Los psicólogos coinciden: la forma en que aparcas revela si eres de los que piensan a largo plazo o se conforman con lo primero que les llega

En China, el 88% de los conductores aparca marcha atrás. En EE.UU, menos del 6%. Esa diferencia llevó a una hipótesis incómoda: refleja el crecimiento económico.

Aparcando Marcha Atras
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Daniel Murias

En los aparcamientos de centros comerciales, de los supermercados y hasta de casa, la mayoría de coches están aparcados de culo. El maletero está contra la pared o contra el coche de la plaza de atrás. No es lo ideal para meter la compra en el coche, pero aún así somos mayoría en aparcar de esta forma. Pero, ¿por qué lo hacemos si a veces supone un inconveniente? 

La respuesta, según la psicología, dice más de ti y de tu país de lo que parece razonable esperar de una maniobra de aparcamiento.

Aparcar marcha atrás:resiliencia y crecimiento económico

En 2014, Shaomin Li, profesor de la Old Dominion University (Virginia), publicó un estudio titulado ‘Predicting Productivity Gains from Parking Behavior en el International Journal of Emerging Markets’. Li recopiló “datos sobre comportamientos de aparcamiento mediante documentación fotográfica en los países BRIC (Brasil, Rusia, India y China), Taiwán y Estados Unidos”. 

Sencillamente pidió “a amigos en estos países que tomaran fotos de aparcamientos o garajes cerca de sus residencias, preferiblemente de grandes almacenes o supermercados, donde la persona media suele aparcar y hacer la compra”.

parking subterráneo

Los resultados mostraron una dispersión enorme. China encabezaba la lista con un 88% de vehículos aparcados marcha atrás. En el extremo opuesto, Estados Unidos registraba apenas un 5,7%. Entre medias, Brasil con un 17,1%, India con un 25,4%, Rusia con un 35% y Taiwán con un 59,4%.

La clave no estaba en la habilidad al volante ni en el tamaño de los coches, aunque esos factores se mencionan habitualmente como excusa. Y es que para mucha gente es más fácil aparcar entrando en la plaza que hacerlo dando marcha atrás, y más aún con coches grandes.

Según Li, la clave estaba en la gratificación retrasada. En la capacidad de asumir un coste o esfuerzo inmediato a cambio de una recompensa futura mayor. Aparcar marcha atrás es más lento, más difícil y mentalmente más exigente que entrar de frente para la mayoría de personas. Pero al salir, la operación es mucho más fácil: aceleras y te vas. Quien entra de frente hace justo lo contrario. La facilidad está al principio y el esfuerzo al final.

Para Li el aparcar en marcha atrás funciona como medida directa de un rasgo cultural. Los conductores que aparcan así están ejerciendo precisamente esa capacidad de diferir la recompensa, y eso, trasladado a escala nacional, se relaciona con tasas más altas de crecimiento económico y productividad laboral porque se supone que son personas más resilientes, con cultura del esfuerzo, que piensan en el futuro y no en la recompensa inmediata.

parking en batería

El concepto de gratificación retrasada no es nuevo. El experimento de los malvaviscos de Walter Mischel (Stanford, años 60 y 70) demostró que los niños de cuatro años capaces de resistir la tentación de comerse una nube de azúcar inmediatamente a cambio de recibir dos si esperaban tendían a obtener mejores resultados académicos, económicos y sociales décadas después. 

Li dio el salto de la escala individual a la escala macroeconómica: si ese rasgo psicológico predice el éxito individual, cuántos más o menos seamos en aparcar marcha atrás podría ser un reflejo del éxito colectivo de nuestra economía.

Esto no significa que aparcar de frente te convierta en un irresponsable financiero, ni que China va camino de ser la primera economía del mundo dentro de dos telediarios porque sus conductores sean más pacientes. 

Las correlaciones entre rasgos culturales y economía siempre tienen múltiples factores que influyen, como la regulación del tráfico, las normas sociales sobre la circulación o el diseño de los aparcamientos. Aparcar marcha atrás en un aparcamiento en oblicuo o en diagonal, según la orientación, puede ser mucho más complicado y contraproducente que hacerlo de frente.

Los psicólogos recuerdan que la psicología de quienes aparcan en marcha atrás no se reduce a si somos más o menos resilientes o pensamos más o menos en el futuro. Algunos aparcan simplemente porque se lo enseñaron así; otros poseen estos rasgos sin aparcar nunca en marcha atrás. Este comportamiento ofrece, ante todo, una pista sobre el espacio que ocupan en cada uno de nosotros el el esfuerzo, el control o la preparación de cara al futuro.

Imágenes | imgix, Lee Jeong Soo, Ivan Panduro Canayo

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