las ondas de radar mediante superficies angulosas, chasis de perfil más bajo y recubrimientos específicos.

A menudo se cita al T-14 Armata ruso como ejemplo de “tanque furtivo”, aunque conviene matizarlo: el vehículo continúa utilizando un motor diésel convencional y no puede considerarse un carro de nueva generación propulsiva. Su innovación radica en otros aspectos, como su característica torreta no tripulada que reduce la silueta expuesta y la posibilidad de emplear sistemas de camuflaje térmico como Nakidka, una manta que ayuda a disminuir su firma infrarroja y de radar.

Sistema Aps Sistemas de Protección Activa (APS)

Ya no basta con esconderse: el “escudo invisible” y la Inteligencia Artificial

La otra gran revolución de la supervivencia militar es que, en lugar de confiar únicamente en el grosor del blindaje, los nuevos diseños integran Sistemas de Protección Activa (APS). Estos equipos utilizan radares de panel plano de 360 grados capaces de detectar un misil en cuestión de milisegundos y disparar un interceptor para neutralizarlo antes del impacto físico.

Y junto a los APS, emergen las cúpulas de guerra electrónica (EW): los blindados de vanguardia proyectan un “campo de fuerza” de inhibidores de frecuencia a su alrededor, diseñado para cortar la señal de video de los drones FPV (Vista en Primera Persona) enemigos y hacerlos caer antes de que alcancen su objetivo. Operar estos radares y escudos electromagnéticos requiere una cantidad masiva de energía eléctrica, el verdadero motivo estructural por el que los futuros carros se ven obligados a adoptar arquitecturas híbridas.

Dron Tanque

A todo ello se suma la integración de pequeños drones lanzados desde el propio tanque. Estos, permiten a la tripulación observar qué ocurre detrás de edificios o colinas sin exponer el vehículo, localizar amenazas antes de ser vistos e incluso atacar objetivos a larga distancia mediante municiones merodeadoras.

¿El único problema de este ecosistema? La avalancha de información y pantallas saturaría el cerebro de cualquier tripulante humano. Por ello, la Inteligencia Artificial se está integrando como un copiloto táctico indispensable: filtra los datos de los drones, clasifica qué amenaza es más urgente y automatiza el despliegue de humo o contramedidas defensivas. Así, el futuro de los tanques ya no depende de su blindaje, sino que pasa por conseguir que el enemigo nunca llegue a saber que están ahí.

Imágenes | Wikipedia, General Dynamics Land Systems, Motorpasión

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