Igual que hay gente que no puede llevar nunca el coche sucio, hay personas que nunca se preocupan por limpiarlo, ni por dentro ni por fuera. A menudo pensamos que esto último es una muestra de dejadez, y no vamos desencaminados, pero hay más explicaciones.
La psicóloga Leticia Martín Enjuto explica en Cuerpomente por qué hay personas que siempre llevan el coche sucio, más allá de la dejadez.
No solo pasotismo: puede ser un reflejo de que algo no está bien
Llevar el coche limpio parece una misión imposible para ciertas personas. No nos engañemos, muchos lo llevan así por dejadez o vaguería, de hecho, cuando se habla de este tema con ellos, suelen poner excusas absurdas para justificar su inacción, como que ya se limpiará cuando llueva o que lo van a ensuciar al día siguiente y prefieren no perder el tiempo.
Sin embargo, no siempre es una cuestión de dejadez. Como explica la psicóloga Leticia Martín Enjuto en Cuerpomente, hay una explicación más allá del desorden de cada uno. “El coche muchas veces es un reflejo de nuestra rutina”, dice Leticia, y cuando alguien lo lleva sucio de forma sistemática “puede estar mostrando que no tiene tiempo para ocuparse de esos detalles o que su energía está puesta en otras prioridades”.
Las cosas como son: ir a un autolavado, echar un euro y quitarle el polvo al coche con la lanza a presión no lleva mucho tiempo ni sale muy caro. Ni siquiera hay que ir a posta a lavarlo: se puede aprovechar la visita a la gasolinera cuando toca repostar para dedicarle tres minutos a la limpieza exterior. Y con otros cinco minutos y otro euro se puede dejar bastante aparente el interior con una de las aspiradoras que suele haber junto a los lavaderos.
Pero hay personas que no lo ven de esa manera y esta psicóloga lo justifica porque “a veces es una forma de evidenciar cansancio o saturación mental”. Hay personas tan estresadas que lo último de lo que se preocupan es de limpiar el coche. Precisamente, esa suciedad es un reflejo de lo que están sufriendo.
“Cuando vemos un coche lleno de papeles, botellas o polvo puede ser una señal de que la persona vive con prisas, que no tiene espacio para ordenar ni afuera ni dentro. El coche se convierte en un espejo de esa desorganización vital”, comenta esta experta.
“Puede reflejar un cierto descuido personal, un ‘dejarse estar’ que va más allá del coche y que tiene que ver con cómo nos estamos cuidando emocionalmente”, explica Laura, que indica que si la suciedad no solo está presente en el coche, sino también en otros lugares, como la casa y el trabajo, es un indicador más claro de que “hay algo en la gestión del tiempo o en la organización personal que merece revisarse”.
Laura se refiere, concretamente, a “cansancio, apatía, estrés o incluso un cierto estado de tristeza” y habla del coche como un símbolo de la autoestima del conductor: “Si alguien atraviesa un momento de baja autoestima, puede reflejarse en el descuido de sus cosas personales”.
Por otro lado, Laura aclara que “para algunas personas el coche no tiene una carga simbólica tan grande”, es decir, que de la misma forma que algunos conductores se preocupan mucho por el coche, otros lo ven como una simple herramienta a la que hay que dedicar el esfuerzo justo para que les lleve del punto A al punto B: “Por eso no les importa tanto si está limpio o no”.
Imágenes | Unsplash
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