Hasta ahora lanzar un dron militar de cierto tamaño exigía disponer de una pista de aterrizaje, un portaaviones o una base preparada para ello. Pero China acaba de enseñar una alternativa mucho más flexible: una catapulta electromagnética (EMALS) formada por varios camiones que se acoplan entre sí para crear una plataforma de lanzamiento allí donde haya espacio suficiente.
El sistema ha aparecido por primera vez en funcionamiento en un vídeo difundido en redes sociales y vinculado a la Escuela de Ingeniería Mecánica del Instituto Tecnológico de Pekín. Según la documentación del propio centro, en el desarrollo de esta familia de sistemas militares han participado más de 70 entidades, entre ellas gigantes de la industria de defensa china como AVIC, NORINCO, CASIC, CASC o CSSC.
En las imágenes puede verse cómo tres camiones forman un convoy, se unen entre sí y lanzan un dron de ala fija mediante un carril electromagnético.
No es la catapulta lo que sorprende. Es haberla metido dentro de varios camiones
La tecnología EMALS no es nueva para China, pues ya se usa en el portaaviones Fujian, donde sustituye a las catapultas de vapor tradicionales para lanzar aeronaves con mayor precisión y menor desgaste. Lo realmente sorprendente es haber convertido ese sistema en una plataforma completamente móvil capaz de desplegarse sobre una carretera, un puerto, una isla o incluso la cubierta de un mercante.
🇨🇳 China's "containership modular equipment kit" we saw on the ship "ZhongDa 79" few months ago:
— MenchOsint (@MenchOsint) June 30, 2026
"Led by Beijing Institute of Technology, the project encompasses containerized electromagnetic catapult modules, shipborne UAV modules, air defense and anti-missile modules,… https://t.co/HUSpQeowqP pic.twitter.com/1LP4FEUgws
En el vídeo compartido en X, antes twitter, también podemos ver uno de los detalles más interesantes del conjunto: los camiones cuentan con dirección a las cuatro ruedas, lo que les permite maniobrar prácticamente sobre sí mismos incluso cuando están unidos. Esa capacidad técnica facilita orientar toda la catapulta en función del viento antes del lanzamiento, algo esencial cuando se opera en espacios reducidos o improvisados.
A tenor de la documentación oficial, más allá de la propia catapulta el sistema forma parte de una familia de equipos militares modulares mucho más amplia, que pueden ocultarse en contenedores estándar. Entre ellos, lanzadores de misiles antibuque y de crucero, sistemas antiaéreos, radares, equipos de guerra electrónica e incluso centros de mando: la idea es que puedan transportarse y desplegarse con rapidez, pasando desapercibidos hasta el momento de entrar en servicio.
Una base aérea improvisada que aún plantea muchas incógnitas
El concepto tiene muchas ventajas sobre el papel: bastaría con unos pocos camiones, energía eléctrica y unos minutos de despliegue para disponer de una capacidad de lanzamiento de drones mucho más cerca del frente, reduciendo el tiempo que tardan en alcanzar su objetivo y aumentando su autonomía útil sobre la zona de operaciones. Además, para un país como China con intereses en archipiélagos del Pacífico o en regiones remotas de gran altitud, supone una ventaja táctica evidente.
No obstante, todavía se desconoce cómo se alimenta eléctricamente el sistema, cómo se recargan los drones para mantener un ritmo elevado de lanzamientos o hasta qué punto una versión embarcada sería estable sobre un buque civil con mala mar. De momento, la primera demostración pública confirma que la idea ya ha se ha materializado y que China sigue explorando nuevas formas de llevar la aviación táctica allí donde antes era imposible desplegarla.
Imágenes |@MenchOsint
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